Cambios de ritmo durante la narración

Me preguntaban el otro día durante una conversación rolera de estas de café largo que si era bueno cambiar el ritmo de la narración durante una partida.
La verdad es que reconozco que me quedé un poco sorprendido, no por qué no tuviera claro que responder o que idea tengo al respecto, sino por todo lo contrario. En mi opinión es algo tan necesario y natural que me extrañó que alguien pudiera preguntar eso.
Aunque pensándolo bien, podría ser una duda frecuente en directores de juego sin mucha experiencia.

No solo es que los cambios de ritmo puedan realizarse en una sesión de juego, es que los cambios de ritmo son necesarios en una partida de rol.

En una partida de rol se crean historias. Una historia está creada por varias escenas que le dan forma. Cada escena es distinta, independiente de las otras escenas aunque se encuentren relacionadas. Y normalmente, al igual que en la literatura con la que el rol tiene tanto en común, en toda historia tiene un inicio, nudo y desenlace.
No se puede contar una historia con el mismo ritmo narrativo constantemente. Existirán escenas donde todo sucede con calma, otras donde intentaremos crear una tensión, otras donde querremos acelerar todo, otras donde describiremos el caos que sucede… todo ellos son cambios en el ritmo de las escenas durante la historia que se crea en juego.

Fijémonos en la literatura, en el teatro, el cine o en la televisión. En cualquiera de estos medios donde nos cuentan historias a través de series, películas, obras de teatro o novelas, existen diferentes escenas en la que el tiempo y la acción no tienen el mismo ritmo.
De hecho, una aventura puede ser increíblemente divertida si el director de juego sabe como manipular el ritmo de juego de forma que los jugadores sientan como aumenta o se detiene al igual que sucede en las películas de acción.
Si el ritmo de una sesión de juego es constante, la sesión puede terminar siendo anodina y aburrida.


Tomaré como ejemplo dos películas de acción. Alien 2 y Apocalipto.
Apocalipto, de Mel Gibson, comienza con una escena tranquila donde podemos ver una aldea indígena con su trajinar diario. Inmediatamente después vemos como la aldea es atacada por un grupo de hombres armados mejor preparados que someten a gran cantidad de pobladores y se los llevan prisioneros hasta una gran ciudad donde están sacrificando a un montón de cautivos. En un momento dado, el protagonista, al que habían cogido prisionero, logra escapar de la ciudad perseguido por los guerreros, una pantera y a contra reloj por que comienza a llover y su mujer quedó en un pozo escondida para que los guerreros de la ciudad no la atraparan.
Aquí podemos observar diferentes ritmos según sus escenas. Un comienzo lento donde explican quien son los protagonistas. Un combate donde el ritmo se acelera para volver a decelerar en el viaje desde la aldea hasta la ciudad. Allí parece detenerse un poco, pero la cantidad de información nueva que nos llega no nos deja detener el ritmo, creando una tención creciente mientras los protagonistas se acercan a la pirámide de sacrificios donde todos sabemos que sucede.
Por ultimo, cuando el protagonista de la película logra escapar, comienza a correr hasta que la película termina o casi. Y eso es una duración de alrededor de una hora…
Esta es una película que no me gustó nada. Me aburrió enormemente, sobre todo la parte final cuando el indígena echa a correr tras varios guerreros que lo persiguen, luego la pantera, luego el jefe de los guerreros, luego llueve… correr, correr, correr…

Alien 2 en cambio espacia más sus diferentes escenas. Da respiros para que el espectador pueda recapacitar sobre lo que ocurre, crear tensión en los momentos adecuados, escenas de persecución bien establecidas, nuevos respiros dramáticos, información de lo que sucede, y vuelta a la carga con la acción. Para mi, una de esas películas donde el ritmo de la historia y la iluminación (esos “fluorescentes” siempre parpadeando) hacen que el espectador disfrute de lo que está viendo y de la historia que le están contando a través de las imágenes.
Cuando la ves no da la sensación de que sea una película anodina, el cambio de ritmo no te deja pensar eso. Siempre sucede algo, pero no de la misma manera.

Por supuesto que guste o no la película es independiente de esto, pero para mi, marcó mucho que acabara satisfecho o no con lo que acababa de ver.

Como en otras tantas ocasiones, en los juegos de rol bebemos de películas, libros y otras fuentes para desarrollar no solo las historias que escribimos y llevamos a mesa, sino tambien la manera de llevar esas escenas ante los jugadores.

Es facil identificar estos cambios de ritmo en un libro o en una serie de televisión, sobre todo en estos últimos.
Nuestra habilidad consiste en saber hacer realidad estos cambios de ritmo y que el resto de los jugadores lo sientan.

Una aventura donde el cambio de ritmo me paree fundamental (o así lo concebí yo cuando la leí), es La Casa de la muerte, ese preludio de aventura para The Curse of Stradh, la campaña de Ravenloft para D&D quinta edición.
En la primera parte, tras la introducción y llegada a la casa, vi claramente que debía crear un ritmo lento lleno de descripciones que crearan una tensión, un suspense en aumento. Tras descubrir la segunda parte de la casa el ritmo cambia a la típica exploración dungeonera con toques góticos de Ravenloft, y por ultimo, durante la tercera parte era una frenética escena de acción continua.
Esta combinación de ritmo hizo que mis jugadores disfrutaran de la aventura a pesar de los muertos.


Unas personas tendrán otra perspectiva en los cambios de ritmo diferente del que otras conciben para una misma aventura, pero indudablemente, estos cambios de ritmo deben existir para que la vivencia de la sesión de juego no sea aburrida. Al menos en mi opinión.

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