Preparar campañas

Hay a quien le gusta jugar a rol partidas de una o pocas sesiones y a quien le gusta jugar a rol campañas, ya sean más largas o cortas.
En ocasiones los gustos acompañan a la cantidad de tiempo que tenemos para poder jugar y nos adaptamos al espacio de ocio libre que tenemos para jugar. Si no tenemos tiempo para jugar campañas nos acostumbramos a jugar partidas de una sola sesión y al menos seguimos practicando nuestra afición.

Pero una cosa es aquello que practicamos debido al tiempo que tenemos y otra cosa aquello que en verdad nos gustaría jugar. Puede que en la mesa de juego donde practicamos nuestra afición todos quieran jugar largas campañas con un mismo sistema de reglas, mientras que nosotros podríamos preferir jugar sesiones más cortas para poder vivir distintas historias, diferentes personajes, sistemas más variados o conocer múltiples mundos. Podría ser al revés, que nuestro grupo de amigos no quieran jugar campañas por que con el poco tiempo que tienen para quedar pierden el hilo de la historia.

Hay juegos que creo se disfrutan más jugando campañas que jugando partidas de pocas sesiones y otros que lo contrario. Por ejemplo no me veo jugando una larga campaña a Hitos, pero jugar constantemente sesiones cortas de Dungeons & Dragons me sabría a poco.

¿Pero tan inviable es jugar campañas cuando el tiempo es el principal problema para quedar con nuestra mesa de juego?

Decir que queremos hacer algo y no tratar de dar los pasos necesarios para hacerlo es como no querer nada. Decir que queremos hacer algo y hacerlo sin pensar suele acabar mal pues con probabilidad surgen complicaciones a solventar. Querer hacer algo, pensar en como llevarlo a cabo estimando los inconvenientes existentes y dar los pasos necesarios para hacerlo tiene más posibilidades de que se llegue a realizar.


Que escasea el tiempo disponible que podemos dedicar mediante se nos acumulan las responsabilidades es evidente, pero ello no quiere decir que no podamos tratar de alcanzar nuestro objetivo de jugar una larga campaña. El mayor problema con esto es que aunque nosotros podamos calcular y organizar nuestro tiempo libre hay que contar que no solo somos nosotros, sino que para practicar esta afición tenemos que contar con otras personas que posiblemente tengan el mismo problema. Esto complica más las cosas.

Algo que cada miembro del grupo debe tener claro a la hora de decidir jugar una campaña es que hay que establecer prioridades. Nadie vamos a dejar de lado a nuestra familia, nuestro trabajo, las tareas del hogar, etc. (o eso espero), pero al igual que hay gente que no se salta ninguna carrera de formula 1 o el partido de balonmano de turno, la prioridad de los miembros de la mesa de juego en cuanto a aficiones se refiere, es establecer los días en los que el grupo se junta. Esto es una de las cosas clave que cada miembro de la mesa de juego debe tener claro. Sobre todo el director de juego, ya que sin él no hay partida.

La frecuencia a la que los miembros de la partida pueden quedar es otro punto que deben decidir. 1 día a la semana, 1 día a la quincena o quizás 1 día al mes. Todos pasamos temporadas en las que durante 1 mes o 1 año no podemos quedar con una frecuencia determinada, pero con el tiempo esto pasa. Si los miembros de la mesa de juego tienen este problema no es buen momento para proponer una campaña larga pero si no es así, si la situación se encuentra más estabilizada hay posibilidades de que nuestro objetivo salga bien.

Al igual que lo anterior, el grupo de juego debe establecer cierto contrato social. Dejar cosas claras que ayudarán a que todos cumplan su parte del trato y poder jugar la campaña. Puede que los horarios de la fábrica permitan jugar unas veces y otras no. En ese caso se debe decidir si a pesar de la ausencia de un jugar la sesión de juego establecida se realizará o no. Si vamos a jugar todas las semanas es posible que la ausencia durante una sesión no suponga problema en no jugar o jugar sin ese jugador, pero si la frecuencia de juego es menor (como 1 vez al mes), es posible que debamos replantear el día de la sesión de juego. Cosas como esta deben de quedar claras antes de iniciar la campaña.

Si en algún momento de la campaña uno o más jugadores comienzan a no poder quedar en sesiones el grupo debería de hablar sobre ello. Es posible que los jugadores hayan creído que tenían más tiempo disponible del real, puede que sus condiciones haya cambiado o puede que simplemente no se tomen en serio la partida. Una cosa u otra, una vez localizado el problema (si lo hay) se debería de replantear el número de sesiones y lo relativo al contrato social que afecte a establecer las sesiones de juego.

Algo que puede ayudar a que una campaña pueda jugarse o no es el tipo de partida, juego o estilo que vamos a aplicar en la campaña.
Cuando compré la Gran campaña de Pendragón, en la asociación Tercios de Flandes a la que pertenezco hubo gente que me preguntó si iba ha dirigir la Gran campaña de Pendragón.. Es algo que tengo en mente pero con el tiempo disponible que tengo en la actualidad es difícil. Aún así traté de plantearme de qué forma podría dirigir esa campaña.  A 1 sesión al mes nos llevaría muchos años terminar toda la campaña, pero ¿y si jugara solo una pequeña parte? Se me ocurrió que podría comenzar a dirigir partidas durante el periodo del rey Uther con un grupo de jugadores y al finalizar ese periodo descansar para poder probar otros juegos. Con el tiempo continuar con el periodo de anarquía con los mismos jugadores u otros y descansar al finalizar dicho periodo.
Aunque la campaña se alargara más aún en los años, jugar de esta manera permite jugar dicha campaña pero sin hipotecarse con el juego ya que puedes parar y empezar trascurridas un número determinado de sesiones. Es verdad que el hilo de la partida podría sufrir pero tambien podrían incorporarse jugadores nuevos que entraran y salieran en diferentes sesiones del mismo periodo o distintos, de forma que muchos jugadores disfrutaran de la campaña de diferentes formas.
Es algo similar a como hace años mi colega Pedro Luis y yo el como jugar una campaña de Ars mágica con todos los miembros del club D100 que quisieran (en aquel momento 12-16). Una campaña donde transcurriera el tiempo mediante avanzaran las sesiones de juego pero jugando aventuras independientes hiladas entre si o no. Después de todo, en la Gran campaña, nada tiene que ver las aventuras vividas durante el periodo del romance que durante el periodo de torneos o durante la conquista de roma. Dos caballeros podrían luchar juntos por el conde de Salisbury al principio de la campaña y encontrarse años más tarde en batallas futuras tras años de no jugar aventuras juntas.

Otra posible opción para jugar campañas es alternar sesiones de juego de la campaña con partidas de una sesión o alternar sesiones de distintas campañas. Esto es un gran recurso cuando la mayor parte de los jugadores pueden quedar con al misma frecuencia pero uno de ellos no. En ese caso cuanto ese jugador puede asistir a la sesión se juega la campaña y cuando no está se juega partidas diferentes.


Establecer horarios de sesiones de juego, priorizar ese espacio de ocio, ser sinceros con nuestras capacidades, escoger el juego adecuado y establecer una metodología adecuada a nuestras posibilidades son esenciales para jugar campañas. A la definitiva, salvo en honrosas excepciones, querer es poder, tambien en el rol.

Entradas populares