Desiertos


Los desiertos puede que sean uno de los terrenos menos atractivos y más peligrosos de los juegos de rol.

Cuando imaginamos un desierto, la mayoría de la gente habla de vastos terrenos llenos de dunas de arenas donde la vegetación es casi inexistente y la única vida la componen los lagartos y buitres. Como no, esto es un cliché, uno de tantos y resulta que no hay como documentarse un poco (un poco nada más) para descubrir que no todos los desiertos son iguales ni todas las áreas desérticas son homogéneas.

Uno de los entornos desérticos que siempre me ha dado quebraderos de cabeza para usarlo en juego es la zona del antiguo reino de Arnor en la Tierra media. Nunca he entendido como algo puede terminar así rodeado como está de ríos, montañas y tierras fértiles. Ahora le encuentro un poco más de sentido y curiosamente, me refuerza mi opinión de que ese terreno no puede estar tan falto de zonas significativas ni tan despoblado.

Para mi campaña de El resurgir del dragón decidí iniciarla en Shabana, una región enorme (como todo Voldor) de mayor tamaño que Argentina. Shabana está descrita como un baldío, una región árida y seca, así que a sugerencia de uno de los jugadores comencé a ver documentales sobre Mongolia y sobre el norte de África, dos regiones distintas pero áridas y con nómadas, algo que tenía claro que quería usar en esa región.
También comencé a leer sobre la formación y causas de la formación de desiertos y todo ello me resultó muy útil a la par que interesante, como que algunas montañas impiden que pase la humedad y convierta en desiertos las tierras del otro lado o que los propios vientos hagan lo mismo con el mismo resultado. Así pues el desierto tiene sentido y unas causas que no son solamente la mano del hombre, aunque tengamos mucha culpa en avanzar el estado de desertización de nuestra querido planeta Tierra.

Supongo que muchos lo sabréis pero para aquellos que no lo sepan, no todas las regiones desérticas lo son por completo. Mauritania o el Sahara por ejemplo son países muy áridos pero no son todo arena. Hay zonas de desierto de arena y zonas de desierto pedregoso, hay zonas de llanuras y hay zonas fértiles, aunque estas sean escasas. Hay ciudades abandonadas en medio de llanuras secas por que bajo sus ruinas hay depósitos de agua a los que se puede acceder mediante pozos.
La vegetación incluye variedades desérticas como los cactus, pero en la zona meridional podemos encontrar  plantas perennes y espinosas, árboles de caucho y acacias de pequeña hoja y en el Sahel entre el Sahara y las regiones ecuatoriales podemos encontrar palmeras, cactus y baobabs, en las llanuras crece abundante hierba en las épocas de lluvia y la zonas menos desérticas están pobladas por leones, búfalos, cebras, jirafas, leopardos, hienas, chacales y antílopes, además de serpientes, sapos, lagartos, arañas y escorpiones que pueden encontrarse en cualquier lado.

En Mongolia el contraste es mucho mayor. Los inviernos son extremadamente fríos llegando a temperaturas de hasta -30 grados y en verano se superan los 40 grados y los nómadas que viven allí viven en tiendas de madera forradas con pieles de unos 20m2. En Mongolia, aun existiendo gran parte de desierto y llanuras áridas hay zonas fértiles donde se puede cultivar, aunque la mayoría de su población nómada se dedica al pastoreo, hay bosques, montañas, colinas, ríos que se hielan en invierno y mucha fauna.
Mongolia tiene contrastes como los bosques siberianos al norte, las llanuras sin vegetación y el desierto del Gobi, y además de los habitantes de las ciudades y los nómadas, hay pequeños asentamientos, manadas de caballos y camellos, perrillos de las praderas, buitres, águilas, quebrantahuesos, lagartos, renos, ciervos, jabalíes…

La verdad es que no se como no me he dado cuenta de las posibilidades de una región como esta teniendo como tengo tan cerca de casa el desierto de los monegros. Un lugar árido y duro pero donde el campo no es todo tierra seca, sino que al pasear se puede ver matorral bajo, tomillo y romero. En algunos lugares se pueden ver pequeños pinares y carrascas y por supuesto, hay pequeños pueblos y fauna como buitres, milanos, conejos, picarazas, lagartos, serpientes, venados, jabalíes… hay pozos y ríos que cruzan el lugar cuya tierra poco fértil no se aprovecha de sus aguas y hay zonas cuya visión es increíble como las Bardenas reales en Navarra o los montes de Juslibol que veo desde mi trabajo casi todos los días y cuya visión al atardecer me encanta por su forma y los colores que adquiere con el sol moribundo.

Tras conocer esta variedad de contenido en estas regiones se nos abre un mundo de posibilidades. Ya no es todo arena o llanuras pedregosas. Hay vida hay posibilidades de juego y aventura. Y más si además, el entorno es fantástico y las aventuras se pueden encontrar escavando hacia abajo (valga la redundancia).

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