El café antes de la partida

Desde hace mucho tiempo tengo la costumbre de ir al club media hora antes del inicio de sesión de la partida. No soy el único, la mayoría de mis jugadores desde hace muchos años tambien lo hacen y ya no solo ellos, sino tambien otros miembros del club. Hay días que nos reunimos como 12 personas en el Entre amigos que luego vamos al local a jugar a diferentes partidas y juegos.

Hay gente que va directa a la partida y otros que, por supuesto, suelen llegar tarde. Para mí, llegar media hora antes a la partida no es un asunto de puntualidad, es un asunto de sociabilidad. Me explico.

Jugar a rol es algo social donde diferentes personas establecemos un dialogo. Pero una vez iniciada la sesión ese dialogo es monotemático, jugar la partida oportuna.
Jugar a rol me gusta ¡como voy a negarlo!, pero eso no me permite conocer a mis jugadores ni a otros miembros del club con los que no juego. Esa media hora tomando café me permite establecer una relación diferente con otras personas que dejan de ser jugadores para ser amigos, colegas o como queráis llamarlos.

Como veis, este asunto no trata de café, de jugar a rol ni de puntualidad. Se trata de conocer a las personas, el verdadero motor de esta afición (las personas).

Si jugar a rol establece vínculos, pasar tiempo con personas tomando y charrando refuerza esos vínculos (o los rompe). Esto sucede en el tiempo del café, realizando actividades del club como ir a comprar los refrescos y capsulas de café, pintar el local o mil cosas.
Hacer cosas con la gente del mismo club te permite conocerlas aunque ellas no te digan como son ni tú se lo preguntes. Hacer cosas con la gente del club da sensación de pertenecer a un grupo mayor y eso suele reconfortar.

En diciembre una parte significativa del club fuimos a pasar un fin de semana a una casa rural. Alguno comentó que la próxima vez se podría alquilar algún tipo de catering o ir a un sitio con pensión completa de forma que permitiera tener más tiempo para jugar. Yo no estuve a favor y les conteste que el tiempo de fregar los cacharros, la casa, cocinar, etc., nos permitía pasar tiempo junto, nos permitía conocernos. En esos tres días se vio quien ayudaba, quien no hacia nada, quien cocinaba mejor, a quien le gustaba cocinar, a quien no, que comida gustaba, de que forma y que comida no gustaba, se hablaban de cosas que no eran rol…
Es decir, mi idea de pertenecer a un club o pasar un fin de semana con sus miembros no es simplemente ir a jugar. Jugamos, claro, se jugó bastante, pero no solo eso. Y para mi eso es lo importante. Si quiero jugar me quedo en Zaragoza y no me gasto dinero adicional, si quiero tener grupo de juego no me hace falta tener un club, podría engañar a gente para jugar en casa. Pero para mi, aunque el rol sea importante, no es lo más importante. Lo más importante es el vínculo que se crea alrededor.

Es posible que mucha gente no lo vea  así y es perfectamente comprensible. Hay gente que tiene sus amigos y luego está el grupo de rol. Fetén. Para mi no, ya que desde hace muchos años, la mayoría de la gente con la que suelo quedar pertenece a los distintos clubes a los que he pertenecido. Conozco más gente, claro, pero no tengo tantas cosas en común con la mayoría como con la gente de los clubes a los que he pertenecido.

Para mi el rol es algo importante que me ha acompañado dos tercios de mi vida, pero más importante son aquellas personas con las que he compartido afición ya que tiempo después, a muchos los llamo colegas y a algunos, me atrevo a llamarlos amigos.


Por cierto, rara vez tomo café, lo mío es el té, pero quedaba más familiar hablar de tomar café que de tomar té aquí en España.

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