Tiempo para jugar, tiempo para disfrutar

Quizas os estrañe que haga esta entrada hoy, o quizás no tanto, pero en ocasiones pienso en como empleamos el tiempo que tenemos.  Las necesidades y obligaciones cotidianas varían con el tiempo y con la edad, limitando el tiempo que podemos dedicar al relax, al ocio y realizar cosas que queremos hacer por voluntad propia y no por obligación.
Recuerdo la época en la que jugaba fuerte a esto del rol, dedicando horas y horas a preparar aventuras e historias, y otras tantas en jugar varias sesiones semanales. Además de eso, estudiaba y/o trabajaba, iba al gimnasio, jugaba a futbol sala, acompañaba a mi padre a cazar los domingos por la mañana, salía de farra… Hoy en día no hago menos cosas, pero hago distintas cosas, y las prioridades han cambiado: trabajar, dedicar tiempo a la familia, educar al niño (y dentro de poco los niños), limpiar la casa, ayudar a mi padre en el huerto, quedar con los amigos para parecer que todavía tengo vida social… en cambio el tiempo que dedico al ocio sigue presente, aunque de forma mas limitada, y aprovechada de diferente forma.
Actualmente juego una vez a la semana a rol o quizás cada dos semanas, aunque diariamente preparo material de juego, escribo sobre rol, leo rol o al menos pienso sobre ello.
Han sido muchos años en este ocio como para dejarlo de forma repentina…


He pensado en ello, y creo que he aprendido a aprovechar mejor el tiempo que cuando dedicaba mas horas a esto del rol. La escasez de tiempo me ha obligado a organizarme mejor y seguir una metodología, separando los tiempos de obligación y ocio muy estructuradamente, y aprovechando los escasos espacios de tiempo muerto en este amado hobby que tanto tiempo ocupa.
Y en general, creo que en definitiva saco mas provecho del tiempo que empleo actualmente que antes, cuando era más joven e inexperimentado.
Es evidente que la veteranía es un grado, no por serlo, si no por lo aprendido.
Supongo que las tecnologías disponibles hoy en día, y las que tenia en aquel entonces tambien ayudan bastante. Los cuadernos llenos de notas, dibujos, dungeons, etc. están muy bien, pero es mas fácil si todo ese material esta en el disco duro del Pc y puedes modificarlo cuando quieres. Sin hablar de la cantidad de herramientas disponibles hoy en día al alcance de nuestra mano como blogs, programas de construcción de mapas, ilustraciones, etc.

No se si ahora disfruto mas jugando a rol que antes, pero tengo la sensación que desde hace algún tiempo, abrí los ojos para darme cuenta que había mas cosas que el momento de juego. Que no solo se podía disfrutar interpretando o dirigiendo una partida, si no que se podía disfrutar creando, escribiendo, e ideando múltiples posibilidades.
Recuerdo que hace muchos años, a pesar que me gustaba dirigir partidas y no me importaba ponerme en el papel de director de juego, prefería centrarme en el papel de jugador. No puedo explicar por que esta preferencia, pero recuerdo que era así.
Una posibilidad, es que comencé a jugar la partida de Pendragón de Herny. El primer director de juego que me mostró que había maneras diferentes de juego que no solo el mazmorreo y el combate.
Herny, con el que todavía tengo relación a pesar de los años (aunque el apenas se sienta a la mesa de juego ya), planificaba y elaboraba profundas tramas de juego, complejas campañas con cientos de personajes, decenas de mapas… recuerdo que me sorprendía que no le temblaba la mano a la hora de modificar los sistemas en una época que para mí las reglas estaban escritas en tablas de piedra… recuerdo que en aquella época, vivía cada personaje como si fuera yo mismo, y me alegraba y me apenaba si a mis personajes se alzaban con la gloria o se hundían en la miseria…
Actualmente en cambio estoy deseando coger las riendas de la partida para poder disfrutar al 100% de la sesión de juego. Sigo disfrutando como jugador, pero al cabo de un tiempo la cabeza me estalla de ideas que procuro plasmar en papel (o en el disco duro), y me empujan a la necesidad de montar partida, cuando se perfectamente que con suerte solo tengo tiempo para una semanal.

Recuerdo que en antaño devoraba los manuales de juego con ansiedad, como si me faltara el tiempo para ponerme a jugar a ese juego nuevo, o montar esa partida que había comprado. Hoy en día, leo los manuales con calma, tratando de entender el por qué del sistema, y la forma adecuada de jugar a ese juego (y por que no, modificarlo para adaptarlo a forma de dirigir).


Todo esto, creo que me ha hecho valorar mas el tiempo, como el nombre de aquel adorable programa de televisión presentado por Constantino Romero, “El tiempo es oro”.
Aprovechar cada minuto del día para llegar a todo. La casa, el trabajo, la familia, la pareja, los hijos, disfrutando de todo ello por trivial que parezca, pero encontrando la belleza del día en los mas inesperados momentos, como la verde mirada de mi mujer al despedirme para ir al trabajo, o el pequeño pero fuerte abrazo que me da mi hijo cuando lo recojo de la guardería.
Después, cuando el telón de la noche ha caído y el manto de estrellas nocturno ilumina las calles y nuestra imaginación, o a media mañana mientras me tomo un té aprovechando que el niño esta en la guardería y las cosas de casa ya están hechas, saco el portátil y doy vida a personajes ficticios, desarrollo tramas de aventura o intriga, desarrollo ciudades, valles, y mundos o escribo líneas y líneas llenas de insensateces como esta.

Es curioso que, cuanto menos tiempo tengo para dedicar a este hobby que tanto tiempo lleva conmigo, mas satisfacción tengo al acabar un texto, una aventura o quien sabe que… y tengo la sensación de estar vivo en medio de un mundo banal, que trata de ahogarnos y limitarnos a un solo camino guiado por un dios llamado dinero…

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