Documentación rolera

Escuchando la entrevista que el gran Sirio Sensera le hizo a al genial Zonk PJ (autor o coautor de Walkure, CdB engine entre otros títulos), Zonk habló de las horas que invertía al cabo del día en su trabajo, que es crear rol.
Su trabajo no solo consiste en escribir, corregir o maquetar, sino tambien en documentarse y cuando el entrevistador le pidió que diera un consejo para aquellos que quisieran seguir sus pasos, Zonk dijo que era fundamental documentarse y que el todas las semanas se leía al menos un libro, veía un buen montón de capítulos de series, documentales y películas, además de documentarse en el tema relacionado con el texto que escribe en ese momento y algunas cosas más que no recuerdo a la hora de escribir este artículo.

Cuando escuché esto pensé que eso solo puede hacerlo alguien que se dedique exclusivamente a escribir rol, ya que las horas invertidas eran una burrada. Evidentemente, alguien que lo haga por afición como la mayoría de nosotros lo hacemos no necesitaremos invertir tantas horas en ello, pero el concepto está claro. Hace falta consumir material que te permita desarrollar ideas. Es decir, la inspiración no surge, la inspiración se busca.

La documentación es esencial a la hora de crear. En este caso, documentarse no es solo buscar información específica sobre aquello que queremos desarrollar, sino que se trata de consumir montones de información con la esperanza de que algo de todo eso que vemos, leemos o escribimos nos sirva para que nos sirva de inspiración. Por ejemplo, las palabras de Zonk en la entrevista de Sirio para desarrollar este artículo.

Películas, series de televisión, documentales, novelas, comentarios de las redes sociales, aventuras ya escritas, blogs, escenarios de campaña, noticias de periódicos, hechos históricos… cualquier cosa es buena para que surja la inspiración, para que esa chispa prenda llama en el combustible que es nuestra ganas de crear.

La inspiración es tan solo eso, inspiración. Tras que esa idea haya surgido queda lo más importante, desarrollarla, ya que ideas hay un montón, buenas ideas algunas menos, pero ideas que se llevan a cabo y llegan a manos de otros para ser conocidas son las que menos en comparación.

Este concepto de documentación que sin darme cuenta realizo constantemente al igual que muchos de vosotros, me da que pensar que aquellos jugadores de rol con ambición de crear rol son unos consumidores natos, clientes potenciales del capitalismo más salvaje pues para ello hay que consumir los productos creados por otros… consumir, consumir, consumir… hay muchas maneras de no gastarse un duro en ello claro, bibliotecas, internet, o material prestado por amigos entre otras cosas pero al final y al cabo, el consumo está ahí, constantemente y con ello la posibilidad de adquirir productos a un precio.


Siempre he pensado que el rol era algo que de alguna manera, a pesar de la evidente involucración de las editoriales en su faceta capitalista, era algo que escapaba o tenia las herramientas necesarias para escapar de ese torbellino consumista que va de la mano del capitalismo, pero tras las anteriores reflexiones parece que no…
A pesar de que con un solo manual de juego (o ni eso) seamos capaces de crear aventuras, tramas, historias o material adicional propio para desarrollar la idea base que nos ofrece ese libro, a pesar de que podamos crear nuestros propios sistemas de juego, es mediante la documentación por la cual aprendemos ha hacer esos sistemas y ya no digamos el trabajo de la creación de mundos y aventuras: conocimientos de matemáticas, física, geología, geografía, fauna, ecología, historia, teología, mitología…

Creo que la documentación no es necesario realizarla a conciencia, a propósito, sino que es algo que se puede aprovechar de aquello que hacemos diariamente. Yo por ejemplo encuentro muchas ideas y conceptos de juego que aplicar en mesa a partir de los videojuegos. Cosas evidentes que curiosamente no aplicaba hasta verlas reflejadas en la pantalla del ordenador y luego llevo a la mesa. Eso sin contar sus historias, trasfondos, tramas, nombres…
Como ejemplo de esto contaré como me conciencié de aplicar en mesa la mezcla de diferentes efectos mágicos y elementos y como reflejarlos en las escenas.

El año pasado comencé a jugar a Divinity Original Sin Enhanced, un juego que en principio no me contaba nada nuevo pero como era tipo Baldur´s Gate y tiene una exploración interesante seguí jugando para quitarme el mono.
Había leído en la Red muy buenas críticas respecto al juego. Su historia es bastante chula pero lo mejor para mi fue la combinación y aplicación de los efectos mágicos y “tipos de daño” que no fuera de armas físicas. El caso es que cada elemento reacciona de una forma diferente con los otros elementos (evidentemente). El fuego con el agua crea una densa bruma que no permite disparar proyectiles, el fuego con el veneno crea una nube toxica, el agua apaga el fuego o se congela con efectos de frio, etc.  Como digo es algo muy lógico, son cosas que todos conocemos, cambios de estado de elementos y esas cosas que nos enseñaron de pequeños en las clases de física, pero en todos mis años de rolero, cuando alguien lanzaba una bola de fuego poca gente iba más allá de recrear el quemazón que producía el fuego mágico lanzado, como si se tratara de la descripción de un tajo de hacha más. Pero no, no es igual…
En la siguiente sesión de juego, cuando un personaje lanzó una bola de fuego en medio de un pantano recordé los efectos de los elementos del videojuego y describí como se creaba una densa bruma que les impedía ver a sus enemigos… y con esa sencilla descripción acojoné a mis jugadores que no podía ver a sus enemigos (que estaban todos muertos, por cierto), hasta el punto que esperaron y se pusieron a la defensiva hasta que la bruma se disipó (y vieron los cadáveres). Desde entonces he procurado acordarme de esto y con ello creo que las partidas han ganado un punto positivo.


Así pues, el circulo vuelve a cerrarse y cuando creíamos que el rol nos permitía escapar de la vorágine voraz del capitalismo, parece mostrarnos que si queremos alcanzar ciertos objetivos tenemos que volver a la rueda del consumismo, esta vez en forma de documentación, sea del tipo que sea. Pero sin duda, merece la pena, además de que existen alternativas baratas y gratuitas en las que documentarse. Solo hay que buscar.

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