Nuevas-viejas formas de jugar a rol

Desde hace un tiempo, desde que nació mi primer vástago básicamente, al igual que muchos otros jugadores de rol con hijos, me temo que leo más sobre rol de lo que tengo oportunidad de jugar. Aunque no niego que me gustaría jugar algo más, mi situación no es mala per se, ya que como podéis ver, sigo al pie del cañón en la afición y no dejo este blog ni otros lugares donde colaboro a pesar de ello.
Es más, aquello que leo me sirve para aprender, informarme, observar la evolución de los juegos, descubrir tendencias, comparar y, cuando puedo, aplicarlo en mesa. Ya sabéis que yo soy de los que enarbolan la bandera de “el sistema no importa”, aunque si tiene su importancia.

El caso es que en estos momentos, estoy re-leyendo Dungeon World. Bueno, desde hace algún tiempo ya, por que aunque siga leyendo material rolero, no puedo leer tanto como me gustaría y los libros se me hacen eternos últimamente. El caso es que Dungeon World era uno de esos libros del que todo el mundo me hablaba, incluso me vi algunas reseñas en diversos canales de youtube y una partida en el canal maese Yimbo El solitario. Todo confirmaba que este juego tenia cosas que me gustaban muchísimo, pero descubrí otras que no me gustaban tanto. El caso es que le di una oportunidad y lo compré, más como libro de aprendizaje que como un juego que fuera a jugar en un futuro. Y así se lo dije a Javi, el tendero de 5 Reinos donde lo compré y a Pedro J. Ramos que estaba allí firmando libros aquel día _dale una oportunidad_ me dijo Pedro, o algo así.

En lo que llevo de lectura no me ha sorprendido nada de lo que he leído. Bueno, si me ha sorprendido, pero por que presenta una forma de juego que ya practico desde hace mucho tiempo sin jugar con las reglas de Dungeon World.  De hecho, mientras leía parte de sus mecánicas de juego, lo primero que me vino a la cabeza es _¿pero es que la gente no juega a así?_ y la siguiente cosa que me vino a la cabeza fue _¿como juega pues la gente?_


No es que quiera presentar sentencia y decir como debe jugar la gente, ¡válgame el señor! (así, con acento calé, como pronunciaba ese dúo cómico cuyo nombre no recuerdo), pero es que eso de “formar juego mediante una conversación entre los jugadores”, “aplicar las reglas después de crear la ficción” y  “dejar huecos en blanco para desarrollar en las siguientes sesiones” llevo tanto tiempo haciéndolo que me parece básico. Primero de rol vamos… igual es que hace tanto tiempo que cursé primero de rol que no me acuerdo ya como lo hacia con 15 años…
Comentándolo con algunos compañeros roleros, me decían que había grupos de gente que apenas decían tres palabras en mesa y tiraban dados. Y claro, es otra forma de jugar. Muy respetable y todo eso. Una forma de jugar a la que, si he jugado, no me gustaría volver a no ser que fuera muy necesario. Quizás con niños… y espero que no.

Seguro que en más de una ocasión he dicho, o en mi mesa de juego se ha dicho, uso tal o cual poder o conjuro. Así, directamente sin describir la acción. Supongo que a eso se refiere cuando se habla de usar primero la mecánica para reflejarla en la ficción. Nadie es perfecto claro, y en verdad, aunque por poder se puede, en juegos como D&D donde las opciones de acción y conjuros son tan grandes a ciertos niveles, casi resulta complicado no hacerlo.
Entiendo que la filosofía de esta clase de juegos reside en aplicar cierta narrativa y no hablar “fuera de juego” cuando se realizan las acciones. En verdad queda frio y poco acorde cuando tras media hora de inversiva conversación un personaje dice _tiro por atacar con mi espada_ en lugar de _desenvaino rápidamente y trato de alcanzar a mi oponente_ y quizás, en esos casos concretos, si que personalmente me falte mucho para llegar a jugar a un nivel de juego narrativo como el que plantea Dungeon World, que requiere mucho esfuerzo en olvidarte de la ficha y simplemente describir lo que quieres que haga tu personaje (o toda esa cantidad de movimientos disponibles por el director de juego).

A la definitiva, lo que planeta esta clase de juegos, es quizás un paso más allá de lo que es jugar a rol básicamente, al menos tal como yo entiendo o practico jugar a rol (o eso creo). Y es esto lo que digo que aplico jugando a D&D, Changeling, Hitos, o Far west sin importar sus reglas.

Evidentemente en el manual de juego de DW hablan de mas cosas y hay algunas que no me gustan tanto, al menos que las haya entendido mal. Por ejemplo, no me gusta jugar creando un mundo desde cero en partida, prefiero tener una buena base con la que sentirme seguro, pero desde luego, voy ampliando y creando el mundo mientras jugamos. Que haya creado antes algo no significa que este completo. Si es eso a lo que se refiere el manual, me mola. Si tengo que improvisar desde cero todo, no me mola tanto. Aunque no quita que me parezca un ejercicio de improvisación de la leche. Tanto o más como jugar a “Un céntimo por mis pensamientos”.


Pedro, tenías razón. Es muy posible que le dé una oportunidad al juego, a no ser que tú te adelantes.

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