Cuando asistir a unas jornadas se convierte en un trabajo

La percepción que tenemos sobre un evento cuando asistimos, se debe en parte a nuestra experiencia y el propósito que nos hemos marcado al realizar algo al asistir.
Es evidente que existen muchos mas puntos de referencia que podría variar nuestra percepción del evento, que no sea solo nuestro objetivo, expectativas, o experiencia, tales como socializar, los imprevistos, la organización, etc. todo ello subjetivo sin conocer las versiones de las diversas fuentes (cosa harto difícil posiblemente).

Me gustaría hacer especial hincapié en el objetivo que tenemos cuando asistimos a un evento. Es evidente, que para la mayoría (por no decir todos), el primer objetivo que tenemos al asistir a unas jornadas es divertirnos, pero existen otros objetivos además de ese, acompañándolo o por encima de él.
  • La organización del evento tiene como objetivo que todo ocurra sin alteraciones, que la gente se divierta y solucionar cualquier posible imprevisto que pueda surgir, etc.
  • Los colaboradores (Directores de juego, gente enviada por tiendas o editoriales, creadores de juegos presentando sus proyectos, etc.) tienen como objetivo mostrar uno o varios productos a la gente, sea por propio interés, o como petición de la organización.
  • Los participantes y asistentes tienen como objetivo divertirse, socializar, volver a ver a gente que ve solo en jornadas, asistir a torneos, etc.

Esta lista no es exclusiva, y solo es un ejemplo de los diferentes objetivos o expectativas que podemos tener al asistir a unas jornadas.


De este modo, no se si lo habréis pensado alguna vez, pero en mi opinión hay gente para las que las jornadas y otros eventos se han convertido en un trabajo. Una obligación por decirlo de alguna manera ya que evidentemente, no me refiero a que se dediquen a ello para ganarse la vida.
Esto no quiere decir que no se diviertan, pero es posible que la percepción que tengan sobre una o las diferentes jornadas a las que asisten no se la misma para todos.

Toda percepción está alterada por nuestra experiencia, y evidentemente lo que trato de transmitir en esta entrada está escrito desde mi experiencia personal.
Hace años, como algunos sabéis y he comentado en este mismo blog en otras ocasiones, me involucré en mundo de la recreación medieval, un ocio que tengo latente pero no olvidado. Desde que me aparte de ese hobby hace algunos años, he asistido muy esporádicamente a algunos eventos como participante o voluntario en vez de organizador.
El caso es que durante la época en la que estuve metido en ese mundillo (por cierto, muy similar a este nuestro del rol en muchos aspectos) que comenzó como un hobby mas, con el tiempo acabó siendo casi un trabajo. Salidas a eventos todos los fines de semana o un fin de semana sin otro durante meses, fines de semana enteros dedicados a demostraciones, paseos, exhibiciones, explicaciones etc.
Era divertido, por supuesto. Veía caras amigas, hacia disfrutar al público, bebía cerveza y vino en grandes cantidades, se podía ligar un montón, visitaba sitios nuevos y muy chulos, hacia algo que me gustaba, aprendía cosas nuevas… y que queréis que os diga, que ponerse 20 kilos de armadura encima y poder combatir con espada y escudo contra otro aficionado como yo mola un montón.
Pero por mucho que todo eso este genial vivirlo, un fin de semana tras otro, tras otro, tras otro, tras otro… y después de trabajar de lunes a sábado de noche me dio la sensación que mas que un hobby era un trabajo adicional, posiblemente debido a la rutina.

Muchos pensareis que en el mundo del rol no hay tantas jornadas como para que se vuelva tan rutinario, pero España es muy grande y hay gente que si asiste a un montón de jornadas. Por poneros unos pocos ejemplos la gente de Nosolorol y Espada Negra se recorre media España cada vez que hay unas jornadas o eventos importantes, y esto mes tras mes, y año tras año…

También es posible que penséis que ningún rolero tiene tantas obligaciones durante unas jornadas, pero no se si tenéis en cuenta aquellos tienen que montar un stand, atenderlo, hacer demostraciones, firmar los libros de los aficionados… y cuando las jornadas terminan, desmonta el material del stand, recoge todo en el coche… si las jornadas tienen una duración de dos días vuelta a lo mismo al día siguiente.
Hay que tener tambien en cuenta, que asistir con uno u otro objetivo a las jornadas de tu localidad, o la localidad cercana que esta a 50Km puede estar bien y no ser demasiado, pero si una vez al mes tienen que desplazarse (y mas si es por obligación) a 200Km o más puede ser un fastidio.
Sin contar que para ellos las jornadas no comienzan a las 10:00 de la mañana, ni siquiera a las 8:00 cuando se comienza a montar el stand. Hay que preparar la partida diseñada para las jornadas (o escoger entre las posibles candidatas), preparar personajes, hablar con la organización para ubicarse el día del evento, carga todo en el coche bien temprano o el día anterior, etc.


Con todo esto, no quiero que penséis que la gente que realiza este tipo de labor me den pena, o sean unos pobres desgraciados a los que hay que tener lastima, ni mucho menos. No dudo que quien asista como representante de estas entidades disfrute, después de todo “somos roleros” y nos va el barro. Pero por otro lado “somos roleros” y nos gusta jugar nuestra partida semanas con nuestros colegas, y si asistimos a unas jornadas ya no podemos jugar esas partidas.

Creo sinceramente que al principio esto se hace con ganas y no se nota, pero estoy convencido que llega un momento que se vuelve rutina, y ya no ves las jornadas con la misma perspectiva.
Es en esos momentos cuando asistir a unas jornadas se vuelve una obligación, un trabajo mas y aunque lo pasemos bien, ya no es lo mismo, y posiblemente la sensación que tenemos y transmitimos como uno de estos “trabajadores” o como participantes sea muy diferente.

Por ultimo, decir que no veo nada de malo en todo lo que he comentado. Solo pretendo mostrar una visión personal de este asunto, y quizás, si no estoy tan remotamente equivocado, a alguien le he mostrado la otra cara de unas jornadas, y de las personas que se implican en ellas.

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