Jugando a Pequeños detectives de monstruos en el colegio de mi hijo


Ya he escrito en alguna ocasión, aquí o por redes sociales, que hace tiempo le propuse a la profesora de mi hijo mayor (5 años) jugar una partida de rol en clase con los niños. El año pasado me dijo que le parecía muy pronto y creí que era una negativa, pero este año sin yo decirlo de nuevo, fue ella la que me lo recordó.
La profesora me pidió una especie de dossier, además le propuse hacer una demostración en la hora de tutoría. Salió muy convencida de la partida debido a las posibilidades de ludificación (algo en lo que insistí en la explicación del juego y en la partida) y a partir de ahí comencé a organizarlo todo.

Necesitaba un grupo de padres que me ayudaran. Ya el año pasado había contactado con algunos de ellos, pero este año no todos podían. Al final pude engañar a dos, una mamá y a un papá. Volví a hacer una partida con nuestros hijos para que lo vieran y después quedamos de nuevo para que ellos dirigieran bajo mi tutela.

En las partidas previas, el papá, lector habitual, dirigió con mucha soltura. La mamá en cambio estaba mucho más nerviosa y se notaba más apurada. Aún así no rebló y siguió con nosotros hasta el final.

Volví ha hablar con la profesora para que me diera indicaciones de las materias que quería abordar en la aventura, pues a parte de las matemáticas (sumas de dados y ordenas de mayor a menor), escritura (escribir su nombre de personaje), lectura (aunque poco), cooperación, aporte de ideas, etc. quería introducir algo de material relacionada con la materia que están dando en clase. En este caso me propuso hacer algo relacionado con la búsqueda de un hueso de dinosaurio, ya que estaban dando la prehistoria y hablaban de dinosaurios, mamuts y fósiles. Yo le dije que sí y comencé a buscar ideas.


En el año 2014 se inauguró en Zaragoza el museo de Ciencias Naturales, en el edificio del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. En pleno centro de la ciudad, frente a la plaza El Paraíso. Busqué un poco de información y decidí crear la historia en ese lugar.
Es algo más grande de lo que estoy habituado (normalmente hago las partidas en casas, no en lugares tan grandes como un museo), pero me pareció factible.

Pedí permiso al departamento de Cultura de Zaragoza para sacar fotografías y tras conseguirlo comencé a escribir la historia (que podéis descargar junto a todo el aporte fotográfico al final del artículo).

Como todas las historias de Pequeños Detectives de Monstruos la historia es sencilla. Decidí que un monstruo del sótano, al que llamé Fred, había robado el hueso de un aragonosaurus. El esqueleto del aragonosaurus no se encuentra en el museo, pero estando en Aragón me pareció más fácil de recordar tanto para los directores de juego como para los niños debido a la similitud del nombre con la región donde vivimos.
Empero, quise dar una pequeña vuelta de tuerca al asunto. Describí dos tipos de pistas. Unas pistas eran rastros de Fred pero otras pistas las estaba dejando Angustias, una monstruo de los secretos que tambien andaba haciendo de las suyas en el museo.
Las pistas principales conducían hasta una huella de Angustias con la que los detectives podían atraerla y hablando con ella averiguar que monstruo había robado el hueso del aragonosaurus ya que ella si lo sabe (para eso es una monstruo de los secretos).

Normalmente uso gamusinos para dar cierta información, pero para esta partida tan lineal decidí hacerlo así, obligando a los detectives a tratar con dos monstruos.

Como decía arriba, antes de escribir la aventura visité el museo (muy recomendable a todos aquellos que paséis por allí, no solo la parte paleontológica), de modo que así pude hacerme una idea de su distribución, de la gente que trabajaba, de la historia del museo, etc.
También busqué información por la red y cogí uno de esos panfletos donde explican que hay en el museo con plano incluido. De esta forma puede dibujar la parte de paleontología a tamaño folio para poder usarla en partida. Visto sin la aventura podría pasar por un dungeon de cualquier juego dungeonero… pero servir, sirvió con creces.

No negaré que esas semanas estaba nervioso. Me crea mucha tensión organizar y participar en eventos a pesar de que haga varios al año. Supongo que mi afán de querer hacer cosas supera a mi timidez o nerviosismo. Después, una vez en el barro todo se pasa, pero hasta que comienza soy un manojo de nervios.
Además todo se complicó la última semana pues le cambiaron el horario de trabajo al papá que me ayudó, hubo que cambiar cosas, no me dio tiempo a repasar la aventura (aunque la había escrito yo no recordaba algunos matices)… ¡y el día de la partida ese mismo papá llegó tarde!
Nervios, más nervios…

Pero al final la mamá, el papá y yo entramos a la clase y comenzamos a explicar las cosas.
La profesora ya les había preparado para el juego y el día anterior habían creado sus propios carnets de detectives. Y cuando digo creado, digo creado. Por algún motivo que no me han explicado, no me dejaron usar ningún tipo de material excepto lo imprescindible del manual de Pequeños Detectives de Monstruos. Me refiero al material tipo carnets, contratos, pegatinas, etc. evidentemente las reglas, y el libro en si se usó normalmente. Así que en clase habían recortado un rectángulo donde pusieron su foto y escribieron sus nombres de detective junto a algunos dibujos. En realidad tanto da que da lo mismo, pero hubiera sido más sencillo usar el material del libro.


