Críticas en los productos roleros

Tras terminar el tercer libro de la Herencia de Shannara, escrito por Terry Brooks, busqué algo de información acerca de la saga del autor y acabé leyendo algunos comentarios a las reseñas de la saga. Gran parte de las “críticas” de los lectores consistían en comparar la obra con otras obras de otros autores muy conocidos.
La tetralogía no me está maravillando que digamos, pero está bien para pasar el rato. Lectura para comer palomitas como decían por ahí. El caso es que si bien no la considero una obra maestra, si que he descubierto algunas cosas interesantes en ella, cosas que poder aprovechar en partida. En especial todo lo relacionado con las consecuencias del uso de la magia y la existencia de algunos objetos mágicos interesantes.

Como comentaba, gran parte de los comentarios que encontré en mi breve búsqueda por la red comparaban la obra con otras obras. Evidentemente en algo nos tenemos que fijar para saber si nos gusta más o menos, pero a la hora de realizar una crítica las comparaciones son normalmente innecesarias. No podemos comparar todo con aquellas obras más conocidas, sino que cuando se realiza una crítica (y siempre en mi opinión) deberíamos indicar aquellas virtudes y defectos que tiene, nombrando otras obras solo como ejemplo de la referencia que personalmente creemos que deberían seguir ejemplo.
De este modo, tanto en rol, literatura o cualquier otra cosa, decir que cierto producto es como otro con ligeros cambios o que es una copia barata de otra obra no nos indica gran cosa, pues incluso las más grandes obras tienen elementos de obras anteriores.

Una lectura, tanto de un juego de rol como de una novela, podría ser lenta de leer o ser muy exhaustiva con las descripciones, podría contener elementos juveniles o estar dirigido a un público adulto según su contenido, podría presentar personajes originales o planos, etcétera. Nuestra percepción, conocimientos y gustos decidirán la crítica que realizaremos de esa obra.
Decir que un juego de rol es una “mierda” o una obra magna y creer que es realizar una crítica es, en mi opinión, una equivocación. En realidad decir que algo es una “mierda” sin decir porqué, es una muestra de un lenguaje soez sin decir nada, e indicar que algo es magno sin decir porqué, muestra que a alguien le ha gustado mucho ese juego, nada más. Eso no quiere decir que no podamos decirlo, hay libertad de expresión y cada uno se expresa como le da la gana, lo que no quiere decir que lo que hagamos sea una crítica sino que en realidad estamos alabando o difamando algo sin indicar la razón.


En realidad esto es algo que hacemos constantemente (yo incluido) sin darnos cuenta. La inmediatez de la forma de vida que tenemos influye en parte en nuestra forma de expresarnos, que deriva en este modo de hacer “crítica”.
Una de las razones por las que creo que no se debe comparar una obra con otra a la hora de hacer crítica, es que el objetivo de esa obra puede no ser el mismo. Una obra magna reconocida mundialmente puede ser descrita por el consumidor medio como lenta, aburrida o que no le aporta la experiencia que buscaba, mientras que obras más mediocres podrían satisfacer al mismo consumidor (hablo de consumidor como aquel que consume el producto, no en criterios de venta, ya que los productos pueden conseguirse de forma gratuita, como por ejemplo mediante el servicio de préstamo de una biblioteca).

Es más que posible que alguien “experto” en los juegos de rol o literatura aporten criterios que expliquen por qué algo es mejor que otra obra según los estudios realizados por académicos o expertos que han usado su valioso tiempo en ello, pero, posiblemente eso al consumidor medio le dé igual, la obra les gustará igual que antes. Unos pocos, quizás intenten descubrir esos criterios, otros pocos los repetirán como un dogma de fe intimidando a aquellos que presentan su opinión libre de consumidores medios…
A mi modo de ver, lo que dicen los expertos y el gusto del consumidor medio es como el punto de cocinar un grueso bistec. Si lo cocina un archiconocido chef con varias estrellas michelín a su espalda lo dejará rosado por dentro, mientras que si lo cocino yo mismo, seguramente lo cocinaré más tiempo por qué considero que lo que ellos llaman “estar en su punto”, para mi es estar crudo. Yo no soy un experto en cocina, pero el que me lo voy a comer soy yo, y prefiero comerlo a mi gusto. De este modo, prefiero la cocina de Arguiñano a la que veo en concursos de cocina tipo gran hermano (léase Top Chef y Master chef).
También es posible que con el tiempo cambien los gustos.

Muchas cosas se comparan con otras para saber si son mejores o peores. El nivel de formación de los estudiantes se compara con un baremo estimado por el ministerio de educación. Si una serie triunfa en televisión o es buena se debe a la audiencia de su emisión. Un superventas es considerado como un ejemplo a seguir para vender productos similares… Pero no todo se puede comparar con los mismos baremos, y de este modo, un estudiante aparentemente mediocre puede resultar un genio de la informática que en el instituto no han sabido descubrir su potencial, una serie de televisión puede valorarse años más tarde de haberse emitido y un gran libro puede no triunfar por que su formato de venta era equivocado.

En mi opinión, descubrir al lector de la crítica los elementos de un producto es lo que hace que sea una crítica, y no  los comentarios sobre si nos ha gustado (expresiones como: esto es genial o esto es más malo que pegarle a un padre). Aquello que indiquemos debe dar a entender si el producto es malo o bueno, siempre según la interpretación del lector y no del crítico que ya plasma en la crítica su opinión, pues los gustos del lector y el crítico pueden diferir en gustos y experiencias a alcanzar.

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