Las nuevas formas de escribir sobre rol

Desde hace tiempo llevo observando el cambio que ha habido en el contenido rolero escrito no aplicable en mesa. Es decir, material que habla de rol pero no consiste en ayudas de juego, módulos, opciones de juego adicionales, etc. sino en guías de juego, teoría sobre rol, pautas para aplicar conceptos de juego, opiniones, explicaciones de cómo sacar partido a las reglas o pasar de ellas.

En realidad, y aunque desde hace algunos años escriba y escriba sobre rol casi diariamente, soy bastante nuevo en esta parte del mundillo. Mis primeras experiencias como consumidor de esta tipo de material rolero comenzaron a inicios o mediados de los años 90 comprando y leyendo algunas revistas Dragon, alguna Nereida y tambien algunas Líder. Me da rabia porque no guardo todos los números… quizás como consecuencia de la mudanza de hace algunos años o algún préstamo olvidado.

Recuerdo los contenidos de esas revistas con cariño. Al comparar su contenido con el mío propio y el de muchos otros blog o revistas, tengo la sensación de que la calidad de esos textos no existen actualmente si no es en contadas excepciones, y por supuesto entre mis textos no se encuentran esas excepciones.

Tampoco pretendo desmerecer los textos de nadie, es una sensación general, no hacia alguien en particular. He leído algunas cosas actuales que me gustan mucho, pero tambien es verdad que la cantidad de material de este tipo que leo hoy en día es muy superior a lo que exista en aquella época. Muchas de las cosas que leía en aquella época me parece que tenía una calidad bestial, mientras que lo de hoy en día hay que bucear para encontrar algo realmente bueno (según mis criterios).
Muchos artículos consistían en largos textos de varias páginas (de 4000+ palabras) que seria imposible leer hoy en día en un blog. Los textos eran impersonales hablando en tercera persona, dando la impresión de mayor educación e importancia. No había cercanía y se cuidaban mucho las formas y distancias.

Años más tarde, como 15 o así, llegaron a mis manos de forma casual diversas revistas más modernas. Puede que las que más haya leído sean las Magazine que editaba EDGE. Igualmente su contenido es diferente al que encuentro hoy en día, pero tambien distinto al que recuerdo de las primeras revistas que leía.
Las Magazine tenían un lenguaje más directo, mas moderno, pero manteniendo textos largos. O esa sensación tengo yo, porque el formato marciano en A5 o algo así que tenía la revista pueden hacer que mi impresión esté equivocada.
Creo que no tuvieron mucho éxito y aunque en su interior encontré algunos textos que me gustaron mucho, en general no recuerdo disfrutar tanto como con mis primeras lecturas roleras.

No soy de esos de que cualquier tiempo pasado es mejor. Ni de lejos. Lo digo por si acaso alguien cree que esta percepción se debe a los recuerdos felices de la niñez o algo así. No.


En realidad tras varias relecturas a las revistas que tengo, o al menos a algunas de ellas, ha sido de hace 10 años a esta parte cuando de verdad he encontrado la genialidad de esos textos, ya que con 15 y 20 años buscaba esas revistas para conseguir aventuras que jugar, y ayudas de juego que usar en partida.
Todavía recuerdo esa tabla de críticos para D&D encontrada en aquella revista Dragón que pusimos en practica aquella vez. !Que desastre¡

En las Magazine descubrí algo que me sorprendió en aquella época. Profesionalidad. Si, o algo parecido. No es que algunas anteriores no fueran tratadas con profesionalidad, sino una sensación. Era una revista llevada como debía ser una revista, con aires de empresa y saber que estaban haciendo. Pero, había algunos artículos que se pasaban de mordaces o ácidos y eso me desagrada bastante.

De las revistas actuales me gusta la seriedad, forma y muchos artículos de Desde el sótano, aunque como la mayoría de material es especifico para el sistema Sombra no leo todo su contenido. Puede que sea la revista que más me recuerda a lo que yo tengo en mente que debe ser una revista de rol.
La Nivel 9 de Nosolorol se basa en aventuras prediseñadas y ayudas de juego, que si bien no está mal, hecho en falta algo que leer  como aplicación de reglas en la mesa de juego.
Y la verdad es que La crítico de HT Publishers no la he leído y cada vez estoy más tentado ha hacerme con alguno de sus números para poder descubrir si merece la pena para alguien como yo, o no. Sobre todo, después de leer (o escuchar, ya no se) cierta entrevista a Jorge Coto alias Tiberio, en la que decía que la revista Crítico era la heredera de una revista anterior y que guardaba (o tratan de hacerlo) el estilo y principios de la misma. Creo que su contenido (por lo que he podido cotillear en los índices) es más variado que Nivel 9, pero creo que no hay nada escrito de opinión o conceptos de juego, pautas y ayudas para los directores de juego, etc. Es posible que me equivoque, porque como digo, solo he echado un vistazo al índice de la misma.

Con este artículo no estoy pidiendo que las revistas ni nadie cambien su forma de escribir, expresarse o los contenidos que publiquen. Ni revistas, ni blogs, ni nadie vaya. No se vayan a creer ustedes ahora que soy un pedigüeñin inconformista que hago esto para cambiar el mundo o a saber el qué. Tan solo se trata de una reflexión de algo que llevo pensando hace algún tiempo a raíz de mi propia incapacidad de escribir textos de una forma que quiero alcanzar y que no encuentro con la frecuencia que quisiera.

No se como funcionan las revistas actualmente. Tengo la impresión que las revistas digitales, blogs y otras formas de expresión como los videoblogs de los youtubers no llegan a ofrecer la misma información que deseo, sea por su formato, sea porque la gente, en general, buscamos otro tipo de textos. 
Se me hace impensable meter un artículo de 4000 palabras en un blog si su autor pretende que sea leído. La inmediatez de la vida actual limita mucho que tipo de material se consume y la forma de ser nuestra nos hace expresarnos de formas distintas a las de hace 20 años, cuando parecía que para ser considerado serio y profesional se debía de escribir como si se redactara la noticia de un periódico. En eso, creo, hemos mejorado, o al menos me agrada más.

Por otra parte hecho de menos algo que esas viejas revistas contenían. Una forma de expresarse que no nos hace dudar que quien escribe sabe de qué escribe, un texto que al leerlo es de ayuda y no cuatro ideas mal contadas que son las que nos permiten un formato de blog en el que podemos escribir 800- 1200 palabras si queremos que sean leídas. Perfectas para leer de camino al trabajo en el autobús, pero poco más.


Igual me estoy haciendo viejo y comienzo a contar batallitas, pero quiero resistirme a creer que es todavía muy pronto para eso.

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