Desafío de los 30 días 2014: Día 20


¿Recuerdas aquel momento en que se lió pardísima en una partida? ¿Que pasó?


Desgraciadamente si, lo recuerdo a la perfección...
Tenia poco mas de 20 años, y en aquel momento mis círculos sociales se estaban ampliando y dividiendo al mismo tiempo.

El caso es, que tengo un amigo que jugaba a rol y juegos de mesa, que por ciertas razones no le gustaba acercarse al club a jugar, en cambio, se llevaba bien con un grupito de personas del club. De modo que escogí a algunas de esas personas con las que se llevaba bien, y monte partida de rol en un bar donde ya alguna vez habíamos jugado, y no nos miraban con cara rara (quizás algo tuviese que ver que era uno de los primeros bares de chinos que se abrían en Zaragoza, y allí te dejaban hacer de todo mientras pagaras un cafe).

Todas las primeras sesiones de juego son duras, por que son las que deben de enganchar al grupo. Ahora tras mas de 20 años de experiencia, probar diferentes grupos de jugadores y narradores, y querer profundizar mas y mas en tecnicas de narración y de roleo, casi me es fácil hacerlo, pero en aquella época no tanto.
La partida a narrar era la "Trilogia de fuego de brujas", que hacia muy poco había adquirido, y me gustó tanto como me sigue gustando ahora.
Su gancho inicial he de reconocer que es un tanto pobre, y típico (los PJs entran como guardias de una caravana que alguien contrata después), pero bueno, pocos jugadores pondrian problemas a esas cosas, al menos en la primera sesión.
El caso es que uno de los chicos a los que narraba, que había pertenecido al club (pero ya no desde hacia poco tiempo), y se llevaba muy bien con mi amigo, no quiso ser contratado por que no le pagaban o le pagaban poco, y el tenia un collar de 300 Po.
De mente ágil y rápida, los demás comenzaron a jugar y yo planee el robo de tan preciada joya del personaje, para que el jugador entrara en la partida lo mas rápido posible, y aceptara el exiguo pago.
No se si hasta ahora alguien verá algo anormal, yo no.

Pues bien, al decirle que alguien le había robado la joya que llevaba encima a su personaje enano, se levantó tirando estrepitosamente la silla donde estaba sentado 
(el jugador, no el personaje) y comenzó a gritarme al respecto, en medio del bar, y delante de todo el mundo.
Se tiró como varios minutos gritando, hasta que con mucho autocontrol por mi parte (me estaban dando unas ganas terribles de levantarme, y darle una ostia como a un niño pequeño), solo le dije (repetidas veces), que pasara de mi y se largara.
El chico se fue, pero nuestra relación nunca volvió a ser la misma, y con el tiempo, esa relación se cortó, con una escena similar a la explicada anteriormente.

Ese es uno de los momentos, que peor lo he pasado jugando a rol, pero gente así, los hay en todas partes y en todos los lados, jueguen o no jueguen a rol.

Esta entrada pertenece al desafío de los 30 días propuesto por Kano de Tragotauro

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