Recapacitando sobre el metajuego en mi ultima sesión de juego

Leyendo la Guía del Dungeon Master de quinta edición, estoy encontrando muchas cosas interesantes sobre las que trata este manual. Creo que es uno de los mejores manuales que WotC ha hecho hasta ahora, con material muy valido para D&D y cualquier juego que no sea D&D, planteando formas de juego distintas, incluso planteando el juego sin tiradas. Muy sorprendente la verdad, y hablaré sobre muchas de las cosas que estoy encontrando en el manual mas adelante.

El caso es que hay un apartado para evitar el metajuego, o como siempre se ha dicho aquí, jugar fuera de partida, y eso me ha hecho recapacitar sobre cierta forma de actuar que tuve en el grupo donde juego como jugador con mi bardo Llamarada.

Os pongo en situación…

La verdad es, que recapacitando mientras escribía esta entrada, me di cuenta en lo fundamental que había sido mi personaje en esa sesión. El prisionero que custodiábamos, es un príncipe elfico renegado al que mi personaje había convencido con una buena artimaña y no malas tiradas que el bando al que había apoyado no era el correcto (el culto del dragón). La cuestión, es que nos dirigíamos a Aguas Profundas donde podría ser mejor protegido, y la información que poseía resultaría mas útil.
Toda la región estaba llena de mercenarios y cultistas buscándonos, pero un buen plan de viaje sirvió para alcanzar Secomber sin demasiado peligro.
En el pueblo, mi personaje se quedó custodiando al prisionero (en el cual creemos es en quien mas confía), mientras el resto buscaba provisiones, ropas alternativas, y vehículos para dirigirnos a Aguas Profundas. Mientras organizaban el viaje con cuidado que los cultistas no los descubrieran, descubrieron que en la ciudad, había un circo ambulante con un ilusionista muy afamado, y creyeron que era un dragón de cobre disfrazado que habíamos oído comentar que se encontraba por la zona. Pero en realidad, el ilusionista era Severin, el líder del culto del dragón, que había tendido una trampa, concediendo dos deseos a dos de los personajes, que a cambio de concedía dos a él mismo. Con uno de ellos deseó que mi personaje apareciera ante el y el resto de personajes jugadores en la tienda del circo ofreciéndonos un trato. Un trato que no escuché y me teletransporte de nuevo hasta nuestro escondite, justo antes que un grupo de mercenarios y cultistas intentaran entrar para llevarse al prisionero, cuando el DM ya preparaba los tableros de juego, declaré de nuevo que me teletransportaba con el prisionero (el conjuro permite llevar un acompañante), y volver al lugar donde estaban mis compañeros, dando esquinazo a nuestros enemigos.
Salimos corriendo de la tienda del ilusionista con un montón de gente mirándonos, y entre el gentío aparecieron dos nuevos enemigos, dos hombres dragón, que nos atacaron intentando asesinar al príncipe elfo prisionero. Tras dos asaltos de combate y la peor iniciativa de ese combate, aproveché que el prisionero se zafó de uno de los hombres dragón sacandole distancia para lanzar un globo de oscuridad para ocultarlo y despistar a los enemigos. El resto de mis compañeros, huían o habían conseguido caballos con los que huir... por ahora todo iba como la seda (mas o menos).

El grupo huía del pueblo, y habíamos logrado evitar mediante artimañas y magia a los dos grupos de cultistas  que nos perseguían con intención de matar al prisionero que custodiábamos los aventureros, pero por el camino, no pudimos evitar el último obstáculo. Un dragón azul adulto que sobrevolaba a los personajes…


Los guerreros del grupo no podían hacer nada sino correr y dispersarse un poco con intención que su arma de aliento del dragon fuera poco efectiva. Yo lance un conjuro de ilusión para camuflar al prisionero y aparentar que éramos cultistas, y el hechicero del grupo preparaba un conjuro si el dragón atacaba.
El astuto dragón descubrió mi argucia y arremetió contra el grupo matando a los caballos en un primer instante para aislar a ciertos objetivos del grupo.

El combate comencé, y aunque el enemigo era poderoso, a nuestro nivel, nuestra magia y los poderosos ataques de  los  combatientes del grupo el dragón perdió Pg muy rápidamente… de modo que mientras huía, apresó a nuestra guerrera pirata Amaya y ascendió con intención de soltarla desde el aire… 40 pies el primer asalto, en ese momento pensamos que se llevaría al personaje jugador y lo soltaría desde cientos de pies para una muerte segura… Bog, nuestro bárbaro, preocupado por la guerrera me pidió que lo teletransportase hasta la espalda del dragón para que el pudiera acabar con la bestia antes que se elevara mas, pero mi personaje le respondió que no y que había que acabar con la bestia cuanto antes. En ese asalto el hechicero y yo seguimos atacando al dragón sin poder matarlo, y al siguiente, el dragón soltó a su presa a una distancia de 80 pies… aunque no pudo escapar de nuestros ataques y acabó muriendo ese mismo asalto…
El personaje arrojado, recibió decenas de Pg de daño (ahora no recuerdo cuanto), pero no redujo su daño a 0, y se levanto quitándose el polvo cual miembro del equipo A tras salir de un vehículo volcado por el enemigo.

Hasta ahí supongo que todo bien. Una escena típica de un combate contra un dragón. Ahora, os expreso mis motivos, que son los que me hacen dudar su hubo metajuego en mi forma de actuar o no, y así mi personaje se lo explico al bárbaro.

“La caída podía haber matado a Amaya, nuestra guerrera, pero soy una poderosa lanzadora de conjuros [siendo de nivel 9 ya tengo el conjuro “raise  dead” (revivir a los muertos)] por lo que podría resucitarla si Amaya hubiera muerto. Si te hubiera teletransportado a las espaldas del dragón, ambos podríais haber muerto y no podría resucitar a los dos a la vez, tan solo a uno, de modo que preferí seguir atacando al dragón y acabar con una amenaza en lugar de salvar a Amaya”

Como yo lo veo, pude haber estando usando las reglas de juego a favor del grupo como una estrategia en lugar de tratar de evitar que Amaya muriera. Pero por otro lado, si alguien tuviera las capacidades mágicas de mi bardo ¿no tendría tambien en cuenta esa posibilidad?
Ahora la duda me corroe un poco. No me gusta actuar fuera de partida, pero algunas veces en D&D se hace debido a la definición de las reglas. Por ejemplo, no puedes noquear a un personaje de nivel 10 con un golpe en la nuca, y todo el mundo lo sabe. Hay otras formas, pero no de esa forma, por que un personaje de nivel 10 tiene  muchos Pg ¿se juega fuera de partida en esa ocasión? Seguramente, pero… ¿alguien intentaría noquear a alguien de esa forma sabiendo lo poderoso que es?


¿Qué opináis, actué fuera de partida o no?

A parte de ese pequeño mal sabor de boca que me deja esa forma de actuar, en esa sesión siento que lo bordé. Planear como convencer al prisionero, el plan de escape del bosque de la niebla sin que el culto nos emboscara, escapar del primer grupo de cultistas indemnes y del segundo apenas con unas heridas gracias a mis conjuros y poder hacer daño al dragón abundantemente con mi nuevo arco mágico.
Hasta ahora, en los combates mi personaje había hecho mas bien poca cosa, tan solo apoyando a mis compañeros con las inspiraciones y conjuros de apoyo o de curación, pero el daño, lo causaban el resto del grupo. En mas de una sesión, he sentido que mi personaje no estaba hecho para esta clase de juego, sin conjuros de ataque, ni defensivos... si no de utilidad, pero en esta sesión marqué la diferencia.

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