El mal al servicio del bien


Jugando a rol, nuestros personajes se ven involucrados en situaciones en las que su moralidad se ve claramente puesta en conflicto. Sobre todo si los personajes tienen tendencia a ser “buenas personas” o el manual contiene conceptos de juego basados en alineamientos Bien-Mal/ ley-Caos donde los grises son difíciles de interpretar ya que el concepto de alineamiento coloca a los personajes en un extremo del comportamiento.

Esto claramente es una vez más, la típica visión simplista que muchos jugadores mostramos en partida, en la que todo se reduce a el Bien contra el mal. Aunque algunos juegos no tengan ese concepto de juego llamado alineamiento, he visto muchas veces ese comportamiento en mesa si el juego lo permite, por ejemplo en Pendragon cuyos rasgos y pasiones polarizan la visión de el Bien y el Mal cristiano.
En algunas ocasiones, simplemente es que los jugadores queremos jugar con “los buenos”, que suelen ser los protagonistas de las películas y las novelas. Esto no es siempre así, pero se da muchas veces.

Vamos a centrarnos en estos conceptos. Bien y Mal. No hace falta definirlos, todos tenemos una idea de que es, a grandes rasgos, hacer el Bien y hacer el Mal. Habrá matices y habrá sombras, excepciones, pero no importan para lo que pretendo desarrollar.

En muchos juegos de rol, aventuras y campañas, se tiende a mostrar a los personajes malvados claramente enfrentados con los personajes buenos. Los unos son los protagonistas y los otros los antagonistas. Parece como si en el bando de “los buenos” (Gondor, Rohan, Cormyr, los aliados de Harry Potter…) solo pudieran ser buenos y hacer las cosas del mismo modo, siguiendo la carta de recomendaciones de “el Bien. com”. En ocasiones esto queda un poco inverosímil en cierta clase de aventuras ya que, desgraciadamente, hay momentos en la vida que tenemos que hacer cosas que no nos gustan y cuando se trata de hacerlo con cierta frecuencia… puede ser que esos personajes buenos no tengan estomago para hacerlo. Pero hay que hacerlo. Entonces ¿Quién lo hace?

Queda muy bonito eso de el Bien enfrentándose a el Mal y vencer sin usar sus mismas armas. Torturas, asesinato, espionaje, sabotaje, manchar la imagen del oponente… Como jugamos a muchos juegos de fantasía, solemos dejar pasar, una vez mas, estas cosas, pero ¿y si no quisiéramos dejarlas pasar? ¿Y si quisiéramos presentar a un supuesto reino liderado por personajes buenos haciendo el Bien, enfrentándose a el Mal y quisiéramos usar ciertas tácticas nada benignas para conseguirlo?


Ya he escrito en otras ocasiones sobre mi visión del asunto. No creo que un personaje bueno deje de ser bueno (perder el alineamiento) por hacer excepcionalmente algo tachado de malvado. Es por ello que es posible que, al igual que mucha gente,  algunos personajes crean que en ocasiones hay que combatir al Mal con sus mismas armas (incluso cometiendo atrocidades) y no por ello dejan de ser buenos. Es posible que como he dicho antes, los personajes buenos no sean capaces de hacerlo ellos mismos y lo haga alguien en su lugar. Estos podrían ser personajes malvados al servicio del bien.
No deberían de ser personajes desconocidos para nosotros pues aparecen en diversas historias que hemos visto o leído. Personajes como El maestro de, un capitán de las fuerzas de choque y espía del rey en los comic Battle Chasers, un hombre despiadado, cruel y que hace cualquier cosa para lograr su objetivo pero, sin traicionar a su rey ni a su reino o al coronel Nathan R. Jessep de la película Algunos hombres buenos, que da la orden de realizar el código rojo para proteger al cuerpo. Tambien tenemos a los dementores de Harry Potter. Seres descritos como malvados que se alimentan de los recuerdos positivos de las personas.

Por supuesto, tenemos ejemplos de personas reales que en apariencia parecen buena gente, incluso puede que lo sean. Por ejemplo, el otro día vi el programa de Salvados de Jordi Evole que trataba sobre el GAL y donde el periodista entrevistaba a Rafael vera, uno de los condenados por su relación con ese grupo terrorista. Hablando, parecía el tipo más majo del mundo. Buenas formas, empático, buena constancia (en apariencia) lo que la gente consideramos bien y mal. En cambio, era escalofriante como mostraba una frialdad absoluta para justificar los actos que cometió el GAL, incluso con inocentes. Asumía errores, incluso los reconocía pero al final, su mensaje se reducía a “el fin justifica los medios” porque estaban en “guerra” y eso justificaba el matar a otros para evitar otras muertes. Y eso que, supuestamente, el no formaba parte de ese grupo.
No pretendo hablar de un tema tan complejo y que trajo tanto dolor como es el de ETA, sino mostrar como alguien supuestamente en el lado de los “buenos”, está de acuerdo con realizar acciones que todos tachamos como deplorables.

Es por eso que creo adecuado que esta clase de personajes existan en nuestras aventuras. Puede que los personajes sepan que no son buenos y que sus métodos no son los adecuados, pero para mucha gente, gente buena o inocente, estas personas son las que los protegen, los que hacen que puedan seguir sus vidas pacificas. Para otros, son aquellos que hacen lo que ellos no se atreven ha hacer pero que creen necesarias hacerlas.
Esto muestra ciertos grises en el mundo a la vez que siguen existiendo reinos “de los buenos” y “reinos de los malos”, sin tener que temer que cualquier Caótico Malvado va a intentar hacerse con la corona porque cada personaje, por muy malvado que sea, tiene su motivación y esta hace que ocupe su lugar, ejerciendo su papel de forma adecuada. Haciendo su papel a favor del bien, aunque él sea malvado.

Y es que, por ser malvado, no hay que ir destruyendo aldeas y queriendo conquistar el mundo. Ser bueno, no significa que todas tus acciones sean correctas y del mismo modo que el bien puede servirse del mal para prevalecer, el mal, puede servirse del bien para subyugar y dominar.

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