Contrato social: Responsabilidad


Hace ya un tiempo que leo comentarios en la redes sociales pidiendo consejos para jugadores en lugar de dirigidos a directores de juego.
Veo natural esta petición pues muchos jugadores noveles o veteranos que quieren jugar de otras maneras no tienen tantas referencias para ello, además ofreciendo consejos solo para el director de juego reforzamos más y más la sensación de que la única responsabilidad en la mesa de juego la tiene el director de juego, cuando en mi opinión no debería de ser así.

Esto no va a ser un artículo sobre consejos para jugadores. Como pone en el título el artículo trata sobre el contrato social una vez más. Sin embargo, la responsabilidad es algo que les falta a muchos jugadores. También a algunos directores de juego, no obstante creo que los directores de juego solemos pecar menos de ello ya que parece (o al menos me lo parece a mi) que tras el esfuerzo en preparar las aventuras o campañas el sentimiento de responsabilidad se refuerza.

Así pues, este artículo trata sobre la responsabilidad, o la falta de ella, su importancia y consecuencias ante su ausencia. Este artículo va dirigido a veteranos y noveles, gente de 10, 13, 18, 25… y tambien de 50, 60, 99+, en realidad para cualquier tipo de jugador al que lleguen estas palabras.
Es cierto que no se le puede pedir el mismo grado de responsabilidad y madurez a alguien de 10 años que de 50, pero las consecuencias son similares en algunos casos y en mi opinión, la edad no justifica la falta de responsabilidad, quizás y solo quizás, en casos concretos debido a la falta de madurez y experiencia. Esto no es excusa para comportamientos relacionados con el abuso, con la ira, violencia, etc. Algo que nunca está justificado en una mesa de juego.


La responsabilidad podría decirse que es el cumplimiento de las obligaciones o cuidado al hacer o decidir algo. Es decir, hacer lo que se supone que tenemos que hacer, cumplir con nuestras obligaciones.

Nuestras obligaciones en la mesa de juego son varias, respetar al resto de jugadores, ser puntuales, no interrumpir al resto de jugadores, no dañar a los jugadores (ni por medio de violencia ni psicológicamente), no absorber la atención del director de juego, seguir las condiciones expuestas al iniciar la partida, participar del juego, ser participativo, no hacer trampas, comprometerse a conocer mínimamente las reglas, etc. pueden parecer muchas, pero en su mayoría son simplemente parte del comportamiento cívico de una persona que responde al esfuerzo realizado por unos iguales.
La escusa de vengo a divertirme no puede servir para que nos lo den todo hecho, ni para ampararnos en cosas que no queremos hacer. Tampoco se puede obligar a nadie a participar de algo en lo que no está a gusto y una sola persona no es responsable de todo, ni tiene que tragar con aquello que los demás tratan de imponer.
Tener una obligación, no es excusa para tener que tragar lo que los demás nos echen encima, eso sería un abuso por parte de unos jugadores poco responsables de sus actos.

Para ello es importante tener conocimiento acerca de la conciencia acerca de las consecuencias que se tiene sobre todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás. En algunos casos eso implica experiencia o madurez (que posiblemente venga con los años), en otros casos simplemente tener empatía y voluntad.

Ser responsable nos muestra como personas en las que se puede confiar. Esto es tan importante en los juegos de rol como en la vida misma. Si yo le dejo un libro a alguien y no me lo devuelve no nos podemos fiar de esa persona. Si una persona siempre llega tarde a las sesiones de juego (si es que viene) o  no realiza esfuerzos para conocer mínimamente las reglas no podemos fiarnos de ella a la hora de formar grupo de juego, bien porque no aparece, retrasa el inicio de las sesiones o porque en la ejecución de la sesión su conocimiento de las reglas entorpece el buen funcionamiento de la partida.

Este ejemplo puede parece un tanto rígido, por ello quiero matizar. Las personas que no conocen las reglas pueden jugar al igual que aquellas que las conocen. No tengo problemas en ello. A una persona que no conoce las reglas se le explican las mismas, se le ayuda en las sesiones, etc. Cambia mucho la visión (al menos desde mi punto de vista) cuando esa persona lleva jugando mucho tiempo a un determinado juego y sigue sin conocerse las reglas. Eso se acusa más en juegos cuyos personajes suelen tener poderes, dotes o habilidades especiales o en aquellos cuyas mecánicas de juego tengan reglas especificas para la ejecución de las habilidades. Por ejemplo, jugar un Hitos o La Llamada de Cthulhu no suele suponer más problema que saber que dados se tiran y que significas las habilidades. En Dungeons & Dragons o Mundo de Tinieblas la cantidad de poderes con reglas específica implica un mayor conocimiento del jugador, no solo para saber que hace, sino para saber cuando usarlos.


Siguiendo con el tema de la responsabilidad, en muchas ocasiones ser responsable implica cierta sensibilidad moral, ética y social. Es importante tener en cuenta que jugar a rol es una actividad social, lo que implica aplicar los mismos valores y acciones que se supone tenemos que aplicar en sociedad. No por ser un juego la responsabilidad deja de existir.
Esto implica tratar de tener un poco de empatía, es decir, pensar un poco en los demás. Si pensamos en como podría afectar nuestras acciones al resto de jugadores es más difícil realizar acciones que los molesten y por tanto, cumplir con nuestra responsabilidad de respetar y no dañar al resto de jugadores.

La responsabilidad no es asunto de uno o de unos pocos. No es algo que solo implique a los adultos. La responsabilidad es algo que todos los jugadores tienen que tener. Es algo que se puede inculcar o se aprende con el tiempo si no se tiene. Los niños tambien deben de aprender a ser responsable. Ser niño no es excusa para evitar responsabilidades.
Evidentemente no se puede pedir el mismo tipo de responsabilidades a un adulto que a un niño, pero eso no quiere decir que no las tengan.
Yo como padre y adulto tengo la responsabilidad de cuidar de mis hijos, ordenar la casa, tener llena la nevera para alimentarlos, etc. Mis hijos no deben tener esas responsabilidades, sin embargo son responsables de ordenar sus juguetes, de hacer la cama, vestirse pronto para no llegar tarde a la escuela, etc.
En la mesa de juego es lo mismo. Los adultos deberíamos tener asumido todo lo que implica la responsabilidad, los niños deben de aprenderla poco a poco.

A ellos les afecta lo mismo que a nosotros. Muchos comenzamos a jugar sin directores de juego veteranos, sino que experimentamos con nuestros amigos y aprendimos a jugar entre nosotros. Si alguien no venia a la sesión suponía un problema. Si llegaba tarde, la partida era más corta. Si se gritaba en la sesión de juego había enfados y la partida se interrumpía. Si alguien se metía con el otro y lo hacia sentirse triste, esa persona abandonaba la partida porque no quería jugar con el grupo. A ellos les afectan las mismas consecuencias por la falta de responsabilidad. La única diferencia es que ellos deben de aprender su camino errando en sus acciones, mientras que los adultos ya conocemos las consecuencias. Por eso debemos de dar ejemplo.

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