Pedir por difundir juegos de rol

“Es triste pedir, pero más triste es robar” dice el dicho del refranero español. Y de pedir va el tema de hoy.

 No pensaba escribir sobre el tema pero una conversación con maese Sirio me hizo reflexionar sobre mi decisión y aquí estoy dándole a la tecla.

Hace un tiempo, maese Dani Yimbo escribió en su blog Vetustos del rol un artículo llamado “Pide algo a cambio”, en el que nos invitaba a reflexionar  sobre nuestras aportaciones voluntarias en este mundillo y la forma en que benefician a terceros. Es por ello que nos sugería que pidiéramos algo a cambio.

 Antes de pasar a mi reflexión, os invito a que leáis el artículo de maese Yimbo, que no tiene desperdicio.

 Desde hace mucho tiempo defiendo que aquellos que nos comunicamos a través de canales como este humilde blog, tenemos responsabilidad sobre lo que transmitimos. También cuando vamos a jornadas y dirigimos una partida de rol a conocidos o desconocidos tenemos responsabilidad. Nuestras palabras, nuestro conocimiento y todo aquello que aportamos en nuestros textos y partidas ofrecen a quien reciben esa información una visión que puede calar en ellos.

 A mi esto me da bastante respeto. Que mis ideas o la forma de ver un juego pueda hacer que una persona cambie su visión hace que intente tener cuidado en lo que hago. Y lo que hago, hable o no hable de un producto editado por una editorial o juegue a un juego editado o no por una editorial es algo que hago por voluntad propia. Sin presiones, sin obligaciones.

 Maese Yimbo nos ofrece una visión desde el punto de vista publicista. La publicidad es cara dice y tiene toda la razón. Con nuestros artículos, con nuestras partidas hacemos publicidad de los juegos de las editoriales. Por eso no invita a reflexionar sobre si deberíamos pedir algo a cambio cuando hacemos alguna de estas cosas.

 En mi opinión, creo que en su artículo haría falta matizar algunas cosas antes de considerar la posibilidad de pedir algo a cambio o no.

Cuando alguien hace algo por voluntad propia, normalmente ya está recibiendo algo a cambio ya que la satisfacción de hacerlo y ver a la gente salir contenta de la partida ya es una recompensa. Pero claro, esa recompensa no la da la editorial a la cual hemos hecho publicidad. La pregunta que se surge es la siguiente ¿Por qué una entidad (pues en el artículo no solo habla de editoriales sino también de asociaciones) debería aceptar mi petición de ser recompensando por algo que nadie me ha pedido que haga? Es más, si yo puedo pedir algo a cambio por la publicidad ¿podría esa entidad reclamarme por publicidad negativa? No hace falta que sea apropósito, puede que en una reseña alguien no explique bien el juego o en la partida los jugadores no salgan contentos o quizás el enfoque de la propuesta del autor no sea la que se refleja en el manual. Es decir, si nosotros, por hacer algo voluntario, podríamos estar en el derecho de pedir algo a cambio, las entidades podrían reclamarnos por nuestro acto voluntario si las perjudicamos.

Distinta es la situación, cuando hay un “contrato” entre ambas partes. No uso contrato en términos legales, sino como sinónimo de trato. Es decir, la entidad o el voluntario establecen unos términos y en ella se incluye una recompensa. Esto puede surgir de una negociación no planteada. Yo le pido a mi colega Víctor que haga una partida durante unas jornadas y él me dice que ha hecho partidas siempre pero que este año no le apetece porque le supone un esfuerzo que en ese momento no está dispuesto a realizar, entonces yo le ofrezco un incentivo. Como dice maese Yimbo, no tiene por que ser una recompensa en metálico, puede ser una colaboración en el blog o que en las jornadas que él haga dirija yo algo.

 Hay muchas más situaciones en las que se podría pedir algo a cambio. Que una editorial te pida hacer partidas de sus juegos en unas jornadas o en unas demostraciones, por ejemplo.

 Por mi experiencia en jornadas, demostraciones y eventos por el estilo, cuando una editorial te pide algo directamente vas a ser recompensado. Si es una asociación y la petición se realiza como un favor de colegas, normalmente no hay una recompensa, pero entiendo que es una petición por amistad y no se me ocurriría pedir nada a cambio si un colega me pide hacer una partida en sus jornadas. Si es un desconocido, podría aceptar o no.

Yo he realizado peticiones a desconocidos para hacer partidas y rara vez han aceptado si no están involucrados en el juego del que se pide partida. Y no me parece raro.

 Una decisión muy inteligente y acorde con los valores que defiende el autor del artículo es, que en el caso de que hagamos una partida o escribamos un artículo sobre un juego, lo hagamos de juegos gratuitos. Esto me parece una opción muy loable. Es ideal para aquellos que no se quieren sentir aprovechados por una editorial.

No es algo que yo haría en estos momentos, pues aunque entiendo que esa editorial se va a aprovechar de mi tiempo y trabajo, lo hago por objetivos personales. Es como si me presentara voluntario para ayudar a la cruz roja, en el voluntariado del ayuntamiento o algo así. Mi satisfacción personal y con ello mi recompensa surge por hacerlo. Cosa distinta sería que me pidieran hacer algo que yo no tenía previsto hacer cuya satisfacción posiblemente no encontraría y es cuando podría pedir algo.

 Así pues, estoy de acuerdo con el artículo del autor en general, pues cualquier trabajo debería ser remunerado. No estoy de acuerdo cuando lo hacemos por iniciativa propia voluntaria, porque ya no lo entiendo como un trabajo sino una actividad personal.

 Ante el dilema de no querer ser aprovechados por alguien que saque beneficios a nuestra costa pero nos apetezca colaborar, hay varias opciones, entre ellas está la de dirigir o hablar de juegos gratuitos o ser nosotros los que tengamos la iniciativa de ofrecernos para dirigir o escribir sobre los juegos de una editorial en concreto, lo que se acercaría a eso que la gente tanto vilipendia, los master profesionales o aquellos que cobrarían un sueldo por dirigir.

 Gracias maese Yimbo por hacerme reflexionar. Espero más de estos artículos.

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