Con los niños sentado en círculo, tal y como se sitúan cuando forman asamblea comencé a explicar a los niños en que consistía el juego, el lugar ficticio donde íbamos a jugar, les expliqué que era un museo, que cosas había dentro, que era la paleontología, etc. todo con ideas simples, claro. Y por último les dejé coger los dados que por supuesto les llamaron mucho la atención.
Tras acabar la explicación y describir para todos la primera escena, donde el director del museo les hablaba y pedía que solucionases el asunto del hueso, usamos el proyector para poner una imagen de la fachada del museo de ciencias naturales y nos dividimos en mesas, cada director de juego con su grupo. Teníamos aproximadamente 1 hora.

Por alguna razón en mi mesa se encontraba mi hijo. La profesora suele separar a hijos y padres para evitar favoritismos pero que queréis que os diga, yo encantado de jugar con él y sus amigos. El resto de mi grupo lo componían dos niñas y tres niños más (cuatro con mi hijo). Especial problema era una de las niñas que se ha matriculado este año y no habla español, así que tuve que tener especial atención con ella.

La partida fue muy, muy bien. Bueno, eso deberían de decirlo los niños en realidad, pero como los vi tan animados todo el rato y emocionados al final creo no equivocarme.
Mentiría si dijera que tuve su total atención durante los 60 minutos de la partida, pero es que con niños de 5 años es difícil tenerla y bueno, uno ya es raboso viejo y tiene sus trucos para esas cosas.

Por ejemplo, les hice tirar dados con frecuencia y no selectivamente, todos tiraban. En una partida con adultos no lo hago así, pero de esta forma ejercitábamos las matemáticas y ellos encontraban un alivio con algo que les llamaba mucho la atención (¡dados de colores!). Tambien les hice interactuar con el guardia de seguridad y con la señora de la limpieza poniendo voces. Cuando tuvieron que buscar al monstruo o saber que le gusta y que no le gusta, les hice levantarse de la silla para que no estuvieran todo el rato sentados y pudieran manosear el libro mientras comparaban las huellas de Angustias con las de los monstruos del libro, etc.
De esa manera, entre voces raras, tiradas de dados para buscar pistas y manejar el libro el rato se pasó muy ameno.

A mí los 60 minutos se me pasaron volando. La profesora me tuvo que avisar del tiempo que me quedaba y todo, pero yo ya lo controlaba con el reloj del móvil.
Como siempre, las ideas de los niños y como usan los detalles que les das es lo mejor. Las ideas de cómo atrapar a los monstruos con las pistas del libro fueron geniales; el ver como se reían y hablaban entre ellos para hacer las cosas es emocionante; y bueno, algo que me gustó especialmente es ver como esa niña que no hablaba español participaba con una sonrisa en los labios cuando le explicaba las cosas con atención y le hacia tirar los dados. Parece una tontería, pero a pesar de no saber si ella me entendía o no, la niña sonreía cada vez que le hacia tirar, se notaba en esos instantes que disfrutaba como uno más y ¡leñe! eso aumenta la moral (intenté hacerme entender en ingles pero creo que ella posiblemente supiera francés…).


En cualquier caso terminé muy contentó. Finalizamos el juego poniendo las manos uno sobre otro a modo de equipo y escuchar sus risas es como recorrer una escalera que lleva al cielo.

Al terminar las partidas se repartieron pegatinas para demostrar que habían terminado la aventura (por la tarde se les hizo entrega de una lupa de esas llenas de anisetes para que tengan su primera herramienta de detective) y cuando nos despedimos de ellos, nos entregaron un pequeño detalle y funsito lloró como una magdalena porque no quería que me fuera XDD. Con todo lo trasto que es en ocasiones es muy sentido.

La mamá y el papá que me ayudaron (¡muchas gracias!) me comentaron que tambien les fue muy bien. Ella tuvo la ayuda de la profesora que les hizo leer bastante y al final no pudieron terminar la partida, así que solo sacó a un monstruo. Cosa poco importante en realidad, ya que el cometido de esta partida es que aprendan jugando en lugar de jugar por jugar.
Creo que a modo de aprendizaje el juego funcionó. Tuvieron que tirar 2 veces por miedo lo que supone sumar 3 dados, tuvieron que tirar muchas veces para saber si encontraban pistas o conseguían hacer lo que se proponían, escribir su nombre, leer alguna cosa suelta del manual, además de las explicaciones de qué es un fósil, un museo, la paleontología, etc.

Es posible que a final de curso hagamos otra partida. Espero que a la profesora le haya gustado tanto como a mi el experimento como para hacerlo.

Aquí debajo os dejo el enlace para descargar la aventura. Espero que la uséis, la disfrutéis y me deis vuestras opiniones.
Esta escrita tal y como la usamos en clase de forma que haya contenido de aprendizaje incluido.




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