Carga dramática y nivel de poder


¿Es el nivel de drama un indicador del poder mostrado en una historia o que necesitan los personajes para superar sus dificultades?
Puede parecer que esto es así, pero no. El nivel de drama de una aventura y el poder empleado en sus desafíos deben de existir por separado.

En ocasiones podemos creer que se necesita cierto nivel de poder para solucionar algunos desafíos. Posiblemente, esta sensación se incremente en juegos cuya escalada de poder use niveles para mostrar las capacidades de los personajes. Por ejemplo, en Dungeons & Dragons, cuanto más poderosos son los personajes más poderosos son los desafíos a los que se enfrentan. Pero esto no quiere indicar que el drama de la historia sea igual. Podría ser mayor o menor.
Es verdad que estamos acostumbrados a que en campañas épicas como Tiranía de dragones o Out the Abyss es imposible superar los desafíos si no se alcanza un nivel de personaje adecuado y es así tal y como los autores de la aventura, y los autores del juego en muchas ocasiones, lo realizan. Sin embargo, tenemos que saber que existe separación entre ambos conceptos.

La separación entre drama y poder lo podemos ver en aventuras como Murder in Baldur´s Gate, una minicampaña pre-D&D5 que comienza con personajes de nivel 1 y terminando la aventura con niveles 3, puede que 4.
La duración de esa aventura es de más de 10 sesiones, creo que nosotros la terminamos en 16 sesiones aproximadamente, y en ella se salva a una gran ciudad (otra vez), se enfrentan a dioses, se establece relaciones con los poderes militares, gubernamentales, aristocráticos y de los bajos fondos del lugar… no llamaría a esto enfrentarse a desafíos pequeños ni tampoco la inexistencia de un alto drama, en cambio los personajes no superan el nivel 3 en toda la aventura.


Recuerdo que hace muchos años, uno de los mejores directores de juego que he tenido, durante una partida de Pendragon hizo algo similar. Nuestros personajes eran escuderos y se dirigían junto a sus caballeros a la gran batalla de Badon.
Quien conozca la saga Artúrica sabrá que la batalla de Badón tiene un significado propio en la saga. Es una de las mayores batallas en las que participa Arturo y aquella que le permite establecerse como rey sin oposición de los sajones, llegando a incluirlos como vasallos tras la tremenda victoria del Pendragon. Para que os imaginéis la dureza de esa batalla (y con ello su nivel de poder) en el bando sajón, además de guerreros sajones a pie y caballeros, se incluían los temidos berserker y hasta gigantes. La aventura incluye una nota que indica que para que los jugadores comprendan la dureza de la batalla, el director de juego debe matar a la mitad de los personajes, por lo menos… y ahí iban nuestros escuderos, algunos de ellos sin cota de malla siquiera.
Pero no, no participamos en la batalla. Si participamos en la historia y por ende en la resolución del desafío y participación del drama presentado. Nuestra función fue la de acabar con ciertos rituales que los sacerdotes sajones y pictos estaban realizando, ayudando a las huestes paganas a vencer. Este es un ejemplo de cómo personajes con un nivel bajo de poder participaban en un drama superior. No solo por la batalla en sí y su importancia, sino porque tal y como el DJ presentó nuestra función, en nuestras manos se encontraba la derrota o victoria de Arturo y con ello la dominación del pueblo celta. Ahí es nada.

Como podéis observar en los ejemplos que he descrito, el clímax del drama no se reduce a encontrarnos un desafío muy grande. No está relacionado con el poder, sino con la historia, el trasfondo de la aventura y su trama. Coexistiendo en paralelo sin encontrar limitación la una con la otra.

Esta es una manera de introducir a los personajes de bajo poder en grandes hechos o al contrario, de usar personajes de gran poder en historias banales, de poca importancia y carga dramática. Ejemplos de personajes poderosos en aventuras de baja carga dramática podrían ser una aventura en la que los personajes fueran a buscar un ingrediente especial para fabricar un objeto mágico y tuvieran que enfrentarse a un poderoso demonio o un dragón, la exploración de una zona o un dungeon peligroso, etc.

Tampoco hay que tener miedo a usar poderosas criaturas con personajes de nivel bajo. No hay que usarlas contra ellos, eso es cosa de los jugadores y sus personajes, pero el director puede usar esa herramienta como gancho, como pilar de la trama, etc.
Una de mis aventuras favoritas de adD&D es una vieja aventura para personajes de nivel 3 llamada “La pena de la dama verde”, que se puede encontrar en una de las revistas dragón. En ella los personajes son “asaltados” por una enorme dragona verde que ha perdido a sus huevos y quiere que los PJ los busquen en el interior de una grieta, ya que ella no puede pasar.
Es una aventura que me gustaría replicar de alguna forma, ya que la base es muy buena, es sencilla y se puede introducir fácilmente en cualquier campaña. Como veis, en ella se usa una poderosa criatura a la que los PJ no tienen porque enfrentarse… pero ahí está, dando por saco y interaccionado con los PJ. La carga dramática tampoco es elevada, pero existe y no es poca, ya que no solo están en peligro las vidas de los PJ sino tambien las de otras criaturas y los huevos de dragón.

Como habéis podido leer, es sencillo usar por separado el nivel de poder y la carga dramática de las aventuras e historias, incluso usando elementos de poder considerable. Solo hace falta diseñarlo de manera adecuada.

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