Literalidad de las reglas del juego

Los extremos nunca son buenos como norma. Tampoco en los juegos de rol.
Puede tener tantas desventajas ser poco (o nada) flexible a la hora de aplicar las mecánicas de juego en la mesa, como el cambiar tantas cosas en un sistema de juego que no se parezca en nada.


Las mecánicas y reglas definidas en un manual de juego están creadas (o suelen de estarlo), para conseguir uno o varios objetivos determinados, conseguir un determinado estilo de juego, pero por muy definidas que estén las reglas, nunca podrán abarcar completamente todas las posibilidades que puedan presentarse durante las aventuras para que los personajes las resuelvan, o simplemente se enfrenten a ellas.


Creo que es frecuente que cuando usamos las reglas de un determinado manual de juego, se use gran parte del sistema básico, como las mecánicas en las que están construidos los pilares de ese sistema, y el tipo de tiradas o sistema de resolución de habilidades y enfrentamientos, en cambio se modifiquen detalles o mecánicas menores.
Por ejemplo, podríamos jugar con las reglas de Hitos, pero otorgar algún tipo de PX para la mejora de los personajes a pesar que el manual desaconseja la idea. El sistema no sufre cambios, ni la forma de juego, en cambio adaptamos las reglas a nuestra visión de juego, o las necesidades de la mesa.


Estos cambios también pueden encontrarse en forma de aplicación de una situación diferente a como indica en el manual, o no está contemplado específicamente. Normalmente en estas situaciones, la percepción del narrador o de la mesa de juego suelen encontrar algún tipo de situación excepcional que no están seguros de resolver, o simplemente no están de acuerdo en cómo las enfoca el manual.


También es posible que la mesa de juego busque algo que ese sistema de juego no le aporta completamente, o que encuentre desequilibradas algunas reglas del mismo. Por ejemplo, podríamos aplicar ciertas desventajas o modificadores negativos a las razas pequeñas en D&D quinta, debido a su pequeño tamaño buscando verosimilitud en lugar de la equidad del reglamento.


La mayoría de estos pequeños cambios no causan ninguna anomalía importante a la hora de jugar, y cualquier jugador nuevo que se incorpore a nuestra mesa de juego se adaptará rápidamente con tan solo explicar esos pequeños cambios, o hablarlos en la mesa de juego en el mismo instante. Aplicando la lógica.


Porque este es el quid de la cuestión, aplicar la lógica en el juego en la aplicación del reglamento.
Lo he leído en varios manuales de juego, pero no se si lo pone en todos, pero en mi opinión debería ser un párrafo obligatorio en cualquier juego de rol. Aplicar la lógica en las escenas narradas.


En realidad, que usemos las reglas casi exactas a la hora de jugar como si hemos realizado muchos cambios, solo afecta al conocimiento que los jugadores tienen del sistema, y la rapidez con que se hacen a esos cambios.
Este detalle puede no importar en nuestro grupo de juego, donde esos cambios estarán hablados y asumidos, pero si jugamos fuera del ambiente familiar al que estamos aplicando esas reglas, puede que la aplicación de esos cambios no  sean asumidos tan rápidamente, incluso puede que los jugadores no se muestren de acuerdo.
Imaginad que asistimos a unas jornadas y nos apuntamos a una partida de Juego de Tronos, pero el narrador ha cambiado el sistema aplicando aspectos, ha incorporado características y personajes magos al estilo D&D...


No opino que sea malo cambiar las reglas para adaptarlo a nuestra forma de juego, pero sí que encuentro un sentido a que esas reglas mantengan su forma y base, ya que ayuda al resto de jugadores a comprender el sistema, y a sentir y asumir el estilo de juego que proyecta ese manual.
De hecho, es muy posible que si hemos aplicado muchos cambios en el sistema de juego, ya no estemos jugando a ese juego (si la ambientación, no al juego). No quita para que podamos divertirnos lo mismo o más.


Por supuesto, podemos aplicar con absoluta literalidad las reglas, o podemos cambiar el sistema de arriba a abajo, que si no aplicamos la lógica en las escenas todo se va al carajo. Lo cortés no quita lo valiente en este caso.


He leído y escuchado despotricar a gente contra el uso de los sistemas complejos de juego por qué usan muchas tiradas y tablas, y argumentos de gente que defendía todo lo contrario. La aplicación exhaustiva de esas normas a pesar de lograr situaciones absurdas con ello. Cómo acechar a un objetivo dormido, y no poder atar y amordazar, o rajarle la garganta por qué el sistema no lo permite.
A estas alturas ya deberíamos ser lo suficientemente adultos como para diferenciar cuándo aplicar las reglas según lo indicado en el manual, o aplicar la lógica o verosimilitud, sin entrar en debates absurdos tipo "y tú más".

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