Reseña de Keltis

Sobre coloridas runas celtas inscritas en piedras que en realidad son cartones versa la reseña de hoy, la de Keltis, el juego con el que el famoso diseñador Reiner Knizia consiguió por fin el Oscar del mundillo: el Spiel des jhares de 2008. ¿Un juego extraordinario, por tanto, que no debe faltar en tu ludoteca? Calma, clama, seamos asesinos en serie y vayamos por partes.
Este juego familiar de ambientación místico-irlandesa-verdemuyverde, pertenece al catálogo de Devir de juegos de tablero con una cuidada producción. Así, nos encontramos con un tablero, cartas y fichas y marcadores de madera y cartón de gran calidad y bonito acabado. Los tréboles, las piedrecitas y las runas de colores le dan al juego una apariencia especial muy característica. Pero sobre todo el verde, nunca he visto una caja ni un tablero más verdes: bebedores de absenta, jugadores de golf y entusiastas del día de san Patricio ¡este es vuestro juego! Además encontraremos un peculiar uso de los tréboles de cuatro hojas, tanto como marcadores de puntos como indicadores de nuestro color (que, por cierto, son: blanco, negro, gris y marrón). El diseño es sencillo en general pero muy vistoso y llamativo; las piedras y tréboles nos acompañarán toda la partida, y más vale que los tréboles nos den suerte porque algo vamos a necesitar.


MECÁNICA DEL JUEGO
Haz escaleras de números con las cartas y consigue puntos con ello. Ya está. Hasta la próxima reseña. ¡Oh, vaya!, olvidaba los “detalles”, y es que sin esos añadidos a la mecánica básica el juego sería muy distinto y francamente más aburrido. De hecho, conozco pocos juegos que se enriquezcan tanto con un par de reglas y logren tanta profundidad estratégica. Dispondremos de una mano de cartas numeradas de 0 a 10 y cinco palos de colores distintos (uno de ellos verde, por supuesto), cada turno podremos colocar una en una escalera de un color determinado, por cada carta colocada en orden ascendente o descendente podremos mover una ficha de trébol por el camino de piedras del tablero del color indicado, cuanto más avancen las fichas más puntos conseguiremos, pero las que se queden rezagadas pueden llegar a dar puntos negativos. Cuando se termine el mazo de robo se cuentan los puntos y el que más tenga paga la cena y lleva a los niños al cole.

Hace falta suerte para tener buenas cartas, pero no es lo único que puede darnos la victoria; damos paso a los mencionados detalles: al principio de la partida se colocan boca abajo unas fichas especiales sobre algunas casillas de los caminos de piedra. Después de repartir las cartas se les da la vuelta y pasarán a dar bonificaciones especiales cuando las fichas de trébol pasen sobre ellas. Por lo tanto, aquí es donde recae gran parte de la chicha y la limoná del juego, ya que podemos conseguir puntos adicionales o movimientos extra, recordando que al usar estas fichas NO SE RETIRAN DEL JUEGO (sí, yo jugaba mal porque leía mal). De este modo los rezagados pueden servirse de impulsos extras que no habrán eliminado otros jugadores en turnos anteriores. Eso sí, estas fichitas incluyen una pequeña carrera por hacerse con unas de ellas, las llamadas “piedras de deseo” (adivinen el color), que sí se retiran del tablero y nos restarán puntos si no nos hacemos con alguna.

Ya va llegando el momento de desembuchar una verdad que parece incómoda, y es que el juego recuerda mucho al Exploradores, que no sólo es del mismo autor sino que se sirve de una mecánica idéntica en muchos aspectos (léase, hacer escaleras de cartas de cinco palos hasta que se acaba el mazo). Que Keltis tenga puntos en común o se halla basado en Exploradores es indudable, que se juegue igual y depare las mismas sensaciones, no es cierto. No es sólo que varié el número de jugadores (Exploradores es para 2 y Keltis abarca hasta 4), o que los componentes no sean los mismos, sino que la mecánica es lo suficientemente distinta como para garantizar la derrota si jugamos el de las piedras como el de los indianajones. Y por cierto, al verde Keltis juegan igual de bien dos, tres o cuatro jugadores; juegan distinto pero no peor.



CONCLUSIONES
Keltis es un juego bien acabado pero con aspectos que disuadirán a más de uno. Si bien su atractivo aspecto y sencillez, su corta duración y buena escalabilidad, la rápida curva de aprendizaje y rejugabilidad por tablero semimodular juegan a su favor; la dependencia del azar, la mecánica de regusto manido, el tema soldado con soplete industrial y la sencillez de la mecánica (si, de doble filo, como todo familiar que se precie) lo hacen en su contra. ¿Recomendable? ¿Bueno? Sin duda: es un juego que verá mesa fácilmente y con el que pasar un buen rato, bonito de ver y divertido de jugar, sin olvidar que permite ir aprendiendo alguna que otra estrategia para afinar más en la próxima partida. Ah, y haceos con una mesa de salón de  esas extensibles porque el juego a cuatro ocupa lo suyo.



Debido al gran éxito del juego, la compañía ha editado un formato del juego de viaje, con algunas variaciones de las reglas que lo hacen mas rápido. 

Mas información en:
Enlace con las Reglas desde la pagina de DEVIR

Reseña por: Crimsomnight

Entradas populares