Bibliotecas roleras

Recuerdo que el otro día, comentando uno de los artículos de este blog o de PXmagazine, alguien dijo que si todos los sistemas servían para jugar a cualquier cosa ¿Que escusa tenia él para decirle su mujer que necesitaba más libros de rol?
La verdad es que con este artículo no pretendo responder a esa pregunta, pero fue un poco la semilla de este artículo, junto a experiencias personales en las últimas semanas.
Y es que la respuesta a la pregunta podría ser muy diferente en según que casos. Por qué se ha cansado de los juegos que ya tiene, por qué no le han gustado, por qué sus gustos han cambiado, por qué quiere probar nuevas experiencias, por qué quiere conocer nuevas mecánicas, por qué le ha gustado la maquetación, por qué quiere darle oportunidad a un nuevo juego, por qué no sabe en que gastarse la pasta y le parece mal guardarla en el banco con los intereses de mierda actuales… y muchas más.

Pero ¿Qué hay de las bibliotecas roleras? No digo que nos compremos los juegos para hacer una biblioteca, pero a la definitiva, el que más y el que menos, si hemos seguido en esta afición un tiempo, terminamos adquiriendo una colección que acaba siendo usada de biblioteca rolera. Y por supuesto ¿Para que sirve una biblioteca? Para consultar, para releer, para pavonearnos en las redes sociales y para darnos cuenta de toda la pasta que hemos invertido en juegos que ya no usamos y algunos, ni siquiera hemos usado…

Mi biblioteca, mas bien mini biblioteca, no es muy grande. Nada comparado con esas estanterías llenas de reliquias y joyas del rol que muestran en imágenes La Marca del Este o Turbiales, por decir algunos. Además, está formada por manuales bastante típicos. Mucho D&D (D&D, adD&D, 3.5, Quinta y muuuuchos suplemento), Ars mágica con bastantes suplementos, varios juegos de la Tierra Media, Alatriste, Mutant Chronicles, Mundo de Tinieblas entre lo que abunda mucho Changeling, Exo 3464 con bastantes suplementos y algunos otros… y sigue creciendo poco a poco.

Es curioso por qué, a pesar de la cantidad de manuales de juego y suplementos que tengo y de que mi tiempo para jugarlos es cada vez menor, sigo interesado por las novedades y comprando alguno. Ahora con la escusa de los juegos para niños se ha abierto un mundo de posibilidades para comprar.
Es incoherente. Acumular juegos que no usas… se podría hablar largo y ancho sobre ese tema… capitalismo, crisis de ciertas edades, afán de coleccionista acérrimo, comportamiento infantil ¿Quien sabe que hay de verdad en ello? Un poco de todo y nada realmente.


Pero la cuestión es que yo, como muchos, si usamos estas bibliotecas personales y no para pavonearnos como he comentado arriba, si no que se usan para jugar a rol. Si, si, para jugar. No en la mesa de juego, eso seria aberrante y complicado, pero a la definitiva afecta a la mesa de juego.
Cada manual o suplemento que adquirimos se encuentra siempre disponible para acceder a la información que contiene. Hay suplementos y juegos cuya información permanecen en el olvido, pero otros que son consultado de vez en cuando, incluso frecuentemente.
Pongamos como ejemplo un mundo de campaña como reinos Olvidados que desde su aparición en adD&D ha evolucionado y cambiado muchísimo, pero cuya información “histórica” siempre es útil para ganchos de aventura, para explicar cosas, para presentar escenas y personajes, para dar trasfondo a aventuras, o simplemente por consulta cuando lees una aventura y no sabes quien son Erevis Cale, Anth-Malar, El Magister… o simplemente por recordar aquello que fue y a cambiado tanto.
Reinos olvidados no es el único juego con un extenso trasfondo, Mundo de Tinieblas, Mutant Chronicles, Warhammer… y las lista es larga de narices.
Ahora con internet la cosa puede parecer más fácil, tecleas no se qué en goolge y aparecen los datos, pero una biblioteca es una biblioteca y te sientas con tu libro y comienzas a leer con pausa, recordando aquellos tiempos en los que devorabas esa información y de repente te das cuenta que eso que tienes en las manos es oro…

Me pasó el otro día con el suplemento de adD&D El manual del Buen sacerdote que ojeaba para adquirir ideas de arquetipos para D&D Quinta edición. Que desaprovechados teníamos estos suplementos… lo que recuerdo de esos suplementos es buscar en repetidas ocasiones entre los arquetipos de personaje para mejorar y maximizar las clases del libro básico. Cuando ha cambiado mi visión desde aquellos días. Comencé a leer sus páginas desgastadas y encontré información sobre interpretación, construcción de panteones, de dioses, los puntos de vista que tienes que encarar y preguntas que tienes que responder para dar forma creíble a una deidad…
Desde hace mucho tiempo tengo presente que adD&D era un buen juego con el que he roleado muchísimo y que quitando algunas partidas de modulo, rara vez jugamos en grandes dungeons, prefiriendo el juego a campo abierto, en ciudades, con tramas más o menos profundas y a pesar de esa vena muchkin que cada vez más veo que yo tambien tuve en mis inicios de esta afición.
No es la primera vez que hago esto claro. Siempre me ha hecho mucha gracia un suplemento de Ars Magica llamado “Mares míticos” cuya crítica es horrible y en cambio a mi me parece genial por la cantidad de información que ofrece en su interior sobre embarcaciones y navegar. Información que para mi es un tesoro, por que no tengo la más pajolera idea del mar, navegación barcos…
Y es que siempre he diferenciado los suplementos claramente en dos clases. Aquellos cuyo uso es perenne por qué su información sirve para usarla en otras ambientaciones y aquellos cuya información se dedica exclusivamente a las reglas de un juego que con el tiempo acabará por reeditarse con nuevas reglas y terminará caduco.
Aún asçí, cualquier manual y suplemento puede ser útil, sea de regla o de información. Ya que no sabemos que haremos el día de mañana. Quizás una aventura o quizás un juego de rol… para ambas hacen falta contrastar información, leer y releer mucho.

Nuestras bibliotecas roleras son un tesoro… un legado que tal vez sea usado durante muchos años más, quizás incluso cuando nuestros viejos huesos se hayan convertido en polvo, o tal vez sean arrinconados y olvidados, condenados a soportar el peso del polvo entre “las cosas viejas del abuelo” en algún sucio trastero. Después de todo, los libros nunca tuvieron mucho éxito en este país.

Mientras tanto, démosle el uso que se merecen. Contienen más sabiduría para el juego del que en ocasiones recordamos.


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