Jugar a rol con niños

A menudo, y cada vez más, aquellos jugadores de rol que tenemos hijos o van a tenerlos hablamos sobre como hacer que nuestros vástagos continúen con nuestra afición. Esa de la que tantos beneficios hablamos y usamos ante otros como estandarte defendiendo aquello que más nos gusta y por lo que en muchas ocasiones se nos desprecia.


Desde hace algún tiempo además, algunos han comenzado a jugar con ellos, a desarrollar juegos para niños, ideas de como hacerlo y narrarlas a otros jugadores de rol. Esta idea de jugar en un futuro con mis propios hijos me seduce igual que seduce a tantos otros roleros, pero también me produce algunas inquietudes.
Jugar a rol es nuestra afición. Nuestros hijos, como seres que deben disfrutar de su propio albedrío, deben encontrar sus propias aficiones, seguirlas, desarrollarlas y disfrutarlas como nosotros hacemos con la nuestra. Me encantaría que mis hijos también jugaran a rol en el futuro, pero, temo que la ansiedad y entusiasmo que nos empuja a descubrir el rol a nuestros hijos haga más mal que bien.
Evidentemente no puedo hablar por los demás, ni decirle a nadie que haga o deje de hacer con sus hijos, pero supongo es posible que estos mismos pensamientos surjan en más de un “frikipapi”.


Jugar con niños es una manera de educar. Cualquier cosa que hagamos con nuestros hijos es educarlos. Si cruzamos el semáforo en luz verde ellos también lo harán, si evitamos que metan en la cesta de la compra todo lo que quieran comprenderán que nosotros decidimos qué comprar y pedirán nuestro consentimiento, si hablamos pausadamente o dando gritos es muy posible que ellos terminen hablando de forma muy parecida. Todo, cualquier mínimo detalle de nuestro comportamiento puede marcar su carácter. Por eso, es tan importante jugar con nuestros hijos.


Pero claro. Nuestras mentes roleras están acostumbradas a jugar a rol de ciertas maneras después de batallar tantos años con reglas, mecánicas, estilos de juego… a los niños no se les puede tratar de la misma manera, no pueden jugar los mismos estilos, ni podemos pedirles que hagan lo mismo que nosotros.
No solo les falta experiencia en el juego, les falta experiencia en la vida y mostrarles ciertas situaciones, escenas y desafíos puede resultar un error si no les hacemos comprender la diferencia entre el juego y la realidad, al igual que hay que explicárselo cuando vemos con ellos la programación televisiva o jugamos a un videojuego.


Es por eso que veo muy acertada la aparición de juegos de rol para niños como Pequeños detectives de monstruos, Maggisa o Ryuutama (aunque este último no está dirigido especialmente a los niños si lo encuentro muy adecuado). La manera tratada de estos manuales introduce al joven jugador en nuestro mundo de una manera que nosotros nunca pudimos experimentar, que nos enfrentamos en muchas ocasiones al desafío de jugar y narrar con tiernas edades sin una guía que nos explicara las cosas como en los libros citados.
Estos manuales no están dirigidos en muchas ocasiones a los propios niños, sino a sus padres, y me parece realmente bonito y adecuado que el niño y el padre lean el manual juntos, para que el maestro muestre el camino al aprendiz en el juego, y en la vida real.


Si bien es cierto que el objetivo del juego es divertirse, en nuestras manos este juego que compartimos con nuestros hijos es mucho más. Es un instrumento de educar, una herramienta de aprendizaje con la que debemos tener cuidado y no emplear a la ligera por su bien.


Me parecen especialmente tiernas las historias que Maese Erekibeon escribe sobre los juegos con su hija en el blog Padre, marido y friki, de las que no es la primera vez que hablo en este blog, y que siempre tengo en consideración como referencia. A este blog se ha sumado las historias de Maese Eneko Mekanica en su blog el tomo carmesí, y las que cuenta Maese Oscar Iglesias últimamente.
De ellos es interesante cómo preparan las sesiones y la metodología que usan para motivar  a sus retoños. El uso de recortables o miniaturas que ayuden a los niños a incentivarse y meterse en juego (esos que curiosamente a otros jugadores más veteranos los estorban), canciones, exclamaciones que ayuden a la molonidad de la partida, el tipo de historias, la entrega de los jugadores desde el inicio, los juegos que usan y cómo los usan, etc.
Es genial ver el amor, la entrega, pasión e ilusión que se respira al leer estas entradas donde se relatan la experiencia vivida con los hijos, y como, de poco en poco, estos niños viven el rol desde su más tierna infancia.


Esta es otra de las maneras de normalizar los juegos de rol, haciendo que los más pequeños lo vean como algo normal, y si les gusta, en un futuro (quizás no muy lejano), lo compartirán con sus compañeros  de clase y amigos mostrando esta afición como una más, al alcance de todos. Pero esto se aparta del tema central de la entrada de hoy.


Al contrario que con los jugadores de rol adultos, los niños necesitan motivaciones constantes y diferentes. Para que a un adulto quiera jugar a rol tan sólo debe mostrar curiosidad y si ya es un veterano, simplemente necesita querer. Pero los niños no. Los niños necesitan sentir que eso que están haciendo mola, y  en un futuro, que les mole también al resto de sus colegas.
Para incentivar el juego, para hacer más “molona” la experiencia, se pueden usar miniaturas, escenografía, y otros útiles ya comentados anteriormente.
Aunque juegos como Pequeños detectives de monstruos ya contienen pequeños detalles para usar en juego, el uso de los recortables y las miniaturas tiene un uso doble.
El primero es el uso en el juego. El rol, al ser una actividad puramente narrativa es posible que no atraiga suficiente a niños pequeños pero que si ayudamos con soporte físico y tangible sea más fácil.
Lo segundo es que el padre (o la madre) y el niño pasan tiempo realizando actividades más allá del juego destroquelando los recortables, pintando miniaturas o haciendo escenografía en familia. Esto forma una actividad familiar con la que pasar tiempo con nuestros hijos practicando manualidades, y al mismo tiempo disfruten ellos de esa actividad para hacer algo que les guste. El uso de esas miniaturas o recortables en juego, facilita que se dispare la imaginación en juego, que incremente las ganas de llevar ese personaje tan molón creado en ficha y representado con esa miniatura.


Todavía me queda mínimo un par de años para poder escribir en este blog mis propias experiencias, pero mientras, estaré atento al del resto de frikipapis.

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