Habitantes de Exoristeí: Seltiki

SELTIKI
Pueblo originario de las fértiles y pobladas tierras de la región de Seltes.

Los seltiki una vez fueron un gran pueblo en poder y población que dominaron gran parte de la península de Chernosidos, originarios de las llamadas llanuras de Séltes o simplemente Séltes. Los cataclismos que devastaron la península durante la Guerra de los dioses dividieron a este orgulloso pueblo.

Séltes es una planicie rica en recursos, sumamente poblada y con un importante número de grandes ciudades unidas de este a oeste por una carretera construida por el Imperio. La ocupación de parte de Séltes por el Imperio de Ellada dejó grandes obras de ingeniería y edificaciones como templos, foros y puertos o la gran cantidad de kilómetros de carreteras que cruzan en agreste paisaje de este a oeste, que los seltiki han sabido aprovechar tras la marcha del Imperio.  
Los señores seltiki mantienen un fuerte control sobre los territorios que gobiernan combatiendo a las bestias y bandidos con determinación, para proteger el comercio que tantas riquezas deja en las arcas de la nobleza.
Los séltiki están divididos en reinos gobernados por un rey al que otros nobles han jurado fidelidad. Estos reinos suelen tener diferentes disputas entre ellos, pero desde la Guerra de los dioses no ha habido un conflicto tan grande como para romper el equilibrio que los dioses impusieron al finalizar la guerra.

Gran parte de la población séltiki ha permanecido en sus territorios natales ignorando el sufrimiento y dificultades de sus congéneres. Este pueblo vive en una hermosa región abundante en recursos, con ricas ciudades densamente pobladas, extensas tierras de cultivo y carreteras por donde los comerciantes viajan sin peligro.
Consideran que el resto de séltikis fueron castigados por los dioses por sus pecados cometidos y se consideran así mismos como superiores. Una raza pura elegida por los dioses que no se inclina ante otros pueblos. Su folklore y canciones muestran esta actitud alabando sus proezas y virtudes.

Sin posibilidad de regresar a sus tierras ancestrales tras la Guerra de los dioses y los convulsos acontecimientos que acaecieron después, muchos seltiki han hecho de Exoristeí su hogar. Sus gentes se han mezclado con la población nativa y adoptado parte de su cultura para formar un nuevo pueblo con identidad propia, los séltivire. Las relaciones entre los reinos seltiki y las ciudades ivires distan de ser malas pero no se consideran aliados a pesar que el Kedros convenció a los líderes seltiki de unirse bajo su liderazgo.
Su fuerte temperamento y la disciplina de sus tropas en combate los hace peligrosos en las negociaciones. Tienen grandes dotes artísticas y con el tiempo sus muchos trovadores han adquirido gran reputación. Obras de arte y productos bellamente decorados fabricados en los asentamientos seltiki son altamente valorados en los mercados.

Lejos de Exoristeí, en una región hostil dominada por los salvajes termanoí y aliados con antiguos enemigos éllines, una pequeña cantidad de séltiki no solo ha sobrevivido sino que han conseguido asentarse contra todo pronóstico y formar su propio reino. De la alianza entre las culturas élline y selti ha surgido un nuevo pueblo conocido como séltines que ha unido lo mejor de la cultura sélti y la avanzada tecnología élline. Se cuenta que las fortalezas séltine son las más resistentes del mundo conocido.


