Personajes de D&D frecuentes

En FiveThirtyEight se publicó un artículo llamado Is Your D&D Character Rare? Que hablaba sobre la rareza o frecuencia de la combinación de clase y raza en los personajes generados en la quinta edición de Dungeons & Dragons.

El artículo incluye una tabla que muestra todas las razas publicadas oficialmente hasta ahora en combinación con las clases oficiales que se generaron entre el 15 de Agosto de 2017 y el 15 de septiembre de 2017 en D&D Beyond. En total 100.000 personajes generados (muy redonda es la cifra, pero es lo que creo que indica).

En esta tabla podemos ver cosas nada sorprendentes como que la raza humana es la preferida en la elección para crear personaje con más de 25.000 personajes mientras que los assimar tan solo fueron escogidos para generar unos 1.700.

La clase escogida con más frecuencia es la de guerrero con más de 13.000 personajes generados (nada sorprendente tampoco) y la menos escogida el druida con más de 6.000. En cuanto a clases, la diferencia de la frecuencia en la que se escogen no es tan brutal como con las razas.

Tampoco sorprenderá a nadie que la combinación de raza y clase más frecuente sea la de humano y guerrero con casi 5.000 personajes, mientras que la combinación de clase y raza menos frecuente es el de assimar explorador, aunque el assimar tiene algunas elecciones muy similares como 65 personajes druidas y 67 magos.

Otras lecturas de la tabla nos muestras que a parte de la evidente predilección por la raza humana existen algunas combinaciones muy escogidas y naturales debido a que los rasgos que ofrece una raza determinada permiten potenciar una clase en concreto, como la combinación elfo explorador con más de 3.000 personajes generados, elfo mago con más de 2.500, elfo pícaro con más de 2.200, enano clérigo o guerrero con más de 2.000 cada combinación, tambien más de 2.000 la combinación tiefling Brujo y con cerca de 2.000 los medioelfos bardos, elfos druidas, pícaros medianos, draconidos paladines (¿?), medio orcos y Goliath bárbaros.
Eso sin contar la combinación humano y cualquier clase que no sea guerrero que tiene unas cifras muy elevadas, siendo el druida la única clase que baja del millar de personajes humanos generados.


La evidencia nada sorprendente indica que una gran parte de los jugadores genera sus personajes teniendo en cuenta la potenciación del personaje (modificadores por raza en las características clave de las clases de personaje) en lugar de generar algo distinto o roleo diferente. También entiendo que crean sus personajes para tener más posibilidades para resolver las dificultades del juego mediante tiradas que mediante la interpretación o, digamos, “inteligencia”. Como digo nada sorprendente, ni tengo nada en contra de ello, ni a favor realmente. Yo tengo mi propio criterio a la hora de hacer los personajes y ni se me ocurriría decirle a alguien como hacer su personaje. Es más, cuando un jugador poco experimentado me pide consejo para hacerse un personaje, suelo dar consejos que sigan esta tendencia de potenciar la clase con la raza de personaje, ya que es más fácil a mi entender para ese jugador con poca experiencia que le permitirá destacar en algo mediante esas tiradas potenciadas si no se le ocurre mediante la interpretación. Yo en ocasiones uso combinaciones ganadoras y otras veces no, ya que prefiero seguir el instinto de hacer un personaje que me guste por trasfondo generando personajes con valores medios y confiando en el buen hacer durante la partida. Si verdaderamente miro algo, es la combinación de habilidades y competencias que tiene el personaje.
Por supuesto nada impide que puedas potenciar el personaje con una de estas combinaciones y resolver las cosas mediante la interpretación. No quiero decir que una cosa no sea compatible con eso. Pero en mi opinión la tabla muestra que eso de la interpretación es secundario. Y hablo de interpretación no en referencia al “teatro” que muchos jugadores añadimos a la personalización del personaje, si no a la manera en que como jugadores resolvemos las dificultades a través del personaje. Igual interpretación no es la mejor palabra que se pueda usar. Llamarlo roleo o manejo del personaje. Da igual con tal que entendáis lo que quiero decir.

Esto me da a pensar Dungeons & Dragons se ha alejado demasiado de esa forma de jugar inicial que yo nunca conocí, en la que las descripciones de las dificultades de las escenas planteadas por el Dungeon Master debían ser resueltas usando en muchas ocasiones la inteligencia dejando a un lado las tiradas de habilidad, ataque o de salvación.

A pesar de llevar el mismo nombre, Dungeons & Dragons y Dungeons & Dragons quinta edición son dos juegos completamente distintos, con experiencias de juego distintas, pero que curiosamente ha logrado no desagradar ni a jugadores veteranos y a jugadores nuevos.

En ocasiones he leído que la quinta edición era el retorno a la vieja escuela. Que el juego es una especie de simbiosis conseguida mediante tratar de mantener la experiencia de ediciones anteriores, y un sistema hibrido que aunaba mecánicas viejas y nuevas de forma sencilla. Pero es posible que esto no sea así. No puedo afirmarlo porque como digo nunca jugué a ese primer Dungeons & Dragons del 74 (lo más cercano, creo, ha sido el D&D de borras), pero podría ser que aunque haya contentado a los jugadores más veteranos por su sencillez o simplemente porque el sistema no les resulta tan diferente, no se haya acercado a la experiencia propuesta hace 40 años, si no que sigue la zaga de las experiencias que piden los jugadores desde hace tantos años, reflejando parte de aquello que consumimos en los videojuegos, pero de forma más sencilla.

Igual el golpe que me he dado en la cabeza esta mañana me hace escribir tonterías (como otras tantas veces en las que no tengo escusa), pero me pregunto cuanta verdad habrá en lo que he dejado reflejado.


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