Desafío de los 30 días 2014: Día 15


Describe una localización para un juego de rol que sea especial para ti

A mil metros de altura, rodeada de montañas,  amplias zonas de sotomonte, y a orillas de un río de trasparentes aguas, se encuentra una villa donde antaño acampó un poderoso Rey guerrero.
Como en una vieja fotografía color en blanco y negro, el amanecer nos descubre como los colores de alrededor van cambiando, de oscuros tonos neutros y anodinos, para transformarse en verdes, marrón, azul, blanco, amarillo y rojo...

La villa apenas tiene 200 habitantes. Es pequeña, con pocas tiendas para aprovisionarse, y no tienen productos rápidamente perecederos como el pescado, pero si hay dos tiendas de productos varios, una carnicería, una panadería con horno de leña, una herrería y una taberna.
Dominando la población, encima de una colina baja, se encuentra una
 alta torre en la que se usaron diferentes estilos de construcción, formando una mezcolanza llamada mudejar que forma parte de la antigua iglesia de la población.
La iglesia, construida hace mas de mil años con resistentes bloques de piedra, ha sobrevivido a las ruinas de una pequeña fortaleza adyacente, y permanece imponente, como vestigio de eras pasadas. Señalando que este lugar, fue un lugar importante, y no un simple lugar de paso.

Sus habitantes son gente tosca, practica, hospitalaria y algo entrometida.
Las viejas rencillas entre familias, duermen aletargadas hasta que ocurre algo que las despierta, formando situaciones incomodas, donde los pacíficos habitantes del lugar, deben escoger bando, creando mas rencillas.

La mayor actividad económica del lugar es la ganadería, secundado por la agricultura, que ha transformado el salvaje paisaje montañoso, para dar paso a extensiones de tierra trabajada duramente por las manos del hombre.
Los grandes rebaños de ovejas pastan libres por los montes de encinas, carrascas y pinos, protegidas por rudos  pastores acompañados de perros de pelo corto, ignorando que cerca, en los grandes edificios que existen alrededor de la pequeña urbe, y que mas habitualmente de lo deseado producen fétidos olores que llegan a la población cuando el aire sopla en esa dirección, hay otra clase de animales, gallinas, pollos y cerdos, que en grandes cantidades, encerrados de por vida, se crían, y explotan para vender los productos que de ellos se puede conseguir.



Apenas a un kilómetro, se encuentra otra pequeña villa, de población y tamaño similar. La sangre de sus habitantes se encuentra mezclada en grandes proporciones, debido a la cantidad de matrimonios surgidos con el tiempo. Pero ello no evita, que exista desconfianza, y desprecio entre los habitantes de uno y otro lugar.

En los alrededores podemos perdernos por frondosos bosques de monte bajo, llenos de tupidas carrascas, algunos pinares y encinares, que la población usa para mantener encendidas las chimeneas en el frío y cruel invierno de la región.
En las partes mas cercanas a la villa, la espesa vegetación ha dado paso a amplios campos de trigo, cebada, vides y girasoles, donde los jabalíes, conejos y algún corzo bajan a alimentarse para consternación de los agricultores.
Las pequeñas águilas llamadas milanos, surcan como reinas absolutas del cielo, observadas desde la distancia por grandes cuervos de color negro resguarnecidos en las abandonadas parideras del monte. Las grandes bandadas de palomas y gurriones evitan  llamar la atención de esas águilas, presas comunes de ellas, al igual que la gran cantidad de conejos que habitan a bajo, en tierra.
Junto a los conejos, presa de gran cantidad de otros animales, los zorros ignoran a los milanos, para cazar o rapiñar lo que pueden, sorteando a los grandes jabalíes que si podrían causarles problemas, y a algún solitario lobo que ocasionalmente aparece por la zona.

Un pequeño río de aguas trasparentes y tranquilas surca le región, regando la que de otra manera seria una tierra seca, y mas dura de lo que ya es.
El río nos acerca a una colina, de la que se dice, en su interior, existe una cámara enterrada, con tesoros de anteriores invasores de hace cientos de años, ocuparon la región. Se cuenta que esa cámara esta llena de tesoros, y los cuerpos de sus reyes sujetando todavía sus armas y portando sus armaduras.


El invierno, trasforma drasticamente la región, enseñando los dientes de la dura realidad.
El frío aire del norte solo es el anuncio de la llegada de su majestad invierno, y el blanco manto de nieve que deja a su paso, y que se mantiene durante mas de tres meses, la forma de recordar a los habitantes de la región quien es el verdadero peligro durante esas fechas.
Los picos de las montañas, el verde imperecedero de las carrascas y los pinos, la ermita  a mitad de la montaña, los tejados de las casas, los campos de cultivo y los caminos, se cubren con una espesa capa de nieve blanca, que en muchas ocasiones, no permite a las gentes recorrer esos caminos hasta poblaciones mayores, sobretodo el puerto situado al norte, que da paso hasta la próxima gran población, cuya fama de producir vino de las piedras se extiende cada vez mas.
Cuando el frío llega de verdad, los conejos se refugian en sus cados, las águilas apenas surcan los cielos, los jabalíes emigran a tierras mas cálidas donde encontrar alimento, y los hombres, alimentan el fuego de sus hogares para sobrevivir, evitando salir al exterior y enfrentase a la muerte helada.


Durante ese tiempo, todo es blanco, todo es frío, y todo muerte.
Las gentes esperan sobrevivir esos fríos meses para volver a ver el verde de los arboles, el azul del cielo y sentir el calor del sol.
Mientras tanto, para los pocos viajeros, que obligados por las circunstancias recorren el camino en esta época del año, la visión del del gran silo de la población, pintado como una bandera con barras de oro y gules, significa comer y dormir caliente para poder enfrentarse al día siguiente a su majestad invierno.

Esta entrada pertenece al desafío de los 30 días propuesto por Kano de Trasgotauro.


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