Reflexión sobre las aventuras de D&D quinta edición

Recuerdo cuando hace poco menos de dos años, las noticias de la publicación de la quinta edición de Dungeons & Dragons inundó de mensajes, noticias, anuncios y reflexiones de aficionados que como yo, nada sabíamos de esta nueva edición.
La emoción y buenas vibraciones que estaba dejando el juego a prueba llamado D&D next, muy parecido a lo que en definitiva es D&D quinta edición, sufrió un revés repentino, un mazazo del que todavía no nos hemos recuperado, y del que muchos optimista como yo, creemos que se solucionará con el tiempo. Hablo de la negativa de Wizards of the Coast a licenciar el juego a otro idioma que no sea el ingles.
Pese a este revés y la tozudez de WotC o Hasbro, el juego se juega, se comenta, se reflexiona, y se hacen reseñas cada dos por tres en uno u otro blog, revista o medio digital o físico.


Recuerdo que en aquella época me metí a fondo con las reglas del juego y todo lo que surgía a su alrededor (noticias, anuncios, publicidad, ayudas de juego…) y ya por aquel entonces, la primera campaña, el primer suplemento que seria el que daría el pistoletazo de salida para la nueva edición, decepcionó a mucha gente. Que si era una aventura lineal, que si no era adecuada, que si las aventuras de Pathfinder eran mejores y muy curradas, que si había poco material de D&D… el que más y el que menos opinaba, frente  a un juego lleno de dudas, un juego que apenas conociamos, sin noticias de la editorial, sin saber que planes tenia, sin saber a que atenernos pues sentíamos los vientos de cambio que surgían desde la gran torre de los magos de la costa… y aquí estamos casi dos años más tarde con cuatro grandes campañas a sus espaldas, los tres básicos imprescindibles, un manual de juego que describe a medias la Costa de la espada de Reinos Olvidados, un montón de material de ayuda para descargar gratuitamente directamente en la web de WotC, y decenas de aventuras de diversa duración que aquellos que han realizado eventos han podido descargar gratuitamente tambien (pero vamos, que muchos han conseguido esas aventuras fácilmente… no me digáis a nadie se le ha ocurrido alguna forma de hacerlo o no conoce  a nadie que tenga acceso a ellas…).

El caso es, que tras las cuatro aventuras (bueno, la de Ravenloft n ha sido publicada todavía pero está a punto) me ha dado por pensar en aquellos primeros comentarios sobre Tiranny of Dragons. Aquella primera campaña que marcó el inicio de la Quinta edición… a los meses siguientes las miradas se volvieron atentas con el The elemantal evil, esa campaña  que resucitaba el espíritu de la campaña legendaria El templo del mal elemental. Fue seguida por Rage of Demons, una gran campaña que nos invita a explorar la infraoscuridad y expulsar a los señores demoniacos que amenazan los Reinos al mismo tiempo que Tiamat trata de resucitar y dominar los ese mismo trozo de tierra, campaña que esta dando sus últimos coletazos actualmente  para romper tres campañas seguidas en los Reinos Olvidados y dar paso, por fin, a un nuevo escenario de campaña. Ravenloft, los dominios del terror, con la campaña titulada The Curse of Strahd, que es, por decirlo de alguna forma, un remake de la aventura original de Ravenloft donde surgió todo.

Muchos decían que Tiranny of Dragons no era adecuada para marcar el inicio de la nueva edición de D&D por su falta de originalidad, su estructura y algunos argumentos más. Por supuesto las comparaciones con las aventuras de pathfinder surgían por doquier, poniéndolas como mucho mejores. Mediante surgieron las campañas nuevas de D&D la gente parecía alabar más y más las nuevas aventuras y poner peor a Tyranny. Mejor argumento, menos linealidad, más épica en la aventura… y en parte es cierto. Creo que Elemental evil, por lo que he leído hablar de la campaña parece ser mejor campaña (así me lo han asegurado quien entre mis conocidos, se han leído ambas campañas), y lo mismo ocurre, más si es posible, con Rage of Demons. De la que por lo poco que he leído (no la campaña, si no la información y ayudas de juego satélites) me atrae mucho más que Tiranny of Dragons, pero en cambio, ninguna de las dos me parece adecuada para el inicio de la nueva línea de D&D…


Es posible que Tiranny sea peor campaña, pero todo lo que envolvía esa campaña era mucho más llamativo, mucho más épico. La campaña posee un aura que desborda epicidad. Ninguna de las dos siguientes campañas me ha transmitido eso, y por supuesto, ninguna “maldición” me la transmite tampoco por mucho cambio de rumbo y escenario de campaña que marque.
Esto es un poco a gusto del consumidor, pero en mi opinión el tema central de la campaña estuvo muy bien escogida, aunque quizá la aventura podría haber sido mejor. He de decir, que hasta el punto que la he dirigido como DM no he notado en exceso ese encarrilamiento, quizá por mi forma de juego y la de mis jugadores que les dejo casi todas las decisiones, aunque las escenas sean casi las misma que cuando yo jugué Tiranny como jugador.
Para mi, ni las intrigas de los demonios y las maquinaciones de los profetas elementales supera a poder enfrentarme al culto del dragón que trata de (Spoiler), y eso me parece perfecto para un inicio de línea, y de edición.

El inicio de edición debía marcar un nuevo rumbo, significaba romper con lo anterior, debía mostrar que hacían las cosas a lo grande, y debía ilusionar a los viejos y nuevos jugadores con alguno nuevo, pero con sabor a viejo. Y en mi opinión, tanto con las reglas como con la aventura lo consiguieron.
Con el tiempo surgirán nuevas aventuras que dejaran Tyrannia a la altura del barro por calidad, incluso puede que a Rage of Demons (de las tres la que mas me llama la atención actualmente), pero pocas campañas podrían tener un argumento que cumpliera los requisitos para hacer lo que Tirannya of Dragons hizo. Ilusionarnos y enamorarnos de nuevo con Dungeons & Dragons.

Ahora, solo falta tener los manuales en castellano, algo que, a pesar de ser constantemente optimista, veo cada vez mas difícil de conseguir.

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