Apariencia: los séltiki son robustos, con espaldas anchas y cinturas estrechas. Tienen la piel rosada o rosada clara, sus cabellos varían desde el castaño hasta el rubio con abundancia de cabellos pelirrojos. El color de ojos más común adquiere una tonalidad que va desde el avellana al marrón oscuro y del azul verdoso hasta el azul hielo. Los hombres miden 1´73m, y las mujeres 1´68m de media
Armas y armaduras: el uso de la cota de malla está muy extendido entre aquellos que hacen de la guerra su oficio. Los grandes escudos son la norma entre las tropas tanto veteranas como bisoñas y son conocidos los muros de escudos y formaciones que las guardias personales de los nobles realizan en batalla.
La lanza, jabalina y espada corta son las armas más habituales, y la ballesta es de uso frecuente entre las milicias de las ciudades y las patrullas que recorren los caminos.
Las armas y armaduras de aquellos que han jurado lealtad a un señor, pueden estar decoradas con emblemas que recuerden esa lealtad.
Ciclo vital: suelen vivir hasta los 60 años aproximadamente, pero aquellos que viven en regiones cercanas al Archipiélago humeante no suelen disfrutar de vidas tan largas, y su aspecto es más envejecido.
Dinero: cada grupo cultural seltiki utiliza un tipo de moneda distinta. Aquellos que viven en las tierras ancestrales de su pueblo poseen sus propias cecas y simbología de acuñación, pero han establecido una moneda común para agilizar el comercio entre sus tierras.  La moneda sélti más común es el escudo, una moneda de plata de 7 gramos que por uno de sus lados aparece el emblema del señor propietario de la ceca.
Cuando los mercaderes seltiki llegan a Exoristeí, logran establecer el cambio de moneda aproximado de 33 reales por cada marco de plata.
Emparejamiento: son monógamos, el linaje se traza a través del padre, excepto en los matrimonios séltiki de exoristeí, que se traza a de manera indistinta.
Estilo de vida: sus reinos se encuentran gobernados por un monarca que se rodea de una nobleza guerrera que actúa como sus consejeros y su fuerza milita.  Aquellos que pertenecen a esta casta social juran lealtad al rey o aun noble que sirva a un rey, a cambio de ciertos derechos sociales y un pedazo de tierra con el que poder vivir cómodamente.
La opulencia de sus ciudades es enorme, el comercio está muy extendido, y el uso de la moneda es frecuente incluso entre el pueblo llano que ha abandonado el trueque.
La mayor parte del territorio habitado por los seltiki se tarta de grandes zonas rurales con aldeas y granjas desperdigadas que producen materias primas que envían a grandes pueblos o ciudades. Las urbes funcionan como centros de poder y comercio. Muchos habitantes detestan su existencia por considerarlas corruptas y viles. Consideran que los seltiki que habitan en las ciudades se encuentran carentes de moralidad, no respetan a los dioses adecuadamente y se preocupan únicamente por el dinero. Por otro lado, es en una ciudad donde normalmente se pueden conseguir ciertos productos o se ha de vender las materias primas producidas en las zonas rurales y todo el mundo tiene que acercarse a uno de estos lugares de vez en cuando.
Son grandes artesanos y en sus ciudades, se pueden encontrar algunos de los mejores alfareros, albañiles, carpinteros, herreros y orfebres que existen. Se cuenta que los mismos dioses les enseñaron a manejar la forja.
La mayoría de edad es un gran acontecimiento muy importante en la cultura selti. En las zonas rurales, los plebeyos suelen agrupar a todos los nacidos de la localidad en un día especial en el que se realizan diferentes pruebas, ritos religiosos, y un gran festín.
Los nobles no suelen unirse a este tipo de celebraciones, pero tambien es un día celebrado y es frecuente la entrega de obsequios a los jóvenes.
La mujer se encuentra relegada a un segundo plano y no se puede dedicar a las actividades económicas si no es controlada por un varón. No pueden entrar en solitario a lugares públicos que no sean templos y deben de ir acompañadas por un varón de su familia a los actos sociales.
Su inclusión en posiciones de poder o sacerdotales se encuentra muy limitada. Sin embargo, algunas mujeres han conseguido, gracias a su valía, hacerse un hueco entre los más poderosos señores o emanciparse del control masculino.


Forma de vestir y adornos: visten ropas de colores vivos como túnicas, capas, anchos pantalones debajo de las túnicas y calzados que consisten desde sandalias simples, hasta botas blandas. Las joyas son muy apreciadas y se emplean para indicar el estatus social. El oro es valorado por encima del resto de metales. Es conocido que aquellos que ostentan altos cargos espolvoreen oro en polvo por encima de la ropa en días significativos.
Es frecuente que armas y armaduras estén adornadas con filigranas y grabados en oro, y las ropas bordadas en hilos del mismo material.
Las ropas y adornos suelen estar bordados o grabados con motivos vegetales que consideran un símbolo religioso de fuerza y poder. Asocian el crecimiento de las plantas con la salud, reencarnación y energía física.
Idiomas:
Personalidad: Temperamentales e intelectuales, generosos, extrovertidos, altamente artísticos, supersticiosos y hedonistas, pero obedientes a sus líderes terrenales y espirituales, disciplinados en batalla, y de comportamiento cívico.
Aquellos que viven en Exoristeí tienen un comportamiento similar, pero más aguerridos, apasionados y confiados.
Miedos, incapacidades y prejuicios: son muy supersticiosos y temerosos de los dioses, a pesar que muchos hayan renunciado a adorar a ninguno. Los dioses existen y sus poderes son devastadores, al igual que sus venganzas, de modo que hay que tratar evitar su enojo.

Religión: a pesar del abandono de los dioses, el pueblo seltiki sigue adorando a los dioses piadosamente, incuso aquellos que viven en Exoristeí. Su deidad principal es Dag, una excéntrica deidad sin un ámbito de poder definido, glotón, lujurioso, protector de los débiles, bueno en todo lo que hace y considerado el líder de los dioses seltiki. Dag tiene una numerosa prole con diferentes diosas y mujeres humanas. Muchos de sus hijos e hijas son tambien adorados como dioses y otros son alabados por las hazañas que se cuenta que han realizado. El más importante de ellos es Mugo el iluminado, considerado el paladín de su padre y casi tan sabio como él.


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