¿Se usa el material no oficial?

De verdad, que en ocasiones, creo que los juegos de rol están desaprovechados. En gran cantidad de juegos muchos aficionados crean una cantidad ingente de  material casero que comparten con otros aficionados en la red. Pero, mucho de ese material casero no es utilizado. Me atrevería a decir que ni siquiera es leído o se valora la posibilidad de adaptarlo a la mesa, a favor de usar exclusivamente el material oficial aparecido en los manuales publicados y en ocasiones las actualizaciones que se pueden descargar desde las webs de las editoriales y grupos creativos. Y es una pena la verdad.

Por supuesto que no se puede leer todo el material que se sube a la red porque es demasiado y tambien es verdad que parte de ese material no tiene pies de cabeza, es erróneo, no llama la atención o simplemente no respeta al espíritu que el autor ha tratado de reflejar en su obra. Pero es que hay mucha gente que no utiliza nada. No utiliza ni tiene pensado utilizar nada de material no oficial simplemente porque no es oficial. Tanto si es algo que se encuentra en la red o algo creado por algún miembro de la mesa de juego.

De nada sirven las repetidas explicaciones en la mayoría (por no decir todos) los juegos de rol, donde se explica que el director de juego o la mesa de juego es libre de modificar las reglas o añadir opciones de juego para aumentar las posibilidades descritas en los manuales. Es como si esas palabras no existieran, como si pasaran desapercibidas, a pesar de que todos los jugadores de rol las conocemos. 

Autores y editores de juegos de rol, en los próximos manuales ahorraos la tinta de estas palabras, nadie les hace caso.


Tampoco es cuestión de reunir toneladas de folios con las opciones de juego caseras y oficiales que existen. Hay términos medios. Hay formas de valorar de manera coherente que queremos aplicar en juego y no tener miedo a aplicar algo que no se encuentre escrito en los manuales de juego.

Miedo. Esa es la palabra que creo se ajusta, junto a la pereza, lo que impide que el material casero sea utilizado en las mesas de juego.

Os voy a poner un ejemplo real que sucedió en una sesión de juego mía. Uno de los jugadores miraba las dotes para ver si cuando subiera a nivel 8 le interesaba escoger alguna. Comentó que le interesaba experto en armadura pesada, pero que no se la cogía porque desaprovechaba parte de la dote (el personaje ya tiene Fuerza 20). Esta dote en cuestión hace que cuando el personaje lleva puesta una armadura todo el daño de armas golpeadoras, penetradoras y cortantes se reduzca en 3, además, añade 1 punto a Fuerza. Yo le dije que las dotes eran meramente ejemplos y que se podía mirar de modificar la dote o crear una que se adaptara a lo que el personaje necesita, pero inmediatamente me dijo que no, que prefería usar únicamente la oficiales.
¿Por qué? ¿Porque tanta reticencia? No voy a obligar a nadie a usar algo que no quiere, esta claro, pero ¿nadie ve lógico que esa dote pueda subir Constitución en lugar de Fuerza? No es algo que desequilibre la dote, ni el juego, ni nada. En mi opinión es tan verosímil que alguien que porte una de estas armaduras aumente su Fuerza como su Constitución. Si pidiera subir Carisma seria totalmente ilógico, pero ¿Constitución?

Cuando leí el Manual de jugador de quinta edición y llegué al capítulo de dotes y trasfondos, rápidamente comprendí que lo que se mostraba no era más que ejemplos de juego que los jugadores tienen a su disposición, pero que los jugadores podían modificarlos a su antojo para adaptarlos a sus partidas (siempre con coherencia, claro). De hecho, lo veo totalmente necesario. Sobre todo los trasfondos, necesitan personalización ya que lo que aparece en el Manual del jugador es muy genérico. Y así queda demostrado en los trasfondos que aparecen en el suplemento creado por Wizards of the Coast de Hillfar, que traduje y podéis encontrar en este mismo blog.
Tuve la misma sensación con los trasfondos de las culturas de El Anillo Único, y así lo reflejé en cierta recopilación de culturas que hice cuando la línea comenzó a añadir opciones de juego.

De hecho, específicamente en el tema de los trasfondos de casi cualquier juego, me parece que se describen en los manuales para dar ejemplo de cómo deben de ser. Una forma de que los propios jugadores puedan usar una base y crear el resto de contenido ellos mismos. Pero a la hora de la práctica, estas modificaciones no se realizan y nos limitamos a usar el material oficial, desaprovechando el potencial de crear nuestro “propio juego”. Que es lo que se cita en todos los manuales de juego “las reglas de este manual no son de piedra, modifica lo que creas necesario”.


No se si alguien más compartirá la misma sensación que tengo. Siento que los golpes en el pecho que nos damos los jugadores de rol al decir que el rol tienen enormes posibilidades respecto a otras aficiones como los videojuegos o los juegos de mesa, se quedan huecas y se las lleva el viento al no considerar siquiera poner en practica estas modificaciones, que parecen limitarse a alterar pequeñas interpretaciones del sistema de juego.

Parece como si el autor, o la policía del rol, fuera a darnos de gorrazos por atrevernos a crear y usar nuestro propio (o de otros) material de juego casero. Toda una pena.

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