Pequeños detectives de monstruos con tiles de Mansiones de la locura

Otra entrada de una partida de rol con mi hijo.
Hace unas semanas, volviendo un sábado por la tarde de trabajar, mi hijo mayor se acercó corriendo y me dijo que quería jugar a cazar monstruos. Que en su idioma es como llama a Pequeños detectives de monstruos.

Tampoco me extraño. Por la mañana, antes de ir al trabajo fuimos a la biblioteca que está situada a 10 minutos de casa, allí devolvimos varios libros de cuentos (cogemos todas las semana varios para que se vayan acostumbrando a ir a las bibliotecas y los libros) y cogimos otros para leer ese fin de semana.
Mientras escogía los cuentos de aquella vez (creo que relataban historias de niños de pueblos de diferentes partes del mundo, inuit, nenet, sioux, masai, etc) mis hijos cogen libros que están situados en un cajón y se sientan a mirar los dibujos o a saber qué, ya que no saben leer todavía. La cuestión es que les gusta y mientras cojan libros me parece genial. Uno de los libros que cogió, uno que coge casi siempre que vamos a la biblioteca, es un libro de monstruos con desplegables y texto escondido que habla sombre monstruos.  La verdad es que es un libro muy chulo, estoy por comprarlo para mí y usar cosas que salen en partida…  Pero vamos, que en definitiva, que no me extraña, que al coger ese libro por la mañana, por la tarde al verme le apeteciera jugar a cazar monstruos.

Esta vez, debido a las experiencias anteriores decidí jugar en mesa, con las reglas de verdad, ¡usando dados y todo! Si alguien leyó las anteriores experiencias, quizás recuerde que con él solía jugar más en vivo y no usaba dados para ello. Pero esta vez, incorporé un nuevo elemento, los tiles de el juego de mesa de EDGE entertaiment Las mansiones de la locura.

Llevaba tiempo pensado en usar ese material. El juego está muy bien, pero hace tiempo que lo tenemos muerto de asco en el club y decidí pedirlo prestado.
La idea era que fuera más visual. Le dejé que escogiera uno las miniaturas de los personajes del juego y escogió el vagabundo, por que es el que más mola ¡porque lleva perro!. Lógica aplastante de un niño de 4 años.

Para la ocasión monté una casa enorme de la cual no usamos la mitad de los tiles, pero al niño le gustó, al padre le gusto y ala canija de su hermana le gustó. Demasiado… tuve que rehacer la casa tres veces… gajes del oficio.

La historia fácil. Su amiga María (Si Diego, tu María, que parece que siempre la metemos en líos) tenía un problema en la casa del pueblo de su yaya. Una casa enorme en un pueblo muy pequeño. Cada vez que se ponía el despertador para levantarse temprano y hacer muchas cosas ¡nunca sonaba!, pero en cambio, si quería dormir hasta tarde porque estaba cansada, el despertador sonaba muy temprano. Así que su papá y su mamá llamaron a La Agencia y desde la central lo enviaron a él, el detective Oso. Como el detective Oso ya ha ido a tres misiones le permití llevar 2 objetos. Decidió llevar la linterna (su favorita) y unos caramelos por si un monstruo le mordía. Este chico va para clérigo del grupo, esperemos que se encamine para bardo.

Evidentemente, el monstruo, era el monstruo de los despertadores o de los relojes o algo así. Mi hijo se sabe los nombres mejor que yo. Y evidentemente, se encontraba en el cuarto de su amiga María, pero él no lo sabía y debía buscarla.

Lo primero que noté es que al contrario que en otras ocasiones ya no tenia miedo de entrar a la casa, ni a las habitaciones. ¡Megapunto para el detective Oso! Pero noté que le faltan ideas. Por ejemplo, la casa estaba oscura y en lugar de encender la luz de la casa, encendió su linterna. Al poco le dije que si no prefería tener más luz y le pregunté como podía encender la luz de las habitaciones y ya, entonces, fue cuando busco la llave de la luz.

La búsqueda del monstruo continuo por la puerta de la derecha que llevaba al taller donde el papá de María arregla cosas y  trasplanta las macetas. Por eso las mesas y el suelo estaban manchadas de barro (en realidad en la ilustración es sangre pero se creen lo que se les dice) y a través de la puerta que lleva al jardín y el huerto, unos ruidos le hicieron buscar en una alacena donde encontró a un gamusino con el que estuvo hablando. El gamusino le indicó que había visto algo pequeño en la habitación de maría con muchos dientes y un solo ojo, y que tenía miedo de ir a esa habitación. Así que el detective Oso se dirigió allí.

La habitación de María estaba dividida en dos, una era el espacio donde estaba la cama y la otra parte un armario ropero de esos enormes donde puedes montar una cocina. Bueno, no tanto, pero vamos, de los que puedes vestirte dentro sin problemas.

Allí me indicó que buscaba al monstruo y le hice tirar un dado con un resultado de ¡5!, así que le indiqué que encontraba una huella junto a la mesilla donde, curiosamente, no había despertador. En ese momento cogió el libro de PDM y buscó en las páginas del bestiario para comparar las huellas y descubrió que era el monstruo de los despertadores, y después le leí que cosas le gustaban y que cosas no le gustaban. Se quedó con dos cosas, que le gustaban los relojes y que no le gustaba que se quedaran a dormir hasta tarde. Le pregunté que qué quería hacer, si enfadar al monstruo para que apareciera o prepararle una trampa con algo que le gusta y decidió algo que le gustara. Así que fue a mi dormitorio (literalmente) cogió uno de mis relojes (que nunca uso) y dijo que lo ponía en la mesilla para atraerlo. Entonces le pregunté como pretendía atrapar o hablar con el monstruo pero no supo como. Le dejé caer que tenia que esconderse para pillarlo por sorpresa y si quería atraparlo, tenia que echarle la red encima o, si quería hablar con él, debería entregarle más relojes, así que decidió atraparlo con la red por que papá usa los otros relojes, aunque sea muy de vez en cuando.

En ese momento preparó la trampa y se escondió en el armario vestidor y le pedí una tirada para esconderse. Si sacaba 4 o más se había escondido y podía tirar sin penalizar la red. Si fallaba el monstruo sospechaba y tenia que sacar 5 o más en el dado y si casaba 6, estaba tan escondido que para echar la red tenia que sacar solo 3 o más (si, modifiqué un poco las reglas pero ¿a quien le importa?).
Tiró el dado y el resultado fue… ¡otro 5!. El pequeño monstruo no se pispó de nada, aún así había que superar la tirada de miedo que lo hizo sin problemas y para finalizar tenia que atrapar al monstruo con la red. Volvió a tirar el dado y el resultado fue…. ¡otro 5! ¡Vaya maquina sacando 5 el niño! Funsito estaba emocionado con los resultados del dado y como describía que el monstruito trataba de quitarse la red de encima pero no podía.

Una vez atrapado el monstruo del despertador hizo un trato con él. Últimamente hace tratos hasta con su madre y conmigo. Pero no, la pirámide de los playmobil es muy cara y no te la voy a comprar…eerrr eso es otro tema. Sigamos.

El detective oso le propuso el trato y le dije que el monstruo aceptaría si le daba el reloj y si sacaba 4 o más en otra tirada, sino ¡el monstruo se asustaba y le mordía un brazo! Entonces me preguntó que por qué le quería morder el monstruo si el le iba a dar un reloj… lo convencí e hizo la tirada con ¡un nuevo resultado de 5! Comienzo a pensar que ese dado está trucado.
El monstruo del despertador aceptó el trato, cogió su reloj (el mío más bien) y prometió no volver a manipular los relojes de su amiga María.

De esta forma, el detective oso lleva acumuladas cuatro misiones con éxito y le entregué la medalla al valor, por que esta vez supo controlar su miedo para buscar a los monstruos.


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