Ciudades en entornos medievales (fantásticos)

El concepto que tenemos de las ciudades hoy en día es muy diferente al que tenían los habitantes de la edad media. Las enormes aéreas atestadas de edificios de ladrillo, cemento, acero y cristal unidas por calles asfaltadas no existían hasta hace bien poco, y las calles de tierra que se embarraban con la lluvia han permanecido con nosotros hasta hace bien poco en muchos lugares, a pesar que nuestra frágil memoria haya borrado esas molestas experiencias a favor de la modernidad actual con calles bien diseñadas donde peatones y vehículos comparten con seguridad para cada uno.
No siempre ha existido ese afán por centrar el poder de un estado, región o país en unos pocos núcleos abarrotados de gente cediendo y dando importancia al medio rural que en definitiva es de donde se sacan los alimentos necesarios para sustentarnos, y las materias para que la civilización avance.
Hoy hablaré de las ciudades medievales desde un punto de vista aplicado a las ambientaciones de juegos de rol de fantasía medieval.


Las ciudades son y eran centros de poder, administrativo y económico. En la edad media europea tras el colapso y desaparición del Imperio Romano surgieron centros donde los habitantes del medio rural llevaban el exceso de sus productos para venderlos. Estos lugares cobraron importancia por la función que realizaban en esas regiones, centros comerciales (no el concepto que tenemos hoy en día de ello) donde la gente podía ir y  comprar gran variedad de productos que no existían o llegaban hasta sus hogares de residencia. O al menos no frecuentemente.

Cuando en una ambientación fantástica medieval encontramos una ciudad, tienen un significado principal por encima de otros. El Mercado.
Puede haber otros en esa ciudad, pero no tiene por qué haberlos, como la presencia de un centro de poder religioso, un centro de poder gubernamental, la presencia del ejército, etc. Estas cosas pueden o no estar presentes, pero lo que segur esta presente es la presencia de mayor probabilidad de conseguir ciertos productos.

El tamaño de la ciudad no importa. Aunque hoy asociemos como ciudad a enormes entornos urbanos permanentes, esto no tiene por que ser de este modo. El tamaño es relativamente poco importante cuando se conoce la importancia del mercado o una feria que se organiza en una ciudad. Muchos lugares eran conocidos por sus importantes ferias que multiplicaban la población del lugar durante semanas, para luego reducir su población a los 1000 habitantes habituales (por poner un ejemplo). En  nuestras ambientaciones medievales podemos encontrar ciudades móviles que se reúnen  en determinados momentos del año en cantidades variables.

En algunas ambientaciones como Reinos Olvidados, encontramos a ciudades flotantes que no tienen ningún sentido de existencia. Las ciudades flotantes del Imperio de Netheril que actualmente dominan el panorama de RO, son usadas como fortalezas flotantes en lugar de ciudades flotantes. Quizás sean llamadas así nominativamente por la cantidad de pobladores del lugar y su tamaño, pero no cumplen su función, si no como un elemento militar, mientras que las ciudades, a pesar de la presencia militar de la mayoría, tienen una presencia civil superior y unos objetivos alejados de lo militar. De hecho, son las ciudades y el medio rural quien alimenta la maquina militar de un reino o Imperio.

El auge económico de estos lugares atrae a comerciantes, otros civiles, nobles, clero, etc. que poco a poco hacen que su presencia allí aumente el tamaño retroalimentando la importancia de esa ciudad. Una pequeña ciudad en la que se establezca un importante templo, o cierto número de artesanos o comerciantes, aumentará en fama y su importancia económica crecerá, dando más posibilidades de atraer fieles a ese templo.
Esto funciona de manera muy parecida a los centros Comerciales de hoy en día. Lugares donde el comercia se encuentra concentrado apoyándose  entre los diferentes reclamos para aumentar sus beneficios u objetivos. Las múltiples tiendas atraen a gran cantidad de clientes, que aprovechan para hacer la compra semanal en el supermercado y quizás tomar algo en sus bares, comer o ir al cine. De hecho, ese concepto debería ser muy cercano al que ejercerían los visitantes de las ciudades en aquellos días. Los campesinos que llevaran sus productos o aquellos que acudieran a comprar productos a las ferias, pasarían uno o dos días negociando, comprando, etc. y de paso podrían aprovechar para comer, beber y divertirse. Y aunque no fuera eso lo que buscaran, las tabernas, artistas callejeros, y otros atractivos estarían dispuestos para sacar beneficio de esos clientes potenciales.
Es por ello que las ferias y mercados se movían de ciudad a en ciudad dependiendo de la época del año, con diferentes productos, pero con otros comunes.


Las ciudades de mundos fantásticos pueden incorporar la presencia de universidades o escuelas mágicas, incluyendo entre los puestos del mercado tiendas con objetos mágicos, componentes para conjuros, plumas y tintas de calidad para escribir los conjuros, materiales de investigación, y es posible que pergaminos y objetos mágicos menores y si el mundo y el DM lo permiten.
La presencia de estudiantes de lo arcano podría incluso aumentar y especializar el comercio de la ciudad hacia ese campo. Los magos tambien comen y beben, tambien se visten, y muchos necesitan guardaespaldas. Pero no solo eso, los magos tambien pueden buscar el negocio ofreciendo sus hechizos, pócimas, pergaminos y otras cosas al servicio del cliente.

Una ciudad con un mercado conocido por su importancia y calidad de presencia de objetos mágicos podría estar llena de partes de cuerpos de animales, como escamas de dragón, ojos de basilisco, garras de bruja, o sangre de Gorgona. Se podría ver puestos de venta de caballos alados entrenados, perros de tres cabezas guardianes, o animales y criaturas especiales para ser encantados como familiares, como Pixis, ratones alados, psudodragones, o Halcones invernales.

Un cliente excepcional merece un trato excepcional. La presencia de muchos magos es algo que pone en peligro un lugar si no se tiene ciertas precauciones, y quizás en el interior de la ciudad exista un campo anti magia, leyes restrictivas o un cuerpo de policía mágica especializada para contrarrestar magia.

Al igual que los magos, la presencia de clérigos podría mostrarse en la ciudad, hospitales y casas de curación, venta de objetos sagrados, bendecidos o pócimas de curación, mejoras en el saneamiento, aire más limpio u otros modos de hacer presente que una orden religiosa con poderes sobrenaturales se encuentra presente, más allá de visualizar un enorme edificio del dios Melasuda.
Este párrafo ha sido editado y añadido tras publicar la entrada, añadiendo esta sugerencia de Christian Kell, que me ha parecido muy adecuada.

Un mundo medieval fantástico es un lugar con posibilidades increíbles. Intentemos aprovechar todas las posibilidades posibles de ello, dejando a un lado e banal mundo donde vivimos, acostumbrados a los muros de hormigos y ladrillo, a las luces brillantes, y dejémonos sorprender por la iluminación mágica creada por el colegio de magos donado a la ciudad por su ayuda.
Detalles que hagan marcar la diferencia entre las ciudades comunes, las reales, la idea típica tópica de la edad media, y lo que nosotros queramos que sea. Un  mundo de fantasía a nuestra medida.

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