Por qué razón compramos juegos de rol?

¿Que manuales de juego compramos? ¿Compramos aquello que nos resulta útil, aquello que vamos a usar o compramos que atrae nuestra atención? ¿Compramos lo que queremos, nos dejamos llevar por nuestras ansias o meditamos los productos que vamos a adquirir?

El mercado trabaja constantemente para atraer nuestra atención a aquellos productos que las empresas publican con frecuencia. Es nuestro deber como consumidores saber que productos comprar ya que al final es posible que poseamos una enorme biblioteca de manuales a los que no sacamos partido.

Por supuesto, cada uno puede invertir su dinero donde le de la gana. Eso queda implícito en la libertad que el sistema establecido nos concede, para que consumamos los productos creados por el propio sistema y que trabaja para hacer crear que tenemos total libertad de elección a la hora de consumir. Y ahí estamos en ese circulo velado donde supuestamente con un manual básico se podría jugar eternamente, pero al mismo tiempo se publican suplementos para “completar” el juego que supuestamente ya estaba completo con el básico, pero resulta que no, o nos hacen pensar que no. Difícil vislumbrar el asunto, sobre todo, por que después hay gente que pide suplementos de juegos por que sino, parece que la línea está muerta… bonito circulo ¿no os parece?

El caso es que en mi opinión, no deberíamos comprar un manual de juego (y no solo manuales de juego) solo por que nos guste. Recuerdo cierta conversación  con varios usuarios de Google+ en el que se hablaba de cómic. Varios citamos una lista de títulos de aquellos cómic que más nos habían gustado y se comenzó a decir el típico “si quieres te lo dejo” y tal. El caso es que en la conversación dije que yo no tenia varios de los títulos de aquellos cómic que dije que consideraba Top. Por ejemplo Fabulas, una colección de comic basada en las fabulas de cuentos de toda la vida con una versión mucho más moderna y fantástica si cabe (digamos que es más friki) pero que he leído cogiendo los tomos prestados de la biblioteca pública y por un amigo que si tiene toda la colección. La verdad, me gusta el comic, no me importaría tenerlo pero, no voy a comprarlo…. Lo mismo me pasa con decenas o cientos de libros y novelas que he leído prestadas de la biblioteca. Si tuviera que comprar todos los libros que he leído de la biblioteca no tendría sueldo suficiente ni paredes de casa libres… ¿Por qué con los manuales de rol debería de ser distinto?


En ocasiones leo comentarios en la red que parece que cobren nóminas de una editorial publicitando su material, al igual que hay gente repartiendo consumiciones gratis para garitos de las zonas de marcha y atraerlos al local. De hecho, es muy posible que cuando escribo reseñas haga algo similar… tendré que recapacitar la próxima vez que escriba una.

Comprendo que esos comentarios surgen de nuestro entusiasmo por el juego que acabamos de descubrir, pero es posible que cuando probamos un juego, debamos de recapacitar un poco antes de comprarlo y saber la “rentabilidad” que le vamos a dar al manual.
Soy de la opinión que un manual de juego sirve para más cosas que jugar. Su información puede servir de consulta, como inspiración, como base para proyectos propios… pero probar un juego o leer su premisa y seguidamente comprarlo me parece actuar por el “calentón” más que por tener cierta certeza que se le va a dar uso.
Un juego puede que nos guste, pero si no le vamos a dar uso no tenemos porque comprarlo. Igualmente un juego al que sabemos que no vamos a jugar, pero sabemos que le daremos otro uso (como por ejemplo tenerlo de apoyo en la mesa de juego para que no esté únicamente el manual del DJ o para conocer bien las reglas y generar tus personajes sin depender del libro del DJ) es perfectamente comprensible que vamos a sacarle partido aunque no vayamos a dirigir partidas.

Comprar manuales de juego no es algo exclusivo de los directores de juego, cosa que en algunos momentos parece que así es. Es recomendable que un jugador al que le guste un juego y quiera sacar el máximo partido a la interpretación de su texto se compre ese manual y aquellos suplementos dirigidos a los jugadores que le interesen.
Recuerdo en mis primeros años de jugador de rol en la casa de juventud del barrio Oliver en los que había 3-4 Manuales del Jugador en la mesa y donde algunos jugadores compraban los manuales del buen… (Clérigo, guerrero, etc.) para poder usar los Kits en sus personajes a pesar de no haber comprado el manual del jugador. Había otros que parecía que te invitaran a comprar aquellos suplementos que les interesaban (a ellos), a lo que les respondía que si les interesaba uno en concreto lo compraran, me lo dejaran y luego tras saber su contenido, decidiría si aplicarlo en juego o no. Lo que no iba a hacer era dejarme una pasta en suplementos que no me interesaban lo más mínimo en aquella época.

Parece que la compra de material de juego es exclusiva de los directores de juego y entre estos (los directores de juego, entre los que me incluyo), en ocasiones parece que existe un ansia por adquirir material y más material, al mismo tiempo que nos quejamos por que no tenemos tiempo para jugar a todos los juegos que tenemos.
Y curiosamente, para recortar gastos en compras innecesarias y controlar el ansia de comprar, decidimos “mantener” solo unas pocas colecciones, que son aquellas que más nos gustan o más uso damos. Por que claro, tener una línea incompleta no es algo que se pueda concebir. Es como si por tener una colección de juego incompleta no tuviéramos la sangre pura de cristiano viejo o algo similar.

No me critiquen por señalar “pecadores” señores, no señalo a nadie, yo soy el primero que lo hago y seguiré haciéndolo. Pero creo que debemos asumir lo que hacemos.

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