Escenas épicas


La definición de la épica está relacionada con la heroicidad, ergo se presupone que son actos realizados por los héroes. Sin embargo, en los juegos de rol los personajes no son héroes per se, sino que en muchas ocasiones simplemente toman el papel de protagonistas. Pese a ello, en ocasiones nuestros personajes consiguen protagonizar escenas dignas de héroes, dignas de ser consideradas épicas, pues los héroes, lo sean o no en realidad, son aquellos que realizan grandes hazañas en lugar de simplemente ser quien se enfrenta a los villanos.

Creo que, a pesar de la ausencia de lo que la gente consideramos héroes (los buenos), muchos estaremos de acuerdo en que las escenas épicas son momentos sobrecogedores, intensos y posiblemente únicos en los que algo muy importante está en juego, a pesar de que en un momento inicial no sepamos de su importancia, ergo no sentiremos su epicidad inicialmente sino que la descubriremos mediante avance la historia.

Para conseguir la sensación de epicidad en una escena, aventura o campaña se tienen que reunir varios elementos.

Lo épico no es frecuente. Es algo que «sucede una vez en la vida» o al menos no siempre. Si todas nuestras aventuras, todas nuestras campañas y todas nuestras escenas son épicas, la sensación se pierde y se vuelve banal.

Hay gran intensidad. La intensidad es creada, normalmente, por un gran peligro, desafío, riesgo existente o consecuencias en caso de no conseguir el objetivo. Esto puede ser inmediato en una escena o puede ser el final de una historia en una campaña.
Hay quien dice que para que algo sea épico puede estar en juego algo que ganar o algo que perder (simplificándolo), sin embargo yo creo que lo que crea la intensidad son las posibilidades de perder algo, de no conseguir un propósito, no de alcanzar una meta. Las consecuencias de no alcanzarla.


En ocasiones es posible que no se gane ni se pierda nada, sino que los personajes crean un desafío ante un poder superior sin que en realidad se resuelva un enfrentamiento. Mejor dicho, un enfrentamiento armado, pues ese desafío actúa como un enfrentamiento en si, una negociación, una interacción social una oposición. Ejemplos de momentos así son, en mi opinión, escenas como cuando Máximo Décimo Meridio en Gladiator, descubre su identidad ante todo el público del coliseo (desafío al emperador) o cuando en El club de los poetas muertos, los alumnos de la Welton Academy se ponen en pie encima de la mesa al ver aparecer en clase a John Keating, su profesor, al que acaban de despedir. Con ese acto, acompañado de es e ¡Oh capitán mi capitán!, que cada uno de los alumnos dice, desafían las normas del colegio y muestran su apoyo a su ex profesor a pesar de no conseguir nada material. Como decía el padre de William Wallace en Braveherat, «no hace falta ganar, solo hace falta luchar».
Una escena que me gusta es el combate entre Eowyn y el rey Brujo. Eowyn no gana o pierde nada en realidad. Es el amor por su tío lo que hace que se enfrente ante semejante enemigo, sin embargo, el combate es de lo más épico pues las posibilidades de vencer son escasas.

Sin embargo, pese a todo lo que se puede perder y toda su intensidad, no considero una escena épica al enfrentamiento de Gollum contra Frodo y Sam debido a la falta de «hazañas» en ese combate. Que no quiere decir que su viaje hasta llegar allí no sea heroico ni épico.

Es por eso que otro de los factores que deben incluir una la épica es que los protagonistas realicen hazañas.  El  señor de los anillos es épico, pero la escena del monte del Destino no, es solo intensa.
Las hazañas pueden realizarse debido a las capacidades físicas, mágicas, de combate (que es lo más frecuente), pero tambien puede darse el caso en el que la hazaña sea debido a algún tipo de argucia, un engaño, una planificación o algo inesperado. 
Como digo, lo normal es que las hazañas sean de tipo físico como el combate de Aquiles contra Héctor en la Iliada, sin embargo muchos héroes alcanzan la gloria gracias a la astucia o argucias como Simbad el marino, la forma en la que Odiseo resuelve varios de sus desafíos de regreso a casa o la forma en la que Rob Roy mata al marques de Montrose en la película Rob Roy (se deja herir para agarrar el arma de su adversario y así matarlo).

Es innegable que para que haya epicidad se necesita un enfrentamiento. El enfrentamiento no tiene por qué ser bélico, aunque en muchos juegos de rol así será, sino que estará representado por una oposición, como ya he nombrado antes. El enfrentamiento podría ser una negociación, un engaño, una demostración de poder o principios y tambien por supuesto, un combate o batalla.
Puede que las escenas de batalla sean las que más recordemos pero no son las únicas. Recordad la algarada que William Wallace da a las tropas en la batalla de Stirling  en la película Braveheart. Ahí la oposición se encuentra en convencer al ejército que deba luchar, las consecuencias no poder poseer un ejercito para enfrentarse a los ingleses.


Sin embargo hay una clase de escenas que pueden resultar épicas sin existir un enfrentamiento. Son las escenas cuando se descubre por primera vez algo. Algo que ha costado alcanzar, que todo el mundo estaba deseando coger, ver o descubrir, como cuando en Jurasic Park aparecen por primera vez los dinosaurios… es posible que ahí, el desafío sea del DJ hacia los jugadores, intentando crear la intensidad con su descripción y la hazaña sea poder ser testigo de algo. Haber llegado hasta allí, haber sobrevivido o simplemente «ser» en el caso de personajes tipo «mesías», elegidos o aquellos predestinados.
No son escenas que suelan presentarse como épicas debido a su dificultad de dar esa sensación y de hacerlas ver así. La narración de escenas en los juegos de rol depende mucho de la habilidad de DJ y los jugadores, y se podría llenar libros enteros escribiendo sobre técnicas, preferencias, metodologías…

Imprescindible para que la sensación de epicidad la noten los jugadores y el DJ es que la escena, aventura o campaña termine. ¡Y no solo termine! Debe acabar con un clímax final adecuado. Normalmente uno en el que los jugadores sientan que han conseguido su objetivo, pero es más que eso.
¿Qué es un final adecuado? Como he dicho y ante todo, debe de dar la sensación de victoria. No una victoria paupérrima de esas que no sabes si has ganado o vencido, la victoria, el haber conseguido el objetivo debe de ser claro. La escena debe de atacar cabos, de cerrar el círculo, de abrir un nuevo comienzo o pasar la última página escrita del libro.  Pese a la victoria puede haber consecuencias… pero estas no deben de dar la sensación de derrota.
Es como el último capítulo de Rise Of Tiamat para D&D5ed. La escena final es épica (como toda la segunda parte de esa aventura en si). Enfrentarse a una diosa con sus seguidores, en su casa, con un gran riesgo de que todo se vaya al carajo, consecuencias nefastas, muerte casi asegurada, tratando de llegar a ella a contra reloj, ayudados por aliados a favor de los PJ que mantienen filas con pegamento del malo… pero la escena es memorable. Poderes grandiosos por parte de los PJ, de Tiamat, de los magos rojos… y si vencen ¡el mundo se salva! (sin que los PJ ganen nada en realidad, el propósito es no perderlo, como se comentaba antes) Pero hay que pagar las deudas ¿Qué se ha prometido a la red negra? ¿Qué a los señores de la alianza? ¿Qué a los gigantes?... empero sigue siendo victoria. El mundo se ha salvado. Han ganado los buenos. El resto son pequeños cabos que terminar de atar que no deben de estropear el clímax final.

Termino este artículo de hoy diciendo que al final, la epicidad termina (redundante, lo se). Al igual que las escenas de misterio, terror o suspense, lo épico no puede mantenerse siempre. Son momentos determinados no constantes. De hecho pueden ir y venir en la misma escena dependiendo de los éxitos y fracasos de los jugadores. No hay algo más épico que sobreponerte a tu propio fracaso, evitar tu muerte en el último momento o conseguir tu objetivo cuando parecía que la oposición estaba perdida.
Tras estos instantes muy intensos, la sensación de lo épico decae y vuelven a vivirse las emociones normales la partida.
No nos debemos de entristecer por no saber mantener la sensación de lo épico, pero si que debemos tratar de aprovechar esas escenas si existe la oportunidad, en los juegos adecuados.


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