Contrato social: Sinceridad y tolerancia


Hoy quiero hablar sobre la importancia de la sinceridad y la tolerancia en el grupo de juego.
Cuando se nombra al contrato social se habla sobre ponerse de acuerdo a que jugar, como jugar, que material entra y cual no, pero en ocasiones olvidamos que hay más que eso.

Si proponemos jugar a un juego y/o una aventura entendemos que quienes digan de jugar están aceptando el reglamento del juego y las necesidades que conlleva jugar esa aventura. Si en lugar de aventura es una campaña de corte más abierto, entiendo que saben en que consiste con sus consecuencias y sus limitaciones. Sin embargo ¿sabe la gente que se apunta a la partida a que va a jugar?


Aceptar unos términos cuyo significado se desconocen puede perjudicar al grupo. La fuerza y fraternidad de un grupo consiste en la confianza que todos sus componentes (los jugadores) tienen entre si. La confianza de un grupo se nutre, entre varias cosas, de la sinceridad y la tolerancia. Si alguien que no sabe en que consiste o en que se ha comprometido no lo comunica a la mesa de juego, no está siendo sincero con el grupo.
Si un jugador no conoce el juego o no le gusta el tipo de aventura a jugar (o la aventura en si) y no lo dice, su desconocimiento o el rechazo hacia la aventura perjudicarán la convivencia.
Esto no va de saberse o no las reglas, tampoco de si te gusta algo o no el juego, se trata de decirlo, de ser sincero con aquellos que vas a jugar durante horas, semanas, meses o años y mostrar respeto hacia quien se ha preparado las sesiones.

Si alguien no se sabe las reglas, se explican, la premisa de la aventura se da a conocer, los términos campaña abierta o aventura con trama cerrada se explican, si no nos gusta esa aventura se puede cambiar, si un jugador es más falto de ideas que otros se complementa con las ideas de los demás y estos pueden tratar de apoyarle de diferentes formas. Sin embargo, si alguien no es sincero con el grupo y oculta información (no dentro de la ficción, sino de jugador a jugador) podría ser que afectara de forma negativa al grupo. Si alguien no es sincero con su conocimiento de las reglas o si está de acuerdo en jugar la aventura propuesta es mejor que no se una a esa mesa de juego por el bien de sus compañeros (posiblemente amigos). Como decía, esto no va de saber o no, o de gustar o no, se trata de ser sincero para no perjudicar. Si no gusta un tipo de partidas pero se propone dejar a un lado el rechazo a las mismas o no se conocen las reglas y se dice, proponiéndose aprender las reglas poco a poco el resto de jugadores deben mostrar tolerancia a ese jugador o jugadora y apoyarla.

Para apoyar a un jugador, además de saber que necesita apoyo, hace falta tolerancia. No todo el mundo conoce las reglas o las conoce igual de bien. No todos jugamos igual, hay quien prefiere el combate y otros la interacción, hay quien la investigación sobrenatural y otros las aventuras de corte fantásticas. Si hace falta explicar cosas se hace y el grupo refuerza su unidad cuando es tolerante con el resto. Esta tolerancia se rompe si se abusa de ella.


La tolerancia consiste en empatizar y ser generoso. La empatía sirve para tratar de comprender las decisiones y actitudes del resto de jugadores. La generosidad, para tomar decisiones por el bien del grupo de juego, que no de la aventura. Si alguien no trata de aprender las reglas de juego tirando siempre de los demás jugadores o pone pegas a la aventura con frecuencia, está abusando de la tolerancia del resto de jugadores que componen la mesa de juego.

Hay que diferenciar las acciones tomadas por el jugador por el bien del grupo y las del personaje por el bien de la aventura. Seguramente unas estarán relacionadas con las otras y terminaran reforzando o quebrando la ficción o al grupo, pero hay que ser conscientes que algo que refuerce la ficción no tienen porque reforzar el grupo, aunque seguramente, algo que refuerce al grupo si favorecerá a la ficción creada ya que un grupo que juega con confianza tiende a resolver mejor los desafios.

Evidentemente la sinceridad y tolerancia van más allá de la decisión de elegir que aventura jugar o conocerse las reglas. Lo anterior solo trataba de servir de ejemplo para explicar la idea.

La sinceridad es importante cuando algo negativo ocurre en el grupo o la aventura. Creo que un jugador que se sienta incomodo o vea que alguien del grupo está incomodo debe presentar el asunto al resto de miembros del grupo y tratar de resolver aquello que causa la negatividad. Puede ser que sea algo de fuera de la partida o puede que sea algo ocurrido dentro. Lastrar estos sucesos podría hacer que la diversión resultara afectada y dejar a medias una larga campaña en la que se ha volcado mucho trabajo, afectando a varias personas.

Por otro lado, no solo es necesario decir las cosas negativas que vemos en el grupo o en la partida (algo que veo necesario). Si alguien usa la excusa de la sinceridad para decir cosas cuando en realidad se camuflan abusos, manipulaciones o se trata de imponer criterios, se está abusando de la tolerancia del resto de jugadores. Es por ello que debemos ser tolerantes. Si alguien no sabe jugar pero se esfuerza hay que ayudarle, si no realizan esfuerzos para aprender las reglas o formar parte de la dinámica de grupo (no hay afinidad con el resto de jugadores) es cuando se debe hablar con sinceridad. Si el jugador que no consigue formar parte del grupo siente esa sensación, debería de hablarlo con el resto del grupo.

En algunos casos es posible que casos como este terminen con una plaza vacante por parte de un jugador que se va o se expulsa, o partidas que terminan para jugar a algo que apetece más a todos los miembros del grupo. Estas cosas se deben de realizar por consenso y a ser posible por acuerdo de todas las partes, sino es así, los problemas es posible que se conviertan en enemistades. Algo siempre poco agradable.

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