Antes de campaña ¡Juega!

A menudo leo y escucho comentarios de gente, que cuando han terminado de leer un manual nuevo deciden hacer campaña de ese juego.

Las campañas, en mi opinión, son la máxima esencia de jugar a rol, donde, en muchos de sus juegos, se nos permite disfrutar con mayor profundidad de esos juegos. Evidentemente esto no ocurre con todos ni es una apreciación general entre los jugadores de rol, pues hay gente que prefiere partidas de pocas sesiones o juegos cuyo potencial se encuentra en partidas de una sesión. Al final todo es cuestión de gustos y matices, pero como decía, en mi opinión, las campañas son la culminación de cómo saborear esta afición.

Pero para preparar una campaña no todo el mundo está preparado. Si acabas de terminar de leer un manual de juego o si lo has leído treinta veces pero no has dirigido ni una sola vez, es posible que preparar una campaña o plantear dirigir una campaña no sea la mejor de las ideas.

Es posible que si puedas hacer un buen trabajo y planificación. Es posible que hayas jugado a muchos juegos de sistema o temática similar y se te de realmente bien. Es posible que tengas experiencia como jugador y que leer el manual para lanzarte a dirigir sea solo un tramite para superar cierta barrera de aceptabilidad personal. Es posible que simplemente seas un genio y lo hagas todo bien. Para el resto de los mortales, consejo jugar partidas individuales de ese juego recién leído y luego, iniciar campaña.

Las partidas de una o pocas sesiones, además de permitirnos jugar a muchos juegos diferentes en lugar de hipotecar nuestros fines de semana en jugar a un único juego, nos permiten conocer el juego.
Conocer el juego nos va a permitir, a través de dirigir esas aventuras cortas, conocer las virtudes y defectos del manual, de la ambientación, de cómo nuestros jugadores afrontan los desafíos, de los tipos de desafíos, el tono de juego, los tipos de partida, la dureza de los enemigos o saber si funciona esa regla estúpida que nos pareció que sobraba en el manual cuando lo leímos.
Nos permite prepararnos para cosas más grandes, nos permite prepararnos para jugar campañas. Y lo que es más importante, aunque se obvie, nos permite continuarlas.

Preparar una campaña normalmente se lleva una porción importante de nuestro tiempo diario. Buscar ideas, documentarse, escribir, crear personajes no jugadores, ayudar a hacer las fichas e historiales, darle sentido a la trama, etc.
A no ser que se trate de uno de esos juegos donde todo lo anterior se va improvisando, por ahora, lo normal en los juegos de rol, es que haya una persona del grupo que deba crear y preparar todo eso, o al menos leer la campaña comprada y aprenderse lo mínimo para ser capaz de hacer algo bonito con ello que termine en una buena experiencia para todos los jugadores.

Emplear ese tiempo para que la campaña termine en dos sesiones con los jugadores descontentos y un director de juego frustrado no interesa. Cuando empleamos tiempo en hacer algo esperamos un resultado acorde con nuestros esfuerzos, pero como muchas cosas en esta vida, difícilmente sabremos hacerlas simplemente por haber nacido, para hacerlas bien, necesitamos practicar de antes. Y aunque no nos lo creamos, no sabemos jugar a rol, sabemos jugar a los sistemas o juegos de rol que hemos leído y jugado. El resto de juegos creados y por crear, deberán ser practicados para saber jugar a ellos.

No debemos reaccionar de forma negativa ante este hecho, solo debemos asimilarlo y ser pacientes. Si de verdad nos gusta el juego, no corre prisa comenzar la campaña, jugaremos hasta la saciedad a ese y otros juegos si de verdad queremos y nos lo proponemos. Al menos claro, que compremos solo por comprar y coleccionar, cosa con la que no tengo ningún prejuicio si es lo que el comprador quiere, después de todo, es su dinero no el mío.

En esta época de la inmediatez, querer hacer todo a lo grande y todo para “¡ya!”, es algo que se ve con frecuencia. Tambien en el rol.
Sale un juego de la imprenta a las tiendas y al día siguiente, a las horas, ¡Al minuto! Ya hay fotografías de la gente mostrando sus queridos manuales de juego, como si lo importante fuera tenerlo y no el jugarlo. Como si lo importante fuera la foto y no el uso que le damos. Pero por mucho que mole tener la aceptación de tus iguales y recibir los “like” por tener tal manual o decir que vas a preparar campaña, en mi opinión, lo que más mola, es que esa campaña funcione y que tras mucho o poco tiempo de juego, tus jugadores recuerden esas campañas sean recordadas por los jugadores y las historias que se contaron e ella. Sin prisa, sin importar la molonidad, cocidas a fuego lento como una buena fabada o un cocido.


Por eso, ahora y siempre, aprende a jugar, jugando partidas cortas (practica, practica, practica) y tras probar el sistema ¡lánzate a jugar una campaña! Lo agradecerán tus jugadores, lo agradecerás tú y tu memoria en el tiempo.

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