El trato a la chavalada rolera


Al igual que muchas conductas que hay que suprimir en nuestra sociedad, dentro del mundo del rol hay muchas que tambien deberían evitarse. Esto no quiere decir que jugar a rol sea tóxico, pero como parte de una afición de la sociedad, las comportamientos que realizan aquellos que participan en esta afición, en ocasiones son reprochables.

Son conductas que aunque inapropiadas las hacemos de forma consciente o inconsciente, en ocasiones porque no creemos que sean negativas. En cierto grado (y aquí me la juego, espero que se entienda que quiero decir) estas conductas a evitar tienen cierta similitud con el machismo pues, aunque en los casos más graves y obvios todos sabemos que no deben hacerse, hay otros que los tenemos tan asumidos en nuestra educación que no creemos que sean machistas y puedan tener consecuencias negativas, sean despectivas o puedan molestar a alguien.
De verdad, espero que este punto se encienda y antes de tirarse al cuello, si alguien no lo ha entendido pregunte en lugar de criticar. No estoy a favor del machismo y tampoco lo justifico en sus acciones menores, pero tu y yo sabemos que lo realizamos en ocasiones sin darnos cuenta.

Hablando ya de rol, estas conductas afectan a aquellos que van a empezar a jugar. En otras ocasiones afectan a personas que ya juegan pero las tratamos de forma diferente por ser mujeres o jóvenes.
Seguramente la intención no es mala, es posible que intentemos ayudar de hecho, pero hagamos lo contrario.

Ahora la presencia de las mujeres es mucho mayor que hace 20 años, pero a pesar de ello algunos aún tienen la creencia que si una chica compra un juego de rol, comic, etc. no es para ella sino para un amigo, novio o hermano. Para algunos siguen siendo los «bichos raros» en según que lugares o compañías de los «verdaderos jugadores».


Con los jóvenes o noveles sucede algo similar, sean mujeres u hombres. Hay gente que su trato con ellos es condescendiente cuando no prepotente. Muchos suelen alardear de su experiencia como si ello fuera un título de rol en la Universidad, un grado o medalla, como si eso importara realmente en la mesa.
La experiencia tiene su importancia dentro de un contexto, pero no de forma general. La máxima de «jugamos a rol para divertirnos» que algunos mencionan fuera de contexto es aquí muy importante. Más experiencia no va ha hacer que nos divirtamos más, es posible que sea al revés incluso (los por qué diferentes). La experiencia puede aportarnos conocimientos, pero no nos posibilitará de hacer algo que otros no puedan o hacerlo mejor en muchos casos, ya que jugar a rol es una actividad colaborativa en la que cuando uno no sabe, debería de poder apoyarse en otros miembros de la mesa para divertirnos.
Todo esto siempre y cuando todos los jugadores se comporten con un mínimo de empatía, responsabilidad, educación, tolerancia, y mantengan interés posean cierto grado de iniciativa.

Es importante no crear rechazo a aquellos que se acercan a esta afición (y en realidad a cualquier cosa que hagamos). Pedro J. Ramos decía el otro día en Twitter:

«Ya puede decir la tele, el Ministerio de Cultura y Deporte o la estrella de Hollywood más famosa que el rol es lo más, que si cuando alguien se acerca sacamos galones o damos ciertas cosas por sentado (dar personajes fáciles  a mujeres o noveles sin preguntar antes), mal vamos.» 

Estoy totalmente de acuerdo con él. Por mucho que digamos o anuncien que jugar a rol es bueno, es guay o es la moda, si cuando alguien que quiere conocer esta clase de juegos se acerca siente rechazo por los jugadores, esa persona tiene muchas posibilidades de no volver.

Creo que en muchas ocasiones, por no decir la mayoría. No se trata de realizar activismo por el rol, actividad que en mi opinión deberían de realizar editoriales, asociaciones, grupos organizados, etc. y no como individuos, pero cada individuo es responsable de sus actos y algunos derivan en consecuencias no deseables. La mayor parte de las veces tan solo actuando con humildad, empatía y educación seria suficiente para que alguien no se sintiera rechazado.

Aquellos tiempos en lo que la sociedad creía que todos los jugadores de rol eran babosos, y con granos en la cara quizás pasaron, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Y debemos hacerlo entre todos.

PD- Editado el último párrafo por si alguien cree que en el artículo se llama a los jugadores de rol babosos y con granos, cuando la intención del autor es rememorar un tiempo en el que esta afición era denostada y ese uno de sus clichés más populares.


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