La labor de un Master

Un director de juego típico, vamos a llamarlo Master, tiene muchas funciones, obligaciones y deberes cuando toma este papel en una partida de rol.

He querido usar la palabra Master, porque según algunos jugadores de rol, la palabra Master incluye un significado más completo que Director de juego, Árbitro, Guardián o cualquier otra forma de llamar a ese jugador que en la mayoría de los juegos de rol clásicos crea la partida (o al menos se la aprende), plantea las situaciones en las que los jugadores crean la ficción con sus personajes, etc. Yo no opino lo mismo, pero si sirve para entendernos todos, que así sea.

Si sois jugadores veteranos, es muy posible que no os cuente nada nuevo en el texto que he desarrollado, pues es algo que hemos hecho siempre.

Un Master es aquel jugador con mayor responsabilidad de todos ya que conoce mucha más información que cualquier otro y depende de él la resolución de gran parte de la ficción creada. Las decisiones de que regla es la adecuada para aplicarla en un momento dado, el conocimiento del sistema de juego, del avance de la historia, mostrar los detalles adecuados para que los jugadores con personajes sepan como actuar, etc.

Si un Master no realiza bien su función, por la causa que sea (favorece a un jugador, hace trampas, no se conoce las reglas o se las salta a su conveniencia, etc.) es posible que con el tiempo el grupo quede descontento y existan consecuencias, dentro y fuera de partida. Lo peor que puede suceder es que ocurran fuera de partida (enfados, rupturas de grupo, etc.). Aunque en ocasiones, los problemas surgidos se deben a un descontento causado por algún motivo que cuando se rompe junto al contrato social establecido, la búsqueda de un nuevo grupo puede favorecer un estilo de juego más a nuestro gusto.

Imagen obtenida de pixabay
La labor del Master cuando está dirigiendo es la más conocida, pues es la que vemos cuando jugamos todos juntos. Algunas personas no saben o no entienden de donde surge todo ese “conocimiento” que el Master posee, sea el del conocimiento de las reglas, sea el conocimiento de la historia o aventura, o sea la creación de la ficción durante la sesión de juego. Toda la información que el Master nos ofrece para que el mundo parezca vivo, la forma en la que nos presenta a los PNJ para que no parezcan entes surgidos de un videojuego con un único cometido y del que fuera de él, no sirven para nada, etc.

En algunas ocasiones reflexiono sobre la figura del Master y pienso que un Master nunca deja de ser Master. Y cuando digo nunca es nunca. Vamos por la calle y observamos a las personas que luego replicamos para crear PNJ más “reales” en situaciones en las que describir gente es lo más importante que hay, aunque esos personajes no sean para nada importantes. Solo que son y están.  Hablamos con otras personas y la información que esas personas nos ofrecen, como se mueven, sus motivaciones, sus conocimientos, etc. son semillas para crear PNJ y como actúan. Leemos, vemos la televisión o conversamos con gente y todo lo que aprendemos es información útil para emplear en juego desde a que huelen las nubes hasta describir un árbol sin decir su especie y poder dar detalles de cómo son sus hojas y como el viento las balancea.

A algunos jugadores les molesta, pero creo que algunos detalles son especialmente inmersivos y hermosos cuando se describen en partida. ¿Habéis entrado a una cueva y sentido el cambio de temperatura casi de inmediato? ¿Habéis notado como cambia el tacto de las pisadas en sus húmedos suelos y escuchado el goteo repetitivo creando ecos en la oscuridad? ¿Habéis imaginado que alguien os observa tras una de las estalagmitas…?

La labor del Master no es únicamente presentar una escena o historia (si la hay) e improvisar que sucede mientras los jugadores dicen que hacen sus personajes. La labor de un Master va más allá y se trata, entre muchas otras cosas, de crear mundos aún cuando el mundo ya este, supuestamente, creado y explicado en un montón de hojas de papel con excelentes ilustraciones. El Master es, sobre todo, un creador. Un creador de historias, de mundos, de emociones…

Un mundo nunca está completamente creado. Un mundo se crea mientras se juega con las descripciones de lo que los personajes ven y de cómo el mundo reacciona ante sus acciones y las de otros personajes.

Es por eso que esas eternas descripciones largas y aburridas, según algunos, que Tokien plasma en su obra son importantes, porque nos ayudan a estar ahí. Y en el rol, como en la literatura, la palabra (oral u escrita) es lo único que tenemos para imaginar que ven y que sienten los personajes.

Por eso es importante que un Master nunca deje de ser Master. Un  Master recuerda como era aquel enorme árbol de hojas oscuras y como se mecía la copa del mismo a más de 40 metros y lo describe a sus jugadores se forma que estos lo sientan real. Un Master recuerda esa herida que se hizo saltando barrancos y la describe cuando el personaje de un jugador se cae de un terraplén de varios metros. Un Master recuerda la multitud que abarrotaba las calles el sábado pasado yendo de farra y describe los ruidos, las voces, las luces y el olor rancio cuando en la aventura los personajes buscan a un informador en un antro de mala muerte.

Un Master que dirige una aventura diseñada no tiene todo creado y, aunque no lo parezca, puede tener tanto trabajo que un Master que juega una partida improvisada. En una aventura prediseñada describe la trama, la historia, los lugares… pero esos lugares deben ser llenados de olores y gentes, la historia debe de avanzar, la trama debe de jugarse, adaptarse…

La labor de un Master, es nunca dejar de ser Master.

Entradas populares