Habitantes de Exoristeí: Termanoí

TERMANOÍ
Asaltantes procedentes de la región de Termaniká


Los terminoí son los habitantes de la región de Termaniká, la zona central de Chernósidos. Una región llena de antiguos y frondosos bosques habitada por salvajes tribus y reinos con belicosos líderes.
Al finalizar la Guerra de los dioses la boscosa región de Termaniká experimentó una llegada masiva de inmigrantes a causa de las guerras y catástrofes. Este movimiento migratorio fue especialmente importante desde las zonas costeras y la región de Séltes, donde se encuentra el Archipiélago humeante.
La llegada de estas gentes creó un gran rechazo hacia los refugiados y las diferentes tribus termanoí unieron fuerzas para expulsarlos a pesar del gran número de población al que se enfrentaban.
Al mismo tiempo que  la llegada de refugiados las tropas del Imperio comenzaron a abandonar cuantiosas plazas y terreno que habían conquistado a las tribus termanoí. Ciudades y asentamientos antes protegidas por los ejércitos imperiales se encontraron de repente indefensas y los termanoí aprovecharon para atacar, saquear y reconquistar el territorio perdido.
Debido a las fáciles victorias y el avance de los termanoí, las distintas tribus comenzaron a rivalizar entre ellas, buscando adquirir más recursos y tesoro para ellos. Con el tiempo, estas rivalidades  dieron paso a enfrentamientos bélicos que priorizaron la atención de sus reyes y líderes, dejando el tiempo suficiente para que los refugiados se asentasen en algunos territorios fronterizos.

Apariencia: altos, atléticos y robustos, con torsos grandes y fuertes extremidades. Es frecuente que tengan el rostro alargado, la quijada cuadrada, y rasgos marcados. Su piel es rosada, rosada clara o blanco marfil, su cabello es de color castaño o rubio de diferentes tonalidades y sus ojos principalmente de color azul o gris. Los hombres suelen medir más de 1´80m de altura, y las mujeres 1´75m o más.
En las regiones más meridionales de termaniká suelen ser de menor estatura y color menos claro.


Armas y armaduras: sólo en los grandes asentamientos permanentes existe la figura del forjador o herrero, motivo por el cual, las armaduras metálicas y las armas de acero son poco usadas por sus guerreros, pero muy codiciadas por aquellos nobles y guerreros que pueden conseguir una. La gran mayoría se protegen con escudos de madera y armaduras de cuero o pieles, y usan lanzas, garrotes o arcos con puntas de bronce, incluso hierro.
Ciclo vital: alcanzan la madurez a los 16 años y es frecuente la muerte por violencia, debido a ello tienen una media de vida de 35 años, pero aquellos que sobreviven a las frecuentes batallas en las que se involucran pueden vivir muchos años.
Dinero: El dinero es un concepto extraño para ellos, y usan el trueque cuando quieren comerciar, intercambiando objetos de uso diario entre ellos. Cuando comercian con mercaderes extranjeros suelen ofrecer materias primas como pieles, hierro, madera o marfil a cambio de productos elaborados. Las telas, armaduras y las armas son productos muy codiciados.
Apenas valoran los diseños de los orfebres teniendo más en cuenta el peso del metal que su elaboración. Aquellos que se encuentran en Exoristeí usan la moneda de la isla o realizan trueque.
Emparejamiento: es el varón quien escoge a la mujer, pero debe de demostrar que es digno de ella realizando algún tipo de proeza que el padre de ella imponga y mostrar cierta cantidad de posesiones determinadas antes de la boda para demostrar que es capaz de cuidar de la familia.
El linaje se traza a través de la mujer debido a la cantidad de varones que mueren. Las familias suelen tener muchos hijos.
Estilo de vida: este antiguo pueblo de primitivas costumbre se reúnen en torno a tribus unidas por lazos familiares. Las tribus o los reinos que forman se rigen por un gobierno electivo. El rey o jefe de la tribu es elegido por una asamblea de guerreros. Desde ese momento el líder termanoí debe gobernar para que su pueblo obtenga cada vez más poder en forma de territorios, alimentos, posesiones, esclavos, etc. Si un líder termanoí no es capaz de llevar a su pueblo a la victoria en batalla, de mantener la seguridad de sus gentes y proteger sus territorios, la asamblea atiene potestad para deponerlo y sustituirlo por otro. Esta forma de elegir a sus líderes hace que cada caudillo intente demostrar sus capacidades, muy frecuentemente mediante la fuerza de las armas. Las intrigas para ocupar el puesto son comunes.
No poseen un código legislativo, por lo que se rigen por el derecho consuetudinario.
La organización en cuanto al poder es bastante simple. La clase de los nobles tiene acceso a los puestos de mando (asamblea de guerreros, mandos militares), y pueden ser nombrados reyes o jefes de su tribu. Los hombres libres, quienes forman parte del ejército, practican la caza y otras actividades cotidianas. Los esclavos son quienes trabajan las tierras; sin embargo, reciben un trato más o menos similar al de un hombre libre.
Su organización social gira entorno a tribus independientes, que ocasionalmente se unen para hacer la guerra, aunque a menudo también combaten entre ellas. Muchos son pastores y agricultores seminómadas cuyos asentamientos son poco duraderos. No tienen alfabeto (sólo para fines religiosos).
Mujeres y hombres tienen el mismo estatus social pero las obligaciones de la familia se reparten. El hombre debe hacer la guerra y traer los alimentos al hogar mientras la mujer debe defender el hogar y administrar los vienes.
La violación de una mujer es uno de los peores delitos que se puede cometer y está castigado con la muerte o el destierro.
Desde que la Guerra de los dioses finalizó los líderes termanoí aprovecharon la debilidad de sus vecinos para saquear y conseguir territorios. Tras muchos años y batallas las poblaciones fronterizas se fortificaron y fue cada vez más difícil el realizar incursiones. Como consecuencia de esto los termanoí visitan con frecuencia las costas de tierras lejanas para realizar pillaje. La figura común que se tiene en Exoristeí de los termanoí es la de un feroz bárbaro semidesnudo con sed de sangre y botín. 


Forma de vestir y adornos: usan ropas sencillas, túnicas de telas bastas, y pieles. Muchos van descalzos o usan botas de pieles.
Las mujeres usan grandes agujas para sujetarse el cabello, mientras los hombres usan bandas de cuero para el mismo propósito. Ambos sexos usan torques de oro o bronce como muestra de su posición que los reyes o jefes tribales entregan a aquellos que les han jurado lealtad. El resto de joyería apenas es apreciada, con excepción de armas, utensilios, y herramientas fabricados en metales preciosos y elaborados con elegancia.
Los hombres solo pueden vestir capas de ciertas pieles si los han cazado ellos mismos, tales como osos, lobos o venados.
Idioma: hablan el terman, una lengua de fuertes sonidos y palabras largas que no tiene lengua escrita. Algunos miembros de la comunidad como sacerdotes o magos graban marcas en piedras, madera o pieles llamadas schreb que cuentan historias de la comunidad o de los dioses, pero que en realidad no se podrían leer como un texto en otros idiomas. Tan solo expresa ideas.
Miedos, incapacidades y prejuicios: aquellos que no conocen a los termanoí dicen que estos no conocen el miedo, pero no es cierto. Los termanoí son osados y temerarios por que saben que no importa el mañana, tan solo como te comportes en el día a día y hay cosas de las que no te puedes proteger. Los lobos en el bosque, la mordedura del frio en el invierno, el sol ardiente en el verano, la sed y el hambre, y más si tienes una familia o una tribu a los que defender. El mayor temor de un termanoí es fallar a aquellos que aprecian, y las cosas que no pueden ver o comprender.
Personalidad: se caracterizan por ser belicosos, arrojados, temerarios, orgullosos y rencorosos. Valoran la valentía, la palabra, la fuerza y el poder. Desprecian los códigos de honor que existen entre otras culturas porque creen que los hacen débiles. En cambio, se rigen por costumbres y ancestrales y principios que no dejan de ser otro tipo de código moral, aunque las otras culturas no puedan apreciarlo.
La palabra y la hospitalidad son muy importantes para ellos. Cualquiera que quebrante su palabra es considerado un proscrito a los ojos de la comunidad. En muchas tribus es preferible matar a un hombre y decirlo, que matarlo y ocultarlo, por qué si se descubre los castigos que conlleva suelen ser terribles.
Religión: valoran la fuerza y la resistencia, el poder y la impetuosidad, el valor y la arrogancia y buscan esas cualidades en los dioses que adoran, encontrándolas en las fuerzas de la naturaleza y los dioses asociados a ellas. El panteón de dioses termanoí asocia al trueno en la figura del dios Dhoner, el poder del viento con el dios Wjnaid, al astro rey como Donne, a la luna como la diosa Hond, a los mares abiertos como la diosa Meer, los ríos con el dios Struss, a la tierra fértil con la diosa Acker, y las altas montañas con el dios Berg. Muchos otros dioses menores y espíritus sirven a estos dioses y se encuentran en otros ámbitos como las estaciones, los arboles o los animales del bosque.
Desde la Guerra de los dioses, al contrario que otras culturas, la adoración por los dioses ha aumentado al comprobar el gran poder que poseen. Algunos termanoí adoran abiertamente a los dioses renegados o los sirven buscando fuerza y poder.


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