Una afición heterogénea

La sociedad en la que vivimos es compleja. Nos empuja e invita a ser individualistas mientras por otra parte nos recuerda que debemos permanecer unidos como parte de una sociedad a la que necesitamos.

Como individuos es normal querer destacar sobre los demás. Destacar, en el sentido de diferenciarnos, no ser más que los demás. Queremos ser reconocidos, ser valorados y no formar parte del resto de masa gris que compone la sociedad. Yo aquí, de brillante color (el que sea) y el resto ahí, en el mundano y banal gris.

Es por eso que la gente formamos grupos, nos reunimos con gente afín, buscamos algo que nos haga sentir cómodos con un reducido número de gente. Y por eso se usa la palabra “friki”, “geek”, roleros, wargameros y otras tantas que sirven para identificarnos de los “muggles”, el resto de sociedad que encontramos en el gris. Es nuestra forma de identificarnos, de hablar un lenguaje común, de saber si hay posibilidades de encontrar el confort con una persona o grupo en particular.
Pero al mismo tiempo, queremos destacar, una vez más, entre todos aquellos con los que nos sentimos cómodos. Unos hacen meritos para ser conocidos, otros aspiran a ser cabezas de ratón, otros se hacen oír…

imagen obtenida en Pixabay
La cultura “friki” se puede considerar, si no es considerada ya, como una nueva tribu urbana. Minoritaria, como todas las tribus urbanas que existen y han existido. Rockeros, Heavies, Siniestros, Mods, Emos…

Como toda tribu, buscamos como identificarnos y tratamos de defender aquello que nos une. En este caso los juegos de rol.
En muchos casos, esto se une a que muchos llevamos mucho tiempo alrededor de esta afición y con ello, hemos vivido y sufrido muchas experiencias en la que el rol, de alguna forma, sentimos que ha tenido un papel de gran importancia. Como para otras personas su afición habrá sido igual o más importante.

De igual modo que mucha gente se siente ofendida cuando se critica sus ideas, solemos enaltecer las virtudes de nuestra afición y, de paso a quienes la practican, sin considerar que, a pesar de pertenecer a la misma “tribu”, somos individuos diferentes que posiblemente nada guarda relación el resto, excepto la práctica de la afición que disfrutamos y que, posiblemente tampoco entendamos igual y la practiquemos de la misma forma.

Los juegos de rol son una actividad diferente practicada por gente diferente. Gente que en muchas ocasiones no se dejan llevar por las tendencias masivas, gente que tiende a pensar por si mismos, gente que no gusta de lo cotidiano, gente que en algunas ocasiones, es tratada como “rara” por los demás.

imagen obtenida en Pixabay
Una afición practicada por gente poco frecuente tiene una serie de virtudes. Entre las virtudes que enaltecemos de nuestra afición se encuentran los hábitos de la lectura frecuente, la sociabilidad, la empatía, la tolerancia, aprender a trabajar en grupo, impulsar a la obtención de conocimientos…
Pero, aunque es cierto que esta afición tiene las herramientas necesarias para que esas virtudes se desarrollen, en realidad nada de eso tienen por que ser cierto en la personificación de un individuo.
¿Un individuo que juegue a rol y no posea esas supuestas virtudes que defendemos en la figura del rol de muestra que sean falsas? No, en absoluto, pero, si demuestra que debemos de ser cuidadosos cuando hablamos de estas virtudes y de los practicantes de la afición. Ya que seguimos siendo individuos con nuestras manías, defectos, virtudes y prioridades.

En ocasiones, este enaltecimiento de la afición me parece que nos nubla un poco la visión.
Yo soy uno de esos jugadores que siento que mi vida ha girado alrededor del rol. Esto no quiere decir que sea lo que más priorizo, ni que sea aquello a lo que más importancia doy, pero, si que creo que ha sido vital para mi formación como persona y el desarrollo de muchos acontecimientos de mi vida.

Que tenga certeza o creencia en lo anterior que he dicho, no significa que no me de cuenta de aquellas cosas no tan buenas que tambien han sido consecuencia del rol, si no en mi persona, en la de la gente que me ha rodeado.

Como la mayoría, he tenido la oportunidad  de conocer a muchísima gente. A mucha, mucha de esa gente, los he conocido a través de rol. Casi podría afirmar que, excepto a aquellos que he conocido por ser familia, en los diversos trabajos que he tenido y por ser compañeros de escuela, la gran mayoría del resto de gente que conozco ha sido con mediación del rol. Y son muchos.

Entre todos esos jugadores de rol, no todos son buenas personas. Incluso hay alguno que considero despreciable. No todos leían con frecuencia, ni eran empáticos, ni tolerantes… y en ocasiones, eran todo lo contrario.

Es posible que parte, mis recuerdos y experiencias estén mezcladas con mis experiencias, muchas de ellas vividas con intensidad durante mi desfasada juventud, cuando éramos los mejores y no teníamos miedo a nada. Las locuras y cosas que hicimos nos describirían de forma muy diferente a como se supone que somos según las virtudes del rol.

Virtudes que enarbolamos como una bandera cuando alguien nos critica y hacemos nuestras. Noticias de gente que ha conseguidos logros a través del rol en diferentes ámbitos como cuando gana nuestro equipo deportivo favorito y decimos hemos ganado.

El tiempo pasa y, es cierto que, algunos habrán descubierto en el rol esas virtudes y se habrán acercado a ellas. Otros no. Me temo que muchos.

Tambien creo que esas virtudes suelen estar más próximas a aquellos que suelen ser más inquietos, creativos… normalmente Directores de juego ya que, he conocido a muchos jugadores de rol que tan solo querían ser jugadores, por que es lo que les gustaba y nunca leyeron un libro, nunca trataron de experimentar, jamás intentaron empatizar… y no les hace peores personas por ello.

Esto, como he dicho más arriba, no quiere decir que la práctica de esta afición no pueda desarrollar estas virtudes. Pero demuestra que no todos los jugadores de rol las tenemos.

Como individuos, debemos descubrir y decidir si llevar a cabo esas virtudes, que en muchas ocasiones no se ve demostradas en nuestras acciones y si queda expuesto lo contrario en las redes sociales, como el reflejo de la sociedad a la que pertenecemos y el tipo de criaturas que somos.


Debemos valorarnos como individuo y presentar batalla como colectivo.

Entradas populares