Ganar seguridad como jugadores

Terminas de leer un nuevo manual de juego y te ha flipado la idea que presenta, así que mandas media docena de mensajes y reúnes grupo de juego para probar el juego.
Comienzas la sesión con ilusión y nervios, y al terminar… sales defraudado.
No has conseguido hacer funcionar la idea de resolución de mecánicas de juego como tu lo habías imaginado, te has sentido torpe al usarlas, tus jugadores han criticado que se haga de tal o cual manera porque rompe la inmersión… ¿Vaya faena, no?

La situación anterior puede sucederle tanto a jugadores noveles como a veteranos. Un juego nuevo es un reto al que enfrentarnos y que presentamos a los otros jugadores de la partida. Como directores de juego, el peso en la resolución de la ficción y la comprensión de las reglas es mayor que si solo interpretas a un personaje, y más si las mecánicas a utilizar son muy diferentes a las que estamos acostumbrados.

Parte del éxito de una partida consiste en la interpretación y capacidad de saber usar las reglas en los momentos adecuados. Unas reglas usadas con soltura, confianza, agilidad, bien entendidas y que reflejen lo descrito en la ficción es un punto a favor para que los jugadores salgan contentos de la sesión.

Conseguir la seguridad necesaria para emplear un sistema de juego es cuestión de práctica y comprensión del reglamento.
La comprensión del reglamento, para mi, no es solo conocer las reglas, sino asimilarlas y tener en cuenta las posibilidades de ejecución de las mismas. La capacidad de versatibilidad que tienes para resolver conflictos no presentados de forma especifica en el libro.
Mucha gente toma las reglas como algo rígido, cuando, en mi opinión, las reglas deben ser adaptables. Hasta cierto punto al menos.
Saber cuando y de que forma se debe aplicar una regla es algo personal, y cada jugador debe darse cuenta de cómo hacerlo. Si no lo entiende puede preguntar para que le aclaren algunos puntos, pero, tras asimilar la información, en mi opinión, debería reflexionar y poner a prueba los conocimientos adquiríroslos. Es decir, se necesita jugar para saber si algo funciona.


Llegamos a la práctica pues. La práctica no consiste en otra cosa que jugar. ¿Tampoco es que se nos pida picar piedra, no?
Si somos jugadores veteranos tendremos muchas facilidades para llevar la partida, es únicamente en la resolución de conflictos en los que deberemos tener más cuidado.
Si somos jugadores novatos creo que lo mejor es lanzarnos y probar a hacer cosas. Todos nos equivocamos y es probando esas cosas como descubriremos que nos funciona y que no, que les gusta a nuestros jugadores y que no.
Si no ponemos en práctica nuestros conocimientos, si no nos atrevemos a fallar, nunca adquiriremos esa seguridad.

Creo que cuando se hace algo estando seguros de nosotros mismos normalmente sale mejor. La confianza en hacer algo es algo positivo. Con las dudas aparecen los fallos.
Podemos fallar igualmente teniendo dudas, pero con seguridad seguramente resolveremos las cosas con más agilidad, de forma que no se notará en la partida. Con más seguridad, más agilidad. Suele ir de la mano.

Cuantas más partidas hayamos jugados y más conflictos hayamos resuelto más confianza en nuestra forma de jugar tendremos.
Darnos cuenta de nuestra capacidad para resolver conflictos en la ficción nos permite ganar seguridad en nosotros mismos por varios motivos:
  • Haber resuelto las mismas escenas o similares en otras ocasiones hace que no nos enfrentemos a algo por primera vez. Normalmente, la gente suele sentir que algo nuevo es más difícil solo por el desconocimiento del desafío al que se enfrenta.
  • Ser capaces de resolver desafíos por nosotros mismos nos hace creer que tenemos capacidad para superar otros desafíos. Es decir, ganamos autoconfianza.

La practica por si sola no hace que hagamos algo mejor, si no nuestra capacidad crítica para saber que hemos hecho bien o mal y como evitarlo o repetirlo. Es fundamental analizar que es lo que nos ha gustado y que es lo que no nos ha gustado. Este análisis es dar un paso para hacer las cosas a nuestro modo. Llevarlo a un punto dentro de nuestra zona de confort, desde donde ejerceremos nuestra labor más seguros. Sin miedo.

La práctica no se debe limitar al sistema de reglas sino a las mecánicas de juego, creación de escenas, etc. que forman parte de nuestra manera de jugar.
Dominar todo eso junto a cierta empatía para saber que funciona con cada jugador o grupo de juego, hará que seamos capaces de enfrentarnos a cualquier aventura.

En mi opinión, jugar hasta que sea rutinario y haber probado muchas diferentes formas de juego, hace que el desafío que supone presentar una aventura ante los jugadores no sea tanto.


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