Una campaña de oro

Actualmente me encuentro ante una situación importante en la campaña que dirijo. Tras algo menos de 20 sesiones de juego dentro de poco jugaremos la que podría ser la última sesión de la campaña. Puede alargarse a dos sesiones, pero no más.

La campaña tiene posibilidades de continuar, pero tambien podría acabar estrepitosamente y es que en la siguiente sesión jugamos el octavo y último capítulo de Hoard of the Dragon Queen.
Este capítulo marca un punto de inflexión en la campaña. Todo lo jugado anteriormente puede terminar en un TPK y los jugadores lo saben. La situación y el momento lo merecen y no es para menos. Deben acabar con un enemigo buscado durante muchas sesiones de juego, averiguar las causas de ciertas alianzas, vencer al culto del dragón y enfrentarse a los custodios de un enorme tesoro, entre los que se encuentra un dragón blanco y ellos son de nivel 6, incluyendo a un personaje recién resucitado con un importante negativo a sus tiradas…

La victoria o la derrota, el final o el principio de una nueva campaña (Rise of Tiamat), se encuentran entre las posibilidades que el futuro nos muestra. Y he de reconocer que estoy nervioso…

Entre las sesiones y aventuras vividas no se encuentran solo aquellas jugadas en Hoard of the dragon Queen, sino tambien Murder in Baldur´s Gate y alguna partida suelta como La casa de la muerte de Ravenloft que hace que el recorrido de la mayoría de los personajes sea largo y los una mucho más que un viaje de ida y vuelta.
He de reconocer que tengo unos jugadores excepcionales con una capacidad de interpretación y resolución muy buenas, que han creado un vínculo reforzado por la confianza que los hace superar situaciones difíciles y rolear escenas como pocas veces había visto (o recuerdo).

Me da pena que esto pueda terminar por mi mala narración, porqué se me olvide alguno de esos detalles que creo tan importantes del capítulo o porqué los jugadores tengan mala suerte con los dados ese día…
No es que me moleste terminar la campaña si mueren todos. Si la muerte trae consigo un final de aventura gloriosa que nos haga recordar todas las aventuras vividas habrá valido la pena, pero, y si no…

No tengo mucho tiempo para jugar a rol y la partida mensual que uso para narrar la campaña es importante para mí. Es posible que ese escaso tiempo haga que sienta más valiosa cada sesión de juego y la campaña en sí.
El rol deja de ser rol para ser algo más, una vía de escape, un encuentro con los amigos, una parte de mí.


En ocasiones deseo, como muchos, tener más tiempo para poder practicar mi afición pero al mismo tiempo, me pregunto si jugando más valoraría menos lo que hago, y esa larga campaña jugada tan solo sería una más, como las que jugaba en mi juventud cuando fin de semana era sinónimo de rol para mi y mis amigos.

El tiempo es oro y lo que hacemos con él se cubre del dorado brillo del preciado metal, por el valor que tiene el emplear un bien tan preciado en jugar a rol priorizándolo ante otras cosas.

El ser humano es jodidamente egoísta y queremos, ante todo, aquello que no tenemos. No tenemos más tiempo y eso lo hace más valioso. No podemos jugar más a rol y eso lo hace que lo queramos practicar a todas horas, sin darnos cuenta que es posible que tener tan poco es lo que lo hace que deseemos jugar más.

He vivido muchas cosas junto a mis amigos en esta larga campaña, Freckless, Gustag, Kresten, Malcer, Thorek y Sandor “el rey del futuro”. No solo entorno a la mesa, sino junto a otras mesas con cafés encima, conversaciones, confesiones, y detalles que hacen de esta afición grande, pues sabéis una cosa… a la mitad de ellos, de los jugadores que manejan a esos personajes, no los conocía antes de iniciar, hace tres largos años ya, esta campaña.

Recuerdo que del anterior grupo con el que jugaba solo quedó uno de ellos por razones que no vienen a cuento, pero de las que ninguno nos arrepentimos y que para mí, personalmente, fue para mejor.
Cuando propuse jugar el inicio de Murder in Baldur´s Gate lo hice con dos personajes. Un antiguo jugador y amigo y un chico nuevo, luego se unió otra, y luego otro y con ellos cuatro jugamos más de 15 sesiones con interpretaciones excelentes y un buen rollo brutal.
Cuando comencé Hoard of the dragon Queen se unieron dos viejos colegas de mi antiguo club con cuya relación no debía temer.
Pero fue a esa gente que conocí durante el trascurso de esa partida, esa gente que no conocía o volví a ver con frecuencia y que son simplemente geniales, con los que he realizado contrabando de polvo de oro, ellos el suyo y yo el mío, lo que hace que, posiblemente, esta campaña valga para mi como el dorado mal que desean los hombres. Y es posible que, tenga miedo a perder el oro acumulado en esa partida, oro suyo, oro mío y todo lo que conlleva vivir aventuras juntos.


Por eso, ese TPK es tan importante para mí. No es la muerte o la vida de los personajes, es todo lo que hemos compartido y que temo perder por ello.

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