Jugando a Pequeños Detectives de Monstruos en grupo


No las tenía todas conmigo cuando lo propuse. Me enteré que la profesora de Funsito está muy comprometida con esto de la gamificación hasta el punto que investiga maneras y modos de usar los juegos como método de aprendizaje en el aula, así que le propuse hacer una partida de rol en el aula. Le expliqué en que consistía el juego, sus virtudes y la manera de aplicarlo en clase para que los niños aprendieran materias escolares. La verdad es que no salió muy convencida de lo que le expliqué, pero no me dio una negativa rotunda y me dijo que mejor esperar al tercer trimestre que los niños ya sabrían leer y escribir un poco. También me pidió una especie de dossier explicándole mejor en que consisten los juegos de rol y cómo aplicar el juego en clase.

Por mi parte, como soy de esos que suelen no darse por vencidos a la primera, le expliqué la propuesta a algunos papas y mamás de la clase y pedí voluntarios. Salieron un par y decidimos quedar un día con los niños en casa para que ellos vieran en que consistía el juego y como resultaba a la hora de la practica.
Tambien les dejé el manual físico para que vieran como era un juego de rol, para que lo consultaran si hiciera falta y salieran de dudas en cuanto a funcionamiento de reglas y oportunidades. Teniendo yo el PDF me puedo arreglar para jugar en casa mientras tanto.

Tras algunas dificultades quedamos el jueves de semana santa por la mañana.  Los niños ilusionados de estar en casa de un amiguico de clase, entraron emocionados y se pusieron a jugar en el cuarto de Funsito y en la terraza. Mientras los niños se quitaban los nervios de la emoción, aproveché para explicar a los padres en que consiste el juego, enseñarles el  libro de Pequeños detectives de Monstruos y algunos otros diseñados para adultos, como lo iba a poner en práctica, responder a sus preguntas, venderles las virtudes del juego y tomarnos alguna cerveza o refrescos. Tras una hora los tenia en el bote (¿Por qué no me funcionó con la profesora? El secreto debe de estar en la cerveza o en el café). Había llegado la hora de jugar con los niños.
 
La partida la preparamos entre todos los padres, para que vieran en que consistía preparar una partida. El monstruo elegido fue el monstruo de las bromas que les parecía el más simpático, la misión, llegar a un trato con él y decidimos poner dos pistas, la típica huella bajo la cama de la clienta y las zapatillas de su papá en la nevera. Dibujé un plano de la casa delante de ellos, les enseñé los carnets de detective y los contratos y les dije que escenas iba a preparar inicialmente y donde estaba el monstruo de las bromas. No usé ningún objeto para esta partida porque creo que era liar un poco a los padres que ya me miraban con cara de “esto es muy difícil”. Aunque eso cambiaría pronto.

Llamamos a los niños. El grupo consiste en 4 niños de 2 niñas de 5 años, 2 niños de 4 años y una niña de 8 años, hermana de una de las niñas. Les explicamos a qué vamos a jugar. Los sentamos en las sillas junto a la mesa de la cocina para que Funsita y el hermano pequeño de uno de los amigos de Funsito jugaran tranquilos en el dormitorio y comienza la puesta de escena…

Les explico que es la agencia y les pregunto si saben que es un detective. Les explico en que consiste el juego, que tienen que hacer ellos y quien son desde ese momento (sus personajes inventados). Les explico que no existen los monstruos y que los que yo describa en el juego son inventados y en muchas ocasiones monstruos simpáticos, aunque un poco traviesos. Les hago firmar su contrato y sus nombres inventados en su nuevo carnet de detectives novatos (excepto a la niña de 8 años, que la hago directamente detective veterana para darle protagonismo) y así tenemos a la detective Fresita, a la detective Sonrisitas, al detective Maui, a la detective veterana Cuqui y como no, al detective Oso. Después les explico en que consiste la misión… su amiga María… no, esa maría no Diego, otra María, dice que tiene un monstruo en la casa de su yaya en el pueblo que hace que no encuentre las cosas. La agencia les dice que tienen que averiguar que monstruo es y hacer un trato con él para que no lo vuelva ha hacer. Y entran en la casa…

Les describo la casa y les muestro el dibujo. Al principio apenas hablan excepto Funsito que está emocionado por jugar con sus amigos, pero poco a poco pierden el miedo.
Encienden la luz del pasillo y comienzan a buscar por las habitaciones, separándose en parejas y dejando a la detective veterana sola.

Muy atentos los niños, buscan en el pasillo, buscan en la habitación de la yaya de maría, buscan en la cocina y… de repente, escuchan un ruido… viene de la lavadora y las detectives Fresita y Sonrisitas llaman al resto del grupo porque podría haber un monstruo peligroso. Cuando están todos juntos, el detective Oso abre la puerta de la lavadora y encuentran a un pobre gamusino tartamudo que hace reír a todos los niños y hace que los padres me miren raro. Les explico a los niños que el gamusino podría ser un testigo (y les explico qué es un testigo) y que pueden preguntarle cosas si superan una tirada para convencerlo (los padres así se enteraron de cómo funciona el sistema de tiradas y cuando hacerlas), pero como es tartamudo deben de escribir lo que les dice para conocer la información. Tras las preguntas saben que el monstruo es alguien grande, peludo, con una gran boca sonriente y con ojos grandes que ha escondido algo en la nevera. Tras dar esa información, el gamusino se esconde entre la ropa sucia y desaparece dejando a los niños observando la nevera de la cocina, la de verdad. Después me arrepentí de no haber metido mis zapatillas de estar por casa dentro, los niños hubieran flipado. En su lugar les describí que encontraban unas zapatillas de estar por casa dentro de la nevera y les pregunté si eso les parecía normal. Por supuesto, todos dijeron que no.

Tras el encuentro con el gamusino siguen buscando y, como no, se vuelven a separar. Buscan en el salón, buscan en un dormitorio y buscan en el dormitorio de María que está muy desordenado. Allí, encuentran una huella /tras una nueva tirada de dados, por supuesto) y todos se reúnen para averiguar que monstruo es. Le dejo el libro a la detective Cuqui y todos comparan las huellas hasta que dan con el Monstruo de las bromas. Entonces, la detective Cuqui lee que es lo que le gusta y lo que le enfada a ese monstruo (que bien viene tener a una niña mayor jugando). Les digo que tienen que preparar un plan y entre todos, más o menos a trompicones y con algo de ayuda, deciden contar un cuento como si fueran a irse a dormir para atraerlo porque no lo quieren enfadar.

Describo como el monstruo aparece. Primero se abre la puerta, luego asuma una mano peluda, luego media cabeza con un ojo enorme hasta que aparece entero y los detectives deben de hacer una tirada de miedo. A todos los niños les costó sumar los dados excepto a la detective veterana que les ayudó a sumar.  Todos la superan excepto el detective Oso que sale corriendo. Literalmente salió corriendo, pero no por miedo, sino porque se enfadó por no superar la tirada y no dio oportunidad de arreglar el asunto o de darle explicaciones…. Cosas de niños.



El resto de detectives se quedan perplejos cuando les hablo como si fuera el monstruo y comienzo a tirarles de las coletas, hacerles cosquillas y cosas por el estilo. Cuando paro los detectives hablan con él y le dicen que a María le molesta que le escondan las cosas pero el monstruo de las bromas no se va a ir sin más, y les pide que le hagan un nido nuevo con los peluches de María. Hacen una tirada y … ¡Fallan!... el monstruo de las bromas no está contento y está dispuesto a irse, pero les digo a los niños que deben de hacer algo porque sino, no habrán ayudado a su amiga María y les sugiero que le cuenten un cuento o chiste. Así, sin más, sin tiradas. Los niños se miran entre si y parece que nadie conoce un cuento y cuando estoy dispuesto a dejarles tirar los daos de nuevo, el detective Maui comienza a relatar el cuento de la bella durmiente… entero. Yo pensaba que haría el típico resumen de “Es una princesa que se duerme y la despierta un príncipe con un beso… “ pero no, el niño tiene memorizado el cuento de “pe” a “pa” dejándonos flipados a todos… así que gracias al detective Maui consiguen hacer un trato y el monstruo de las bromas promete no volver a esconder los juguetes ni las zapatillas del papa de María siempre y cuando estén ordenadas y en su sitio.

Para compensar a los detectives, la agencia les da su sueldo en forma de monedas de chocolate que todos devoran inmediatamente. Incluyendo al detective Oso que, aunque ha huido, sus compañeros se acuerdan de él.

La experiencia fue muy gratificante. Podría haber salido mejor, pero los niños se divirtieron mucho y los padres se quedaron flipando de cómo con el juego de poco más de una hora, los niños habían estado sentados sin moverse sumando, escribiendo y contando números…

Creo que los padres salieron muy contentos. Tras la partida, en los días sucesivos al llevar a los niños a la escuela, me han preguntado y hablado de esta sesión y de cómo los niños les dijeron que les había gustado mucho.
No sé a quien le gustó más, si a los niños o a los padres, sin querer sacar yo el tema de la partida ni los juegos de rol algunos padres han sacado ellos mismos el tema y además, me ha dado la sensación que una de las mamas me pidió que quería probar una partida sin niños para conocer mejor estos juegos. De estas cosas que nunca te esperas de los muggles, fíjate tu.

¡¡Hasta la próxima!!

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