¿Hace falta extender la comunidad?

Hace unas semanas en uno de los comentarios en una entrada del blog sr.rojo llamada “¿El rol se muere o lo matamos?” uno de los comentarios me hizo recapacitar.
Según el autor de la respuesta, no hace falta trabajar (al menos la comunidad) en hacer que la afición se extendiera, ya que fuera de la mesa de juego no nos es útil, o al menos a él no le era útil.
Si tenemos mesa de juego no importa mucho que hay más allá pues disfrutamos del juego que es lo importante, si se publican libros para que molestarse más… y bueno, quizás escrito así parezca un comentario muy egoísta, pero dentro de cierto contexto no deja de existir cierta razón, aunque no la comparta. Por su parte lo que a él más le importaba era reforzar el vinculo de amistad con su mesa de juego para que durase muchos años, que es algo que comparto totalmente. La amistad es una de las cosas más importantes.

Supongo que todos hemos observado el comportamiento de ciertos individuos de la comunidad (entre los que me incluyo en cierta medida), que hablamos o trabajamos para que el hobby llegue a más gente, sobretodo a aquellos más jóvenes, que son quienes se supone seguirán jugando en el futuro y harán que el rol se siga publicando, creando y jugando. Si no hay una cantera no habrá futuros jugadores, ni jornadas, ni editoriales que publiquen rol, ni nada de nada… trabajo malogrado durante muchos años.
Pero ¿debería importarnos? razonemos. Es evidente que hay a quien le importa, a las editoriales debería importarles las primeras (o eso pienso, pues viven de ello), pero ¿por qué razón debería importarnos a los demás? Con un solo juego de rol podemos pasarnos la vida jugando, y muchos, tenemos una estantería llena de juegos diferentes con los que jugar varias vidas ¿para qué queremos más? No tenemos tiempo de jugar tanto como quisiéramos, pero lo invertimos para hacer que otros jueguen en jornadas, institutos etc.
Nosotros, aquella gente con 30 o más años (o incluso menos) podríamos pasar totalmente de esto mientras tuviéramos mesa de juego. Las jornadas no aportan nada a muchos (a mi personalmente si, y creo que a otros muchos tambien), lo ven como una perdida de calidad de juego en la mesa, y por ello prefieren jugar en casa sacrificando la sociabilidad con otros roleros cuyo contacto pueden mantener por Internet, dejando el juego con su mesa habitual para poder disfrutar de es calidad de juego que no pueden disfrutar en unas jornadas o un encuentro de jugadores.
En la mesa habitual de juego y en otros lugares la experiencia que se vive es totalmente distinta, y puede no satisfacer a todos por igual. Incluso aquellos a los que nos gusta asistir a jornadas, valoramos las partidas con nuestros colegas, nuestra campaña habitual, y en un lugar tranquilo. Y si además tenemos poco tiempo para asistir a esas sesiones, asistir a unas jornadas nos hace perder tiempo para disfrutar de lo que en verdad queremos.



Entonces ¿Qué nos aporta el intentar extender la afición? algunas veces se asemeja a predicar en el desierto… no puedo hablar por los demás claro, pero supongo que siento que le debo algo a esta afición, como si se le pudiera “deber algo” a un objeto… pero supongo que cogéis la idea.
Cada persona es diferente al igual que sus experiencias y para mi el rol me ha dado grandes  experiencias y alegrías. Mi círculo de amigos gira en torno al rol, y muchas de las cosas que sé y he aprendido tambien han surgido a partir del hobbie… mi pasión por la lectura, las clases de esgrima antigua, los debates sobre historia… creo que es normal que quiera compartir un hobbie del que ha surgido tanto bueno en mi vida con otra gente, o por ejemplo mis hijos. Aunque por supuesto, y sobre todo con los hijos, cada uno tiene que practicar la/s aficiones que queramos, sin ser forzado. Yo mismo he practicado montones de cosas, Futbol sala, baloncesto, judo, atletismo, caza, videojuegos, cocina, tiro con arco… y de todas ellas se aprende, pero al final, la siempre ha estado ahí es el rol… supongo que a mas de uno le habrá pasado parecido.

La cuestión es que igual nos preocupamos en exceso por el futuro del rol, y aunque nosotros no hiciéramos nada, la afición se mantendría viva como hasta ahora se ha mantenido, como surgió en su día, y como seguirá propagándose, con el boca a boca, con la invitación de los amigos, iniciándote con un videojuego, con un juego de mesa, o con el pique entre dos primos…

Quizás lo importante, después de todo, sea disfrutar del momento (carpe diem decían aquellos), y valorar el momento de energía, salud y novedades editoriales, y no editoriales que surge semanalmente si no diariamente el hobbie. Encontrar o mantener un grupo de juego con el que compartamos mesa, tiempo, experiencias, patatas fritas y dados. Disfrutar de cada partida, de cada lectura, de cada dificultad superada, de cada enemigo vencido y tesoro obtenido. Después de todo, esto es un juego y el objetivo, es divertirnos.

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