Una vida dedicada a la aventura

Hablábamos un colega y yo sobre por qué una persona saldría de aventuras, y la poca credibilidad que da a una historia sobre una persona o grupo de personas que viven continuamente aventuras.

Cuando jugamos a rol no buscamos la realidad, todos sabemos que es ficción, pero a menudo, nos gusta encontrar algo de “realismo” al que agarrarnos. Es por eso que algunos abogamos por que cada personaje debe tener una personalidad y trasfondo que explique por qué ha salido de casa en busca de aventuras, o porque se encuentra en esa situación. Da profundidad, perfila el personaje, pero tambien tiene ese punto de credibilidad que hace que no sea falso.
Si lo pensamos bien, con el escaso poder económico con el que salen muchos personajes inicialmente y con el que suelen acabar tras una serie de aventuras más o menos largas, estos podrían retirarse y dejar que otros resolvieran los problemas del mundo. Pero claro, este jodido mundo no se va a salvar solo y los malos están ahí, otra vez.

En mi opinión, no es cierto eso de que no sea creíble una historia en la que sus “protagonistas” se embarquen en una aventura tras otra. Hablo, sobre todo, de grupos de personajes aventureros en plan entorno fantástico medieval. De esos que se meten en mazmorras continuamente y combaten contra dragones rojos porque amenazan a pequeños e indefensos pueblecicos. Y aún así…

Tenemos Pendragón y toda la saga artúrica con ejemplos donde los personajes viven aventuras continuamente. Unas veces por batallas, otras por búsquedas donde la magia esta involucrada, otras por un servicio al señor, otras para salvar a los campesinos de mil peligros…

No podemos ignorar a Aragorn, que por sus viajes por toda la Tierra media fue aclamado por Gandalf como el más grande viajero y cazador de su época y que terminaron cuando Sauron fue derrotado, no antes.

Tambien tenemos a personajes como Odiseo, que tras la guerra de Troya vivió mil y una aventuras enfrentándose a los designios de los dioses hasta regresar a su hogar.

imagen obtenida de la web de la casa del libro
Nos encontramos a Simbad el marino, con sus viajes y aventuras, recorriendo el mundo, encontrando tesoros y peligrosas criaturas.
A la par que él Conan, con aventuras de características de índole similar.

Y si queremos protagonistas femeninas tambien encontramos a Xena y Gabriel con guerras, intrigas, criaturas enviadas por los dioses, conflictos con los propios dioses, etc.

Si queremos salir del entorno fantástico medieval tambien tenemos ejemplos. Solo tenemos que fijarnos en el cine más o menos actual y encontraremos a Indiana Jones, con sus búsquedas, con sus enfrentamientos a los nazis, sus tesoros…

Tambien está Robert Langdon (el código Da Vinci, Angeles y demonios, Infierno) con sus investigaciones llenas de esoterismo y conspiraciones. De este estilo podríamos incluir a los protagonistas de Castle, con menos esoterismo y más conspiraciones.

Otro ejemplo de una larga saga llena de aventuras sería Harry Potter. Entre aventura y aventura hay un periodo de tiempo, pero las aventuras se repiten una tras otra.

Como veis, ejemplos donde los personajes repitan aventuras de forma más o menos frecuente existen y muchas. No todo son historias donde el protagonista se forma como héroe y ya no se vuelve a saber de él. El cine, comic y literatura están llenos de ejemplos.

Estos personajes que no tiene nada en común entre si, ni por tipo de aventuras, ni por trasfondo, ni desafíos… ¡nada! Pero si tiene algo en común entre ellos. Tienen un motivo para vivir la aventura y será coherente el motivo para que vivan aventuras una y otra vez.

Unas veces la aventura se encontrará de frente y te enfrentas a ella o mueres, como ocurre muchas veces en las historias de Simbad o de Conan.
Otras veces el personaje tiene una ocupación o interés que lo lleva hasta la aventura, como sucede con Indiana Jones o Robert Langdon.
En otras ocasiones forma parte de una historia muy larga. Una especie de campaña como decimos en los juegos de rol. Odiseo y Harry Potter son buenos ejemplos de ello. Están metidos hasta el cuello en el asunto y hasta que el “viaje” no finalice y el fin determinado no se haya resutlo (llegar a casa por parte de Odiseo, derrotar a Voldemort en el caso de Harry Potter) la aventura no termina.

Muchas veces es en retazos de la historia del mundo real donde encontramos ejemplos de aventureros que se han embarcado una y otra vez en misiones suicidas y una vida de aventuras sin fin. Estos ejemplos que podemos encontrar en las anécdotas históricas nos ofrecen un posible reflejo de personajes a crear o simplemente ejemplos de gente que vivió así.

Los bandidos que plagaban los caminos y sierras de España durante el siglo XIX y que sirvieron de inspiración a Curro Jimenez se enfrentaron a mil desafíos. Unas veces contra la justicia española y otras contra las tropas francesas como el famoso bandido El cucaracha.

Tambien tenemos a Rodrigo Diaz de Vivar, llamado el Cid. Héroe para unos, villano para otros, mercenario para muchos otros, que consiguió un reino propio que resistió hasta después de su muerte. De sus acciones, hazañas y venturas hay montones de libros unos más modernos que otros.

Si cruzamos el charco encontramos a personajes con luces y sombras como Calamity jane, o Bufalo Bill, o los muchos conquistadores de origen español en tierras americanas con ansias de sed y poder.

Tambien tenemos a exploradores, políticos y hombres de firmes ideales que murieron luchando como David Crockett. Toda una leyenda estadounidense al que todavía se le añade méritos y hazañas a su currículo de héroe americano.


Por mucho que hagamos bromas sobre Chuck Norris y lo duro que es, Peter Freichen, un explorador, periodista, escritos, antropólogo y aventurero danes tiene el “titulo” del hombre más duro del mundo. Vivió entre los inuit, fue el primero en atravesar el Paso del Noroeste en trineo con perros, participó en montones de expediciones en el ártico, en una de ellas perdió una pierna, se cortó el solo los dedos del pie porque se le gangrenaban. Salió de un refugio cubierto de nieva con la pierna rota con un cuchillo que el mismo hizo con sus propias heces congeladas, participó en el movimiento de la resistencia danés frente a los alemanes en la segunda guerra mundial… leed su historia, es muy interesante.

A la par que Peter Freichen hay un oficial Británico que podría arrebatarle el honor, se trata de Adrian Carter de Wiart, un rebelde aristócrata de descendencia belga irlandesa que participó por decisión propia en varias guerras, decenas de batallas y que fue herido en muchas ocasiones, perdiendo en el proceso un ojo, una pierna y una mano, y a pesar de eso, seguía queriendo estar en el frente. Todo un carácter.


Así pues, tras esta lista, bastante extensa y puede que aburrida de ejemplo de "héroes" que se enfrentan a aventuras una tras otra por decisión suya o impuestas por el destino, solo me cabe decir que no, no es inverosímil que un grupo de aventureros vivan aventuras una tras otra a pesar de encontrar la gloria y la riqueza. Solo hay que dar una razón creíble.

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