Aquellas mochilas llenas

Recuerdo aquellos primeros años como jugador de rol, cuando cada fin de semana (sino cada día) me dirigía hasta el club de rol, situado en una antigua iglesia reformada en Casa de juventud en la que fuimos los amos y señores ante la pasividad de la administración. El lugar estaba situado en uno de los perores barrios de la ciudad en aquel momento y muchos de aquellos que se suponían tenían que hacerse cargo de las instalaciones, llegaban en bicicleta y se marchaban en mercedes. Eran aquellos días donde el dinero corría manos llenas en según que esferas y demuestra que la corrupción no solo es cosa de ahora. Pero vamos a lo que vamos. El caso es que allí estábamos, en un local enorme que compartíamos con algunos grupos de música y que a cambio de dejarnos las llaves permanentemente  realizábamos algunas chapuzas eléctricas y pintábamos para que el lugar no se cayera a trozos. Con el tiempo todo eso cambio, pero fueron buenos tiempos… pero estoy divagando.

Quería hablar del camino que hacia en aquel entonces. Yo y algunos compañeros más que vivíamos en un barrio cercano a donde se encontraba la casa de juventud. Recuerdo que como colegiales nos pasábamos a buscar unos a otros e íbamos en grupo para comenzar nuestras larga sesiones de juego. Unos 20 minutos andando cargando con mochilas llenas de libros para jugar la partida. Cada vez que veo a un colegial con sus mochilas repletas de libros me acuerdo de aquellos días, en los que para hacer partida cargábamos con un buen montón de libros... no había excepción. Si jugábamos a Pendragón, Herny llenaba su mochila (que parecía un saco contenedor de la cantidad de material que portaba y sacaba de su interior) de básico, el Caballeros aventureros, Magia celtica y la Gran campaña, aparte de una enorme carpeta con todos los personajes de la partida y aquellos que habían muerto en campañas anteriores. Esa carpeta parecía el monstruo de los horrores, una puerta dimensional a algún terrible lugar del que podía salir cualquier historia terrorífica, cruel a la vez que emocionante. Sin olvidarnos de su estuche repleto de lápices, bolígrafos, lápices de colores, gomas y su pequeña navaja para cortar minuciosamente las napolitanas que merendábamos, y su pantalla de madera, construida por los padres enanos en tiempos inmemorables para que los jugadores no le lanzaran dados a la cabeza... Siempre portaba lo mismo, daba igual si necesitaba el material o no. Parecía que era imprescindible. Era curioso que incluso cuando la rara ocasión que él no hacia partida, su mochila repleta de material de Pendragon colgaba de su espalda.


Los demás no éramos menos claro. Si Sergio o Jaime dirigían Rolemaster había que llevar los tres manuales básicos, la carpeta de las fichas (mucho menos abultada que la galería de los horrores de Herny) y a saber que más. Si dirigía Jovi de La llamada de Cthulhu llevaba el básico, el modulo a jugar, la guía del investigador de los años 20, la carpeta de las notas y fichas y algún manual de consulta más. Por si acaso… Y si dirigía yo tampoco me salvaba con MERP llevaba el básico, el suplemento de juego, la pantalla, una enorme carpeta medio vacía pero que no envidiaba en tamaño a la de Herny (el master por referencia en aquel lugar), el atlas de la tierra media y varios módulos con información de la Tierra Media… alguna veces por que sí… por si acaso. Pero el apoteosis se encontraba cuando alguien dirigía D&D, con sus tres básicos (o dos más el archivador del manual de monstruos), el modulo a dirigir, pantalla, diversos suplementos de juego y de creación de personajes aunque los personajes ya estuvieran creados…

Y es que recuerdo aquellos días y pienso en la inutilidad de toso aquello para dirigir… era como si todo aquel vaivén de material fuera una muestra de nuestra colección rolera de aquella época. Como si con ello demostrásemos nuestro legado, nuestra importancia. Mira, yo tengo esto ¿tu que tienes…?
Ahora pienso tener que usar tanto manual de juego en una sesión, y en tener que transportarlo y me da pereza… un manual básico, la carpeta de las fichas, los dados y la pantalla… ya. La mayoría de las aventuras ya las tengo preparadas en la cabeza (o se resumen en unos pocos folios), y el manual de juego en muchas ocasiones sobra, por que según que juegos, tenemos las reglas tan asimiladas que no es consultado, si exceptuamos D&D con su lista de hechizos, o juegos similares.
Pensar en todo el peso que cargábamos durante esos 20 minutos de trayecto, y actualmente podemos transportar todo ese “conocimiento” y mucho más en una tablet, que además de consulta nos puede servir para poner música ambiental, efectos sonoros, mostrar imágenes, etc. Un gran invento las tabletas estas.
Me pregunto que si los roleros hacemos esto, por que siguen obligando a las pobres criaturas de 6+ años a llevar diariamente todos esos libros…


El caso es que creo que la afición se ha sabido adaptar bien a los tiempos actuales, usando de forma adecuada la tecnología disponible. Es por ello que la presencia de los juegos en formato PDF, como forma de consultar datos me parece genial (como consulta, ya he comentado varias veces que me cuesta horrores leer 300 páginas en el ordenador), y necesarios para el tiempo que vivimos.
La tecnología no solo se usa para cargar infinitos PDF en una tablet u ordenador, por supuesto.

Pero no solo la afición se ha adaptado con el uso de la tecnología, tambien en la forma de editar los juegos. Siempre han existido juego que con un solo manual podías hacer lo que quisieras, pero creo que actualmente la tendencia está más presente. Los juegos que incluyen aventura y reglas de juego en un solo libro, que además no tienen gran cantidad de hojas me parecen una evolución muy adecuada. Mecánicas sencillas, impulsando formas de juego diferentes que no necesitan la consulta de varios libros. Juegos donde aventura y manual es un todo, y permiten jugar con premura, sin cargar peso, y sin excesivas preparaciones. Este, me parece un verdadero adelanto para la afición.
Por supuesto no a todo el mundo pueden gustarle este tipo de juegos, por que suelen incluir muchas mecánicas narrativas que a no todo el mundo le gusta, pero la opción se encuentra ahí.


Me pregunto como evolucionaran los juegos de rol y sus diferentes formas de jugar dentro de digamos… 10 años… con el avance de la tecnología y de cómo las editoriales y la afición se adapta al juego. Me pregunto, que pensaremos de nuestros inicios como jugadores entonces, y nos preguntaremos, si acarrear todo ese peso, era algún tipo de ritual del novato, o simplemente teníamos complejo de mulas.

Entradas